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La primera del Conurbano

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María Carolina Stegman

A 50 años de la creación de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, las casas de altos estudios bonaerenses presentan el desafío de sumar estudiantes.

Cincuentenario. La UNLZ cuenta hoy con 45.000 alumnos.

Gentileza UNLZ

En 1968 el doctor Alberto C. Taquini (h), quien fue decano de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires, UBA, presentó el denominado Plan de Nuevas Universidades. La idea no era solo descentralizar la enseñanza que hasta ese momento tenía como escenarios privilegiados a la UBA y a la Universidad Nacional de Córdoba, sino que bajo el loable objetivo de democratizar la educación, el Gobierno de facto de Juan Carlos Onganía buscaba también evitar la masividad para despolitizar las casas de altos estudios. Cordobazo mediante, el anhelo del dictador quedó trunco y lo que floreció sin dudas fue la expansión de la enseñanza universitaria en el interior del país, incluido el Conurbano bonaerense. Así, entre 1971 y 1973 se crearon 14 universidades, entre ellas la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, UNLZ.
«Los investigadores teníamos dificultades para atender a los alumnos y no dejar de lado el laboratorio. A esto se agregaba el problema de que habiendo solo 8 universidades en el país todos los chicos del Interior, sobre todo quienes iban a las de La Plata, Buenos Aires y Córdoba, se quedaban por un período largo cerca de la universidad, se recibían y no volvían más a sus provincias, con lo cual, se agregaba el tema de la migración interna. Entonces empecé a trabajar el tema y en noviembre de 1968, en una reunión en Chilecito, La Rioja, presenté el Plan de Nuevas Universidades en esta línea», rememora Taquini, miembro actual de la Academia Nacional de Educación, en diálogo con Acción.
De ese encuentro surgió la UNLZ, pionera en territorio bonaerense, creada el 13 de octubre de 1972 y a la cual en su primer ciclo lectivo, 1973, se inscribieron más de 3.000 estudiantes en la Licenciatura en Administración, Ingeniería Rural y Licenciatura en Comunicación Social. Actualmente, cuenta con 45.000 alumnos, 50.000 graduados y 3.000 docentes.
Del Plan Taquini, además, surgieron unos 2 millones de alumnos, 80% de los cuales son primera generación de estudiantes universitarios, pero aún quedan otros desafíos para estas instituciones. «Pasaron más de 50 años y en el país hoy hay más de 60 universidades nacionales. El desafío sigue siendo conservar el conocimiento, pero también creo que hay que pensar un poco para adelante, porque una gran cantidad de las carreras que hoy se han hecho complejas van a ir cambiando a cosas más prácticas y menos teóricas», asegura Taquini.
Una de las características distintivas de los estudiantes del Conurbano es que no solo dedican su tiempo a ser alumnos, también trabajan y tienen hijos. Solo por poner un ejemplo, en la Universidad de Lanús, al igual que en otras, el 65% de los alumnos son mujeres, con lo cual afrontan cargas laborales, de crianza y cuidados.
«Cuando vemos a los estudiantes egresar y lo que representa para sus familias, todos los esfuerzos están justificados. Porque además, de un tiempo a esta parte, advertimos que los alumnos del Conurbano no solo tienen problemas en el ingreso a la universidad sino también en el sostenimiento de la carrera. Los perfiles no son homogéneos y si bien se tiende a pensar, desde una mirada céntrico-porteña, que las poblaciones del Conurbano son todas una, en realidad hay profundas desigualdades sociales, económicas y educativas», señala Iván Ponte, sociólogo, docente de la Universidad Nacional de Lanús e integrante del Centro de Estudios para la Integración y el Desarrollo Regional Argentino (CEPIDRA).
Desde hace varios años, las universidades del Conurbano, unas 22 en total (Quilmes, La Matanza, San Martín, General Sarmiento, Lanús, Tres de Febrero, Moreno, entre otras), llevan adelante políticas de becas, de tutores pares con estudiantes de los últimos años, de deporte y comedor, para retener a los alumnos y lograr el egreso, no obstante aún hay dificultades para elevar la tasa de graduación.
«Hay que lograr más articulación interinstitucional entre las universidades del Conurbano, compartir experiencias, algo que no sucede pese a compartir el territorio. También falta fortalecer el vínculo con las escuelas medias en sus áreas de influencia, tanto las técnicas como las de bachiller, con los barrios, y sobre todo pensar en planes de estudio más acordes con el perfil de estos estudiantes cuya realidad hoy es bastante difícil», concluye Ponte.

Responsabilidad del Estado
Gustavo Naón es magíster en Comunicación y decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ, también preside actualmente el Consejo de Decanos y Decanas de Ciencias Sociales de todo el país, CODESOC. Oriundo de Adrogué, divulgador científico e hincha fanático de San Lorenzo no pierde su esencia barrial conurbana y subraya, en una charla con Acción, la importancia de que los ciudadanos sientan a la universidad como propia y un lugar al que tienen derecho de acceder.
–Usted es primera generación de universitarios en su familia. ¿Qué significó esto a nivel personal?
–Recuerdo que el día que me entregaron el título, en 2002, mi abuelo, laburante, exmaquinista, un vasco duro que nadie nunca había visto llorar, en el momento en que me nombraron se emocionó tanto que se escapó, no quería que lo vieran llorar y como no conocía el lugar se metió sin querer en el baño de mujeres; es verdad que no lo vimos llorar, pero vimos lo emocionado que estaba porque su nieto era el primer profesional universitario. En lo personal significó un gran desafío y en términos colectivos fue dar el salto en esa movilidad social ascendente; fue un orgullo y un honor muy grande.
–¿Quiénes son hoy los estudiantes del Conurbano que llegan a la universidad?
–Hoy se amplió mucho el perfil socioeconómico y etario de los y las estudiantes, además son de la región. Los estudiantes son hijos e hijas de trabajadores, también ellos lo son y eligen formarse en la universidad. El derecho a la educación es universal y una responsabilidad indelegable del Estado.
–¿Cómo es el vínculo con el territorio que hoy tienen las universidades?
–Uno de los quiebres que se presenta con la creación de la UNLZ es la fuerte presencia que adquieren las universidades del Conurbano en el territorio, la participación de la universidad con Gobiernos municipales, organizaciones de la sociedad civil, clubes de barrio, hacemos un fuerte trabajo en los lugares de los cuales venimos. Suele haber una dicotomía barrio-universidad que para nosotros es inexistente.
–¿Qué lugar ocupa la investigación y por qué es importante para las universidades del Conurbano?
–No solo es importante la transmisión sino también la producción del conocimiento, desde las universidades del Conurbano desarrollamos líneas de investigación propias, otras financiadas, tratando de articular en red con otras instituciones universitarias para fortalecernos y potenciarnos como investigadores. En las universidades públicas se concentra el 80% de la producción científica, y en este sentido es importante contarle a la ciudadanía qué se investiga y por qué, es decir, que sepan que esa investigación contribuye a mejorar las condiciones de vida de nuestros habitantes.

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