Sin categoría | IGNACIO VILLAGRÁN

El mercado más grande del mundo

«Se planteaba que las afinidades de lo que fueron los Gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner con China tenía mucho de ideológico. Sin embargo, lo que hubo es un altísimo nivel de pragmatismo», sostiene Ignacio Villagrán, investigador del Centro de Estudios de Argentina-China (CEACH) de la Facultad de Ciencias Sociales. El especialista analiza las implicancias de los acuerdos de la Argentina y China, que trascienden la exportación de alimentos al gigante asiático y destaca: «Es el mercado de clase media más grande del mundo y comienza a diversificarse y a consumir».
–¿Cómo evalúa la relación bilateral con China?
–El ascenso de China impacta en toda la región. Argentina tiene la particularidad de que venía de la crisis 2001-2002 y se recupera con el boom de los commodities entre 2003 y 2008 en base a su principal producto: la soja y sus derivados. Allí el país encontró un mercado privilegiado en China, que empezó a crecer como socio comercial. Por otra parte, China da pasos en la Organización Mundial de Comercio (OMC) para comenzar un proceso de fuerte globalización de su comercio exterior y a partir de eso tuvo una plataforma, a pesar de que venía creciendo en las últimas dos décadas, para convertir la base industrial del período de Mao a una forma que le permitía generar exportaciones. Primero fueron productos con menor valor agregado y ahora con mucho valor agregado. En medio de ese cambio de estructura, empieza a vincularse con la Argentina de una manera muy particular. Entre 2004 y 2014 se van dando ciertas condiciones: China cuenta con un excedente importante y la vocación de invertir en países que eran de alto riesgo, como la Argentina y otros de la región.
–¿Argentina era «barata» para comprar?
–En parte sí. La gran estrategia de China era garantizar los recursos para su desarrollo. Tiene una población de 1.400 millones de personas y están permanentemente pensando en dónde quieren estar, qué cosas pueden producir ellos y tienen que comprar de afuera, qué tipo de relación circula con los distintos Estados y en su representación política en los foros internacionales. Es claro que China tiene sus intereses internacionales y busca explotarlos. También está relacionado con el largo período de involucramiento de los Estados Unidos en Asia Central. Toda la atención de Estados Unidos estuvo puesta ahí. No hubo ningún plan de EE.UU. de promover inversiones en América Latina. Entonces China termina ocupando ese espacio.
–Durante el macrismo hubo algunos cortocircuitos.
–Si bien hubo algunas rispideces en el comienzo, China siguió siendo la opción más viable. Si queremos estar conectados con el mundo, entendido como el Atlántico norte y los países centrales de Europa y el norte de América, ya estaba la agenda de exportaciones que te guiaban hacia ese lado. Es cierto que hay mucho de una necesidad ideológica, pero la parte dura de las exportaciones la digitan los mercados y la Argentina no pudo cambiar su matriz agroexportadora en el último siglo y medio. Esa limitación y forma de vinculación con el mundo obliga a que, si no es China, sea otro, pero la canasta exportadora es una y los mercados a los que llega están diversificados, siendo China el más grande. Así que más allá de lo que se diga, Argentina está muy vinculada con China para el desarrollo, como tantos otros países de América Latina.


Cristian Carrillo