2 de febrero de 2026
Con una propuesta renovada y fiel a su historia que incluye a varias figuras teatrales, el Centro Cultural de la Cooperación levanta el telón de su programación artística. Danza, muestras y ciclos.
Protagonistas. Las obras Lucio y yo, La mentira candente y Lejos de Moscú, junto a figuras como Audivert, Núñez y Suárez.
Con las reposiciones de Con Federico y Lejos de Moscú, el Centro Cultural de la Cooperación inaugura en febrero su nueva temporada artística. Son dos propuestas teatrales que dialogan con los clásicos; la primera, que cuenta con la actuación de Osmar Núñez, evoca la figura de Federico García Lorca; en tanto que la segunda es una versión de Las tres hermanas, de Antón Chéjov, con dirección de Helena Tritek.
Posteriormente, a partir de marzo la oferta se ampliará con otras puestas que regresan tras una muy buena recepción del público: La vis cómica, de Mauricio Kartun; Este es el baile del monito, de Pablo Lisandro Calvo; Yo, Fedra, de Analía García Fedra; Alma Mahler, escrita por Víctor Hugo Morales y dirigida por Pablo Gorlero; El simposio. Nada se pierde, todo se transforma, de la Compañía Ciertas Petunias; El invierno del oso, con dramaturgia e interpretación de Manuel Santos Iñurrieta; Ya comeremos faisán, de Gabriela Romeo y con dirección de Daniel Marcove; Edipo en Ezeiza, de Pompeyo Audivert.
Entre los espectáculos para las infancias se destacan Música maestro!, interpretada por el Grupo Kukla; La luna y el niño juegan un juego que nadie ve, por la Compañía No somos cosas; y Sueño con canciones, por la Compañía Meta Caramba. Varias de estas obras encuentran en sus equipos creativos a artistas que trabajaron en el CCC en varias ocasiones, tal es el caso de Ana María Bovo, quien retorna con La mentira candente.
En diálogo con Acción, Bovo sostiene que lo que más le alegró a ella y al codirector Juan Parodi fue ver que la pieza «generaba un efecto cinematográfico en la percepción de los espectadores, respetando el lenguaje teatral». Y agrega que «fue una puesta especialmente diseñada para la Sala Solidaridad, para que con muy pocos elementos la gente pudiera ver las películas que ya había visto y también aquellas que no vio en el cine, pero empezó a ver en la sala y se fue con ganas de ir a buscarla».
Además de los regresos, el Centro también le abre las puertas a teatristas que no habían sido programados previamente. En esta temporada, José María Muscari y Juan Francisco Dasso presentarán Lucio y yo y Sarmiento, respectivamente. En el primer caso, se trata de un texto autobiográfico que narra el vínculo entre el propio autor y director con su hijo Lucio, a quien adoptó cuando el chico tenía 15 años. «Esta obra es una biopic que se centra puntualmente en el primer año de nuestro vínculo, de la llegada de él a mi vida y viceversa», adelanta Muscari. «Solo trabajé como actor en el Centro Cultural de la Cooperación y siempre tuve el deseo y la inquietud de dirigir ahí. Voy mucho a ver sus obras y siento que los espectáculos tienen que ver mucho con su contexto. Y yo pensé Lucio y yo para hacerla ahí», completa.
Por su parte, Dasso se refiere al espectáculo que contará con la actuación de Juan Leyrado, bajo las órdenes de Nicolás Dominici. «Sarmiento me convoca muchísimo, su figura siempre me interesó», cuenta. «Fue un desafío pensar qué hacer con alguien que ha escrito tanto y, más allá de lo que conocemos en muchos planos de lo que hace a la construcción argentina, tiene una obra literaria, de opinión, de crítica, amplísima. Y entonces se me ocurrió que Sarmiento podía estar dando una clase. Experimentando eso con la escritura, apareció la idea de que esa clase suceda hoy».
Agenda completa
En cuanto a los demás estrenos, durante 2026 se presentarán Unidad básica, dirigida por Pompeyo Audivert y Andrés Mangone; Argentino, el payaso errante, de Sebastián Benítez; 1492 Expediente Colón, con dirección de Mariano Cossa; Cuando dejé de volar, escrita y dirigida por Pablo Gorlero; Telefonistas, con texto y dirección de Martín Ortiz; Tal vez soñar, de Antonio Tobares y dirección de Ada Dorrego; La zapatería, de Alfredo Allende; La muerte de Margarite Duras, de Tato Pavlovsky y con dirección de Christian Forteza; La mesa, de Andrea Ojeda y dirigida por Diego Cazabat; ¡Parev!, un saludo que puede ser el tuyo, escrita por Pablo Mascareño y con dirección de Herminia Jensezian; Los payasos van al Paraíso-Réquiem circense, dirigida por Claudio Gallardou, coautor junto a Manuel Santos Iñurrieta.
