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Fútbol de gigantes

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Roberto Parrottino

Con Messi y Neymar, ambas selecciones sellaron su clasificación al mundial. Las claves de su hegemonía continental y el reto de ratificarla ante los europeos.

San Juan. El astro del PSG, en el último partido del año. Con el empate y la victoria de Ecuador, el equipo albiceleste aseguró su presencia en Catar 2022.

NA

Argentina y Brasil «bailaron» como locales a Uruguay, la tercera potencia de Sudamérica, dos veces campeón del mundo, primero ante Argentina (1930) y después ante Brasil (1950). El 3-0 en el Monumental y el 4-1 en el Arena da Amazônia​ por las eliminatorias al Mundial de Qatar confirmaron que Argentina y Brasil se cortaron entre las selecciones sudamericanas y sellaron su clasificación a la Copa del Mundo, a disputarse en Catar en 2022, con varias fechas de eliminatorias aun por disputarse.
El fútbol, como el mundo, expone en ocasiones las diferencias entre los más ricos y los más pobres. Y Argentina tiene a Lionel Messi. Y Brasil, a Neymar. Si Argentina le ganó la última final de la Copa América a Brasil en el Maracaná, donde no perdía desde la derrota ante Uruguay en el Mundial 50, Brasil le ganó cómodo a Perú la final de la Copa América 2019, también en el emblemático estadio de Río de Janeiro. Messi y Neymar, compañeros antes en el Barcelona y ahora en el París Saint-Germain, centran en el Mundial de Catar 2022 su posible última Copa del Mundo. Messi, por una cuestión de edad: llegará con 35 años. Neymar, en cambio, dijo que no sabe si tendrá la fuerza mental para seguir lidiando con el fútbol.
En la fecha 14 de las eliminatorias, Argentina y Brasil no se sacaron ventajas en San Juan; pero jugaron, no como en San Pablo, aquel encuentro suspendido por invasión de campo de funcionarios del Gobierno de Jair Bolsonaro. El empate raspado y sin goles en San Juan pareció un acuerdo de esa supremacía futbolística. Argentina no pudo hilvanar su tercer triunfo consecutivo ante Brasil, después del 1-0 en un amistoso en Arabia Saudita en 2019 y de la final de la Copa América. Pero estiró el invicto de Lionel Scaloni a 27 partidos. No es poco. Se acerca a los 33 partidos invictos con Alfio Basile como entrenador. Y el Brasil de Tité no perdió ante Argentina. Tampoco es poco, ya que tres de las cinco derrotas en su ciclo fueron ante la selección (las otras, ante Perú, y ante Bélgica en los cuartos de final de Rusia 2018). Argentina, sin embargo, no le gana a Brasil como local desde el 3-1 de 2005 en el Monumental por las eliminatorias, con el show de Juan Román Riquelme. Ese día la selección clasificó a Alemania 2006. Esta vez, la clasificación a Qatar se produjo por la derrota de Chile ante Ecuador en Santiago. Era cuestión de tiempo. Se selló cinco fechas antes del final, como nunca antes en la historia.

Pesos pesados
La hegemonía de Argentina y Brasil, en parte, se expuso en la cancha en San Juan: los 22 futbolistas de arranque juegan en Europa. Entre 2011 y 2020, Brasil y Argentina vendieron 15.128 y 7.444 futbolistas, respectivamente, los máximos exportadores en el mundo. Pero la diferencia entre Argentina y Brasil es que los jugadores brasileños juegan en los equipos más poderosos del mundo. Alisson y Fabinho (Liverpool), Danilo y Alex Sandro (Juventus), Éder Militão y Vinicius Junior (Real Madrid) y Marquinhos (PSG) fueron titulares ante Argentina. Y se ausentaron el capitán Thiago Silva (Chelsea), el pilar Casemiro (Real Madrid) y el líder Neymar (PSG). En la competencia continental de clubes, Brasil hegemoniza: cinco clubes brasileños estuvieron entre los ocho mejores de las últimas Copa Libertadores y Sudamericana, lo que despertó discursos que «alertaron» sobre el deterioro del fútbol argentino. El Brasileirão –un torneo con 20 equipos desde 2006– y las inversiones millonarias en dólares tienen como contracara el aval de Bolsonaro a las sociedades anónimas y deudas récord de los clubes.
A Argentina y Brasil, de igual modo, les falta medirse con las selecciones potencias de Europa. Desde el Mundial de Corea-Japón 2002, cuando ganó Brasil, que un sudamericano no levanta el máximo trofeo: Italia (Alemania 2006), España (Sudáfrica 2010), Alemania (Brasil 2014) y Francia (Rusia 2018). En el último Mundial ni siquiera hubo un sudamericano en las semifinales. Todas las selecciones fueron europeas. Pero no todo es tan lineal: Italia, el campeón de la Eurocopa, deberá jugar el repechaje para entrar a Qatar (y viene de quedarse afuera de un mundial, Rusia 2018, por primera vez después de 60 años). También jugará el repechaje Portugal, campeón de la Euro 2016. «Brasil-Argentina siempre es grande por la calidad técnica individual de los jugadores. Es un partido de Mundial», dijo Tité en la previa del último clásico sudamericano. Al fin de cuentas, Argentina, dos veces campeón del mundo, y Brasil, pentacampeón, intentarán torcer el rumbo de la historia en Catar.

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