La quimera del oro negro

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La riqueza hidrocarburífera del yacimiento sustenta una plataforma de exportación primaria, en buena medida para beneficio de compañías extranjeras. En tanto, industrias y hogares sufren alzas en las tarifas de gas y precios dolarizados de los combustibles.


Proyección. Según el Gobierno, solo se trabaja sobre el 4% del yacimiento. Es la segunda reserva mundial de shale gas y la cuarta de shale oil. (JUAN MABROMATA/AFP/DACHARY)

Los hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta aparecen en cada discurso optimista del Gobierno nacional como promesa incontestable de crecimiento, desarrollo, empleos y prosperidad. Sin embargo, tal como ocurre con otras riquezas nacionales –como las mineras o las crecientes cosechas granarias–, el fuerte saldo obtenido de la formación neuquina es en gran medida apropiado por un puñado de compañías, muchas de ellas extranjeras. Y tanta abundancia de petróleo y gas tampoco es sinónimo de bajos precios de combustibles o de tarifas energéticas reducidas para los consumidores locales. Más bien todo lo contrario.
Especialistas como Arturo Trinelli, del Centro de Estudios y Desarrollo de Políticas (CEDEP), advierten sobre la expectativa de que Vaca Muerta, como dijo el propio presidente Mauricio Macri, se convierta en un nuevo «campo» argentino. «El llamado “campo” ha sido un proveedor histórico de divisas para la economía, pero con escaso despliegue de mano de obra y acotados márgenes de valor agregado en la producción. El desafío entonces, más que reproducir linealmente aquella trayectoria, sería consolidar un sector hidrocarburífero en condiciones de facilitar un tejido productivo con mayores eslabonamientos a todo nivel», señaló Trinelli.

Inversiones
La enésima ocasión en la que se buscó tentar a petroleras estadounidenses para explotar los recursos nativos fue a mediados de marzo, cuando el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, presentaron en Houston, Texas (EE.UU.) las «oportunidades de inversión» en energía. Fue allí que Lopetegui precisó que la producción en Vaca Muerta creció un 87% en shale oil y un 215% en shale gas, entre enero de 2018 e igual mes de 2019. «Cada mes se continúan batiendo récords», transmitió con entusiasmo, y detalló que la formación neuquina ya representa aproximadamente el 20% de la producción de petróleo y un 40% de la de gas de la Argentina. «Es recién la punta del iceberg, con más de 1.000 pozos perforados, solo estamos explotando el 4% de la superficie total», explicó el secretario. Ciertamente, el desarrollo pleno de los 30.000 km2 de la formación (una superficie similar a la de Bélgica) requerirá capitales de entre 5.000 y 10.000 millones de dólares cada año (en 2018 fueron 4.300 millones de dólares), además de sumas relevantes en infraestructura.
Por ejemplo, el proyectado tren de Vaca Muerta demandará unos 800 millones de dólares, mientras la ampliación significativa de la capacidad de transporte existente o la construcción de un nuevo gasoducto (que se quiere adjudicar antes de septiembre) implicará inversiones por unos 1.500 millones de dólares. El trazado sería Vaca Muerta-Salliqueló-Rosario, para llegar con el gas natural al Noreste del país y liberar capacidad de transporte hasta Bahía Blanca con destino a la industria petroquímica y a una planta de conversión a GNL (gas natural licuado), para su exportación.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Rick Perry, dio su caluroso respaldo a los negocios promovidos por los funcionarios argentinos. Para Federico Bernal, director del Observatorio de la Energía, Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo (OETEC), «el propósito desde un comienzo fue entregar Vaca Muerta a las petroleras anglo-estadounidenses». A tal fin se muestran como grandes avances «la dolarización de la energía y la internacionalización de sus precios (alineación con la cotización internacional); la flexibilización laboral y la domesticación de los sindicatos petroleros; y la desregulación, desnacionalización y privatización del sistema energético nacional».
Otros señuelos exhibidos a los petroleros estadounidenses fueron el libre giro de utilidades al extranjero, la masiva reapertura exportadora de gas (ya concretada) y de crudo liviano (anunciada para antes de fin de año), las tarifas de gas y el precio de los combustibles en constante ascenso (por eliminación de los subsidios a la demanda) y el gradual desplazamiento de YPF, resume Bernal.
Justamente, en noviembre pasado, el entonces ministro de Energía, Javier Iguacel, destacó en Houston la irrupción de nuevos actores privados, nacionales y extranjeros, en detrimento de la petrolera estatal. Para graficar esa tendencia mostró una diapositiva según la cual en 2014 YPF representaba entre un 80% y un 85% de la producción total de hidrocarburos, y en 2018 no llegó al 50%. Más aún, ya no figura como condición excluyente para adjudicar concesiones o planes piloto la presencia de la compañía nacional, con lo cual son las extranjeras las invitadas al banquete luego de que YPF pusiera en valor Vaca Muerta entre 2012 y 2015, tras su reestatización y con el nuevo marco regulatorio amparado bajo la Ley de Soberanía Hidrocarburífera. Bernal recuerda que, hacia 2015, YPF y sus socios ya habían comprometido importantes inversiones a pesar del desplome del precio internacional del crudo y de las retenciones a las exportaciones. Por entonces había en el sector un empleo creciente (con mayores derechos laborales), no se conocían tarifazos ni una apertura indiscriminada de las exportaciones.


