Sociedad | APP DE RECONOCIMIENTO FACIAL

El secreto de tu cara

El pasado y la identidad de cualquier persona pueden ser conocidos apuntando a su rostro con el celular. La pesadilla de la tecnovigilancia, hecha realidad.

Alguien te está mirando. La nueva aplicación revisa una base de datos de millones de fotos y arroja resultados en pocos segundos.

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Seguramente a muchas personas les gustaría saber en segundos la historia de una persona atractiva que ve en una fiesta, de alguien que habla con la pareja o de un personaje cuya apariencia le resulta sospechosa. Este tipo de chequeos en tiempo real que pertenecían a las películas de espías de hace unos años o a los servicios de reconocimiento facial más recientes, ahora llegaron en formato de app para cualquier celular, previo pago de 29,99 dólares por mes. La nueva aplicación, llamada PimEyes, revisa una base de datos de millones de fotos publicadas en todo tipo de sitios y arroja resultados en pocos segundos: diarios, blogs, álbumes de fotos online y hasta páginas de pornografía. Lo único que no utilizan, aseguran desde las empresas, son fotos de redes sociales.
La idea resulta por demás atractiva a primera vista, pero las cosas cambian cuando se piensa en que uno podría también ser el «reconocido» y que su pasado, o una parte de él, queden expuestos para cualquier persona que apunte con el celular. Según el creador de la app, un académico de Georgia llamado Giorgi Gobrodnize, de 34 años, la herramienta solo debería ser utilizada por aquellos que buscan rastros propios en la web y no para ubicar a personas que no le dieron autorización. Sin embargo, no hay ninguna medida que permita garantizar este uso.

Tu pasado te persigue
Ya existen antecedentes de este tipo de herramientas. La más conocida es Clearview AI que solo está disponible para las fuerzas de seguridad que pagan por el servicio. Con la llegada de PimEyes, se «democratiza» esta posibilidad para cualquier persona que desee usarla.
Una periodista del New York Times pagó el abono y la usó para su propio rostro y el de varios de sus colegas: así se enteró de que uno de ellos había tenido una banda hace una década y que otro aparecía apretado en una multitud en un recital de 2011. Una compañera se enteró de que la foto de su casamiento aparecía en la promoción del mismo servicio que ella había contratado.
Este tipo de hallazgos puede ser incómodo, pero más lo es el caso de una ingeniera en computación llamada Cher Scarlett que encontró publicadas fotos de ella desnuda: cuando tenía 19 años hizo un casting para una agencia de pornografía, urgida por la falta de dinero. Hasta ese momento se había tratado solo de un recuerdo incómodo, pero ahora era una amenaza potencial para mantener su trabajo, imagen e, incluso, seguridad. En lugar de intentar esconder su situación decidió salir a hablar de ella públicamente y explicar el largo historial de abusos que la llevó a ese punto. Su objetivo es que no haya más personas que se vean obligadas a reencontrarse con un pasado que quieren dejar atrás. La empresa ofrece para estos casos planes de «protección» que pueden costar entre 90 y 300 dólares y que permiten eliminar las fotos de su base de datos. Uno de los problemas es que los desnudos suelen subirse una y otra vez en distintos sitios, por lo que volvían a aparecer en cada búsqueda. Por eso, la víctima debía realizar controles periódicos para  pedir nuevamente que las quiten de la base de datos.

Del otro lado de la ley
La empresa ya tiene miles de usuarios, sobre todo en Estados Unidos y Europa. Algunos pueden comprar la aplicación solo como una curiosidad para llamar la atención de los amigos, pero hay usos más preocupantes, como utilizar la herramienta para acercarse a alguien diciéndole que se lo conoce y aportar datos sobre su pasado.
En el sitio de PrimEyes aclaran que la app permite un máximo de 25 búsquedas diarias. También que está «diseñada solo para encontrar fotos de la persona que está realizando la búsqueda», pero no hace nada para garantizarlo. De hecho, PimEyes colaboró con periodistas que buscaron a algunos de los militantes que asaltaron el Capitolio en enero de 2021.
Desde Europa ya se iniciaron investigaciones sobre PimEyes basadas en la nueva Regulación General de Protección de Datos aprobada en 2020. En su defensa la empresa argumenta que solo busca la imagen en sitios que de cualquier manera están accesibles, de manera no tan distinta a como lo hace Google. La diferencia es que, en el caso de la nueva app, el algoritmo no busca en base a palabras clave sino rostros. De esta manera, parecería que PimEyes puede aprovechar como escudo la lucha legal que el gigante de la indexación ya viene dando.
Los cuestionamientos a los sistemas de reconocimiento facial vienen acompañando el desarrollo de esta tecnología desde sus inicios. Los problemas son numerosos: desde el margen de error que tienen (algo problemático, sobre todo cuando lo usan las autoridades y puede tener consecuencias legales) hasta el derecho a la privacidad. En este caso, además, se pone la herramienta a disposición de cualquier persona, sin límites y garantías mínimas.
Vivimos en una sociedad obsesionada con la imagen, cuya curiosidad se ve permanentemente explotada: cabe recordar la polémica por FaceApp, una aplicación que permitía saber cómo se vería uno con el paso de los años, pero que también recopilaba esas imágenes para entrenar a un algoritmo de reconocimiento facial. Probablemente no sea la última vez que le veamos el rostro a esta problemática.


Esteban Magnani