31 de mayo de 2021
–Usted forma parte de una de las familias más tradicionales de Colombia, sin embargo tiene una visión del mundo diametralmente opuesta a la de la oligarquía.
–No hay que confundir oligarquía con aristocracia. Nosotros somos más aristócratas que oligarcas. No nos distinguen por grandes cantidades de dinero o patrimonio sino por tareas que hemos venido cumpliendo en favor de la sociedad. Yo podría decir que mi cercanía a esas oligarquías desde mi condición aristocrática me ha permitido conocer las entrañas del monstruo. Y precisamente si algunas dificultades he tenido con las oligarquías de Colombia y de Estados Unidos es que pensaban que yo era una especie de oveja negra en el rebaño de los oligarcas blancos. Por eso soy atípico en ese sentido y lo son los de mi familia que han estado trabajando… Mi abuelo que formó una biblioteca, mi hermano que no solamente es admirado en Argentina, sino que uno de sus sueños era haber nacido en Argentina. Porque es un fanático del fútbol, de Les Luthiers, de la carne. Yo creo que una de sus grandes tragedias es no haber nacido argentino. Ahí estamos y así se explica por qué sabemos dónde hay que aplicar el dedo en la llaga.
–¿Qué tipo de padecimientos sufrió por ser oveja negra?
–Obviamente la incomprensión de los poderes oligárquicos colombianos, que han llegado a armar una conspiración para tumbar a mi gobierno, que ha sido quizás el último gobierno social que ha existido en Colombia. No lo digo yo, lo dicen las cifras. Llevamos la salud de 8 millones a 23 millones de personas que hoy día se están beneficiando de esos canales para salir de la pandemia. Eso ha implicado una reorientación del gasto público y una diferencia con EE.UU. que se mantuvo hasta el final de mi gobierno. El mío no fue muy complaciente con EE.UU., fue un gobierno social, soberano e independiente y eso es algo que cuesta en América Latina.
–Lo llamativo es cómo hizo para llegar a la presidencia, siendo que a los progresistas les cuesta todo mucho más.
–Hubo una coyuntura histórica. El Partido Liberal que yo integraba, era más un partido socialista que un partido liberal en términos europeos, con una larga tradición histórica y alimentado por realizaciones de movimientos sociales, reformas agrarias, sindicatos. Era una especie de peronismo a la colombiana. Ese sentimiento se expresó durante muchos gobiernos liberales. Yo creo que fui el último presidente de ese peronismo colombiano de mitad del siglo. Después llego Álvaro Uribe y todo voló como en átomos y hoy día tenemos una gran fragmentación y eso es lo que aprovecha la derecha para pescar en el río revuelto de la izquierda dividida.
