5 de junio de 2019
«Voy directa al grano: voy a morir en un máximo de 10 días. Después de años de duelo, mi lucha termina… Seré liberada porque mi sufrimiento es insoportable». Con estas palabras, Noa Pothoven se despidió de sus seguidores de Instagram, tiempo antes de quitarse la vida por eutanasia, en Arnhem (Holanda). Hace un año, reconoció que la vida era «insignificante» para ella debido a sus problemas psicológicos, los cuales derivaron del haber sido víctima de violencia sexual durante su infancia. Según manifestó la propia Noa, fue violada por su primo, en diferentes oportunidades. Nunca pudo recuperarse del todo, y detalló su recorrido en su autobiografía «Ganar o aprender» (todo un éxito que hasta consiguió premios) donde abarca el trastorno de estrés postraumático, la depresión y la anorexia. Holanda legalizó la eutanasia en 2002. Fue el primer país europeo en hacerlo. Se aplica en casos de personas con enfermedades incurables o en fase terminal, o que tienen un padecimiento insoportable, como Noa. Sin embargo, no estaba claro si las autoridades habían aceptado el pedido de eutanasia de la joven.
