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Argentina camino al espacio

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Marcelo Torres

Un microsatélite desarrollado en nuestro país formará parte de la misión Artemis II de la NASA que llevará humanos a orbitar la Luna. Uno de sus responsables explica el proyecto y su alto valor científico.

EE.UU. El ingeniero Joaquín Brohme viajó con colegas argentinos al Centro Espacial Kennedy para montar el satélite en el cohete lanzador.

A comienzos del próximo año, la NASA tiene planeado enviar una misión tripulada a la Luna que llevará hasta el astro a cuatro astronautas, aunque sin aterrizar. Se trata de Artemis II, que volverá a ubicar humanos en órbita a la Luna después de 54 años y Argentina formará parte de este histórico proyecto. Nuestro país participará con el microsatélite Atenea, que será lanzado junto con el cohete que llevará al espacio a la nave Orión en un viaje de diez días hacia la Luna.

Atenea es un microsatélite del tipo CubeSat que fue diseñado por ingenieros y estudiantes de la Universidad de La Plata, más los aportes de integrantes del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) del grupo Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones (Senyt) del departamento de Electrotecnia de la UNLP y de científicos de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae). 

Atenea ya se encuentra montado en el cohete de la NASA, tarea para la cual viajaron recientemente a Estados Unidos la estudiante e integrante del equipo Aldana Guilera y el ingeniero Joaquín Brohme, coordinador del proyecto por el CTA, con quien Acción dialogó sobre este paso trascendente para la ciencia de nuestro país, ya que no se trata de una misión espacial cualquiera, sino la que llevará de vuelta a los humanos hasta la Luna.

–¿Qué es un CubeSat?
–Un CubeSat es un tipo de satélite que sigue un estándar y se forma agrupando cubos de 10 por 10 por 10 centímetros. A cada cubo se le llama una unidad y en el caso de Atenea, al ser de 12 unidades, mide aproximadamente 20 por 20 por 30 centímetros. Diseñar un satélite con esa forma te permite usar muchos componentes comerciales que son específicamente diseñados para CubeSats y usar sistemas de puesta en órbita comerciales, lo que reduce mucho los tiempos de desarrollo.

¿Por qué el nombre Atenea y cuáles son sus principales objetivos y tareas?
–Atenea es la diosa griega del conocimiento, la guerra y las artes. Conae nombró al satélite así para representar el enorme desafío que implicaba desarrollarlo en tan poco tiempo. Además, Atenea es el símbolo de las universidades nacionales, que tuvieron mucha participación en el proyecto, en mi caso desde la Universidad Nacional de La Plata, pero también participaron la Universidad Nacional de San Martín y la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires. Los principales objetivos de Atenea son probar tecnologías de uso espacial desarrolladas en el país. El satélite buscará recolectar datos de GPS por fuera de la constelación y validar un enlace de comunicación de largo alcance para futuras misiones de espacio profundo, mediante instrumentos desarrollados en la UNLP. Además, recolectará datos de radiación en distintos puntos de la órbita y probará fotomultiplicadores de silicio, con instrumentos desarrollados por la Unsam.

Microsatélite. En la Sala Limpia del CTA, el equipo de la Facultad de Ingeniería de la UNLP realiza pruebas de estructura y otros tests en Atenea.

Foto: Facultad de Ingenieria UNLP

–Aunque ya se han llevado a cabo otros proyectos en conjunto con la NASA, ¿qué significa para la ciencia (y para la aeroespacial en particular) y los científicos de Argentina formar parte de esta segunda misión en la nueva etapa hacia la Luna?
–Participar en el regreso de personas a la Luna después de más de 50 años es un hecho histórico para la ciencia argentina porque demuestra las capacidades tecnológicas y de recursos humanos de nuestro sector espacial. Siendo una misión tan importante para la NASA, que hayan aceptado incluir nuestro satélite como carga útil quiere decir que logramos cumplir con sus más altos estándares de seguridad.

¿Cómo han sido las pruebas de rigor ante lo que uno presupone deben ser potentísimas vibraciones durante el despegue de un cohete? Es decir, ¿cómo es que todas las partes de Atenea pueden resistir tal empuje y mantenerse en su sitio?
–Para las pruebas ambientales, NASA nos indicó aproximadamente cómo son las vibraciones que va a sufrir el satélite dentro del cohete. Nosotros lo ensayamos a niveles un poco más altos que los que realmente habrá, para asegurarnos de que no haya contratiempos durante el lanzamiento. Parte de mi trabajo fue el diseño de la estructura y hacer los análisis previos para verificar que el satélite soporte ese ambiente. En esos análisis fuimos viendo las partes que podrían llegar a tener problemas, para reforzarlas, y luego nos aseguramos de ajustar bien todas las uniones para que quede rígido.

–¿En qué lugar del cohete irá montado Atenea?
–Con el equipo que viajamos al Centro Espacial Kennedy lo que hicimos fue desembalar el satélite y sacarlo de la caja en la que viajó a Estados Unidos. Después lo encendimos para probar que todo siguiera funcionando correctamente. La gente de la NASA lo midió y lo pesó y, por último, lo integramos al dispensador, que es el contenedor en el que va a viajar dentro del cohete. El satélite va a estar ubicado unos metros debajo de la cápsula donde viajarán los astronautas.

–¿Cuándo comenzaría Atenea a cumplir su tarea específica y dónde se recibirían los datos?
–Atenea se separará del cohete unas 5 horas después del lanzamiento y alcanzará una altura máxima de 72.000 kilómetros respecto a la Tierra. Una vez que esto sucede se mantiene en la órbita en que lo dejó el cohete, ya que no tiene un sistema propio de propulsión. Apenas unos minutos después de separarse del cohete, Atenea empieza a recolectar datos y a transmitirlos hacia la Tierra. Para recibir esta información se usarán las estaciones terrenas de Conae en Córdoba y en Tierra del Fuego, y también se recibirán datos en una estación terrena en Vietnam. En algún futuro va a pasar muy cerca de la Tierra y se desintegrará en la atmósfera.

Con el impulso de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, la ciencia aeroespacial argentina ha tenido un importante desarrollo en la última década. Atenea, por lo tanto, es un proyecto de demostración tecnológica que ha sido desarrollado en el marco del programa SARE (Sistema de Alta Revisita) de la Conae. Este programa está enfocado a la producción rápida y de bajo costo de pequeños satélites para observación de la Tierra y exploración espacial, en el cual participan diversas instituciones, organizaciones y universidades argentinas. Del proyecto Atenea también forman parte la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), la Facultad de Ingeniería de la UBA (Fiuba), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR) y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). La misión Artemis II, junto con el microsatélite argentino, partirá desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Estados Unidos, entre febrero y abril de 2026.

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