Infraestructura. Tendido de un gasoducto en la zona de Sierra Barrosa. (PATRICIO MURPHY)

Vino luego el ocultamiento de los verdaderos resultados del Plan Gas, del anterior gobierno, y los anuncios de Cambiemos, como si fueran propias, de inversiones pactadas en forma previa. Lo preocupante es que los capitales reales arribados en 2018 no llegan todavía a superar el nivel de 2015, según las estadísticas del gobierno de Neuquén. También 2019 se presenta brumoso en esta materia.
El giro neoliberal de las políticas se apoyó en la demonización de todo lo hecho por el gobierno anterior como caballito de batalla discursivo. Un estudio de 2017, sin embargo, mostró hasta qué punto se había disparado hasta 2015 la creación y radicación en Neuquén de unas 500 empresas proveedoras de bienes y servicios, de las cuales más del 90% eran pymes de capital nacional. Muchas de ellas respaldadas en acciones como el Programa Sustenta de YPF, creado en 2012 y surgido como una política de desarrollo de proveedores, asociado al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

Excedentes
El plan hidrocarburífero de Cambiemos se aplicó desde el primer minuto de su gestión, incluso mediante la distribución de generosos subsidios. Ya no a los usuarios y consumidores, sino a las compañías que sentaron bases en Vaca Muerta, a las que se le aseguró un trienio (2017-19) de elevadísimos precios (muy por encima de los vigentes en el mercado internacional) por el nuevo gas producido. «Frente al declive de la producción de hidrocarburos convencionales, (el exministro) Aranguren les garantizó a los inversores altos precios para el gas de Vaca Muerta. Los más favorecidos fueron la propia YPF junto con Tecpetrol (de Techint), CGC (del grupo Eurnekian), la angloargentina Pan American Energy (PAE), la alemana Wintershall, el grupo local Pampa Energía y la francesa Total Austral, entre otros. Pero en los dos últimos años cayeron los precios internacionales, el Estado tuvo que hacer un esfuerzo mayor y eso entró en conflicto con los lineamientos propuestos por el Fondo Monetario», explica Ignacio Sabbatella, investigador del Centro Cultural de la Cooperación.


Trinelli. El desafío de consolidar un sector que favorezca un tejido productivo.

López Anadón. Vaca Muerta puede cubrir cien años de consumo interno.

Sabbattella. «Aranguren les garantizó a los inversores altos precios para el gas.»

Bernal. «Con una visión estratégica YPF debería tener un rol muy distinto.»

Lopetegui dispuso entonces, en febrero pasado, un cambio: no eliminó los subsidios, pero limitó su magnitud, en línea con el ajuste estructural de la economía. «Con lo cual se redujo la renta extraordinaria de las petroleras y se abrieron interrogantes sobre la continuidad de los planes de inversión», aclara Sabbatella.
Lo que no se modificó, como otra condición central del negocio hidrocarburífero actual, fue la apertura exportadora de los excedentes productivos. Y en este aspecto resultó claramente funcional el paraguas de las políticas del FMI, orientadas a asegurar un mercado doméstico recesivo. La «mercadería» por vender, al paso de la creciente reprimarización productiva, aparece en la vidriera tras la fuerte caída en la demanda industrial y en coincidencia con el menor consumo de particulares (de gas y combustibles).
De este modo se garantizó, a partir del año pasado, la existencia de los volúmenes exportables para las operaciones que ya realizan vía Chile una decena de empresas. «Las exportaciones se retomaron el año pasado tras haber sido suspendidas abruptamente en 2007 y crecerán cada año en la medida en que habrá más gas disponible de consumo interno», confirmó Lopetegui.

Respaldos
Para atraer las inversiones que apuntalen la fiebre exportadora, Lopetegui se reunió en Washington con responsables de la Overseas Private Investment Corporation, la agencia del Gobierno estadounidense que financia proyectos de inversión en países emergentes, y con directivos de BID Invest, el brazo del Banco Interamericano de Desarrollo que destina fondos a proyectos privados. El secretario se reunió además con empresarios de la Cámara de Comercio y del Consejo de las Américas; con funcionarios del Tesoro estadounidense; y con el director de Energía del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Wells Griffths.
La avidez por sacar importantes tajadas de la segunda reserva mundial de shale gas y la cuarta de shale oil plantea un escenario bien distinto al de la gestión de otro mega yacimiento en los años 80 y 90 del siglo pasado, el de Loma de la Lata. Fue Gas del Estado la empresa que se ocupó entonces de explotar esa riqueza convencional.


Impacto. Desechos muy cerca de Añelo.

Las multinacionales que aterrizan hoy en Neuquén tienen grandes expectativas a partir de la comparación que suele hacer Ernesto López Anadón, presidente del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG). «Aquello (Loma de la Lata) era una semillita, esto es una calabaza, y alcanza para cubrir 100 años de consumo interno», afirma el directivo. Eso explica los recursos destinados para elevar el volumen exportable de Vaca Muerta: en los últimos meses, Shell, YPF-Petronas y Vista Oil&Gas realizaron anuncios de inversión por 7.500 millones de dólares en cuatro años, lo que permitirá aumentar la producción por un equivalente al 40% de los volúmenes actuales.
Ante el fuerte incremento previsto en la producción oriunda de la megaformación neuquina, Trinelli admite que la exportación «no es mala, si se pacta a precios razonables». La venta a países vecinos es la única salida, mientras no se cuente con la infraestructura para agregar valor, a través de la licuefacción, razona. Pero advierte a la vez que «mientras se envían al exterior crecientes cantidades de gas, obtenidas en parte gracias a subsidios públicos, se asfixia con elevadas tarifas a los consumidores y las pymes locales».


Houston. Lopetegui y Dujovne con Rick Perry, secretario de Energía de EE.UU. (NA)

Y si bien en esta ocasión los gobiernos nacional y provincial no reeditaron las políticas neoliberales clásicas, que apelaban a la privatización total del negocio,«ahora las políticas de ajuste van licuando a las empresas públicas. A la vez que se las maniata mediante pautas de gobernanza sujetas a parámetros establecidos por la OCDE (la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, que agrupa a la totalidad de los países ricos y algunos emergentes)».
Está claro, dice Bernal, que «con una visión estratégica YPF debería tener un rol muy distinto». Es la compañía líder del sector y el Estado posee mayoría accionaria, lo que en años anteriores le permitió encabezar el despliegue inversor en Vaca Muerta junto con sus socios (Chevron, Petronas, etcétera). «Si la compañía estuviera siendo conducida en función del interés general –concluye el titular del OETEC– debería ser fondeada con recursos públicos orientados a la explotación masiva de los hidrocarburos no convencionales».

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