Con fecha todavía a confirmar, la Compañía Tres gatos locos presentará Victorio el reidor; Gonzalo Alfonsín hará lo propio con el unipersonal El colibrí; Agustina Ruiz Barrea y Manuel Mansilla estarán al frente de Santa mesa; la Compañía Aguas Argentinas interpretará la pieza homónima; Andrea Ojeda encabezará Autopsia lírica de Creso; y Mariana Gióvine se hará cargo de la realización de Espumas de oriente – Un melodrama argentino, de Irene Almus. En el Espacio Experimental Leónidas Barletta, por su parte, se producirá el estreno de los espectáculos para las infancias Ojos de pez, del Grupo Tándem y Un cielo abierto, de Lorena Romanín.
En la cartelera del CCC también se observa la presencia de artistas que ya fueron programados, tal es el caso de Patricia Suárez, de quien se verá Emilio, con dirección de Mariano Dossena. Consultada por Acción, Suárez señala que la propuesta «nació de la historia real de un hombre que padece de Alzheimer y no reconoce a nadie. A tal grado llega su alienación que, cuando se contempla en el espejo, cree estar viendo a un amigo. Esa fue la chispa de mi Emilio, es mi deseo que llegue al corazón del público, porque estuvo escrita con amor por ese anciano cuya enorme cultura no lo salvó del mazazo de la enfermedad».
A la gran variedad de exponentes teatrales, se agrega la programación literaria diversa y de calidad que propone el Espacio Juan L. Ortiz, dirigido por Juan Carlos Aldazábal, uno de los «históricos del Centro». Aldazábal reflexiona sobre el nuevo director artístico Santos Iñurrieta: «La continuidad entre la gestión de Juano Villafañe y la de Manuel es absoluta, y habla de una transición generosa por parte ambos, que señala el rumbo de un Centro Cultural que nació para afirmar una cultura emancipatoria, donde las artes y las ciencias sociales juegan un papel importante en el compromiso con la comunidad y con la orientación que Floreal Gorini le dio al CCC desde su fundación».
Los recitales y las exhibiciones de artes plásticas también tendrán su lugar en las distintas salas del CCC. Entre las primeras este año se incluye una muestra dedicada al 60 aniversario de Acción. Y hacia fin de año habrá otra de títeres, en coincidencia con la 7° edición del Premio Nacional Javier Villafañe para el teatro de títeres.
Otra de las actividades previstas será el Festival de Danza con F, junto con los habituales estrenos de la disciplina, con destacados artistas como Virginia Rossi, Brenda Angiel, David Señorán, Gustavo Friedenberg y Liliana Tasso, entre otros. En cuanto al universo audiovisual, se destaca el Festival Internacional de Cine sobre Diversidades y Género, que se desarrollará desde el 25 de febrero al 1 de marzo. Su director artístico, Juan Pablo Russo, (también director del Departamento de Artes Audiovisuales), es también uno de los coordinadores de la Escuela de Espectadores de Cine (el Centro tiene, a la par, la Escuela de Espectadores de Teatro, un clásico coordinado por Jorge Dubatti). Sobre este espacio formativo, Russo sostiene que se trata de «un taller que se consolidó como un lugar de referencia para públicos interesados en el análisis del cine contemporáneo. Es una propuesta que aborda las obras más allá del gusto personal, trabajando tanto los aspectos propiamente cinematográficos como aquellos vinculados a las dimensiones ideológicas y culturales».
Para Manuel Santos Iñurrieta, flamante director artístico del CCC tras la salida de Villafañe, el cargo representa «un honor, una alegría y una responsabilidad». Resalta que «el trabajo colectivo es el gesto singular que nos identifica. Por ende, al hablar de programación artística hablamos de un colectivo de dirección que proyecta una idea para la cartelera 2026 que empata con nuestro ideario y con un camino acumulado luego de 25 años. El objetivo entonces es profundizar lo hecho y abrir más aún las puertas de este espacio que no tiene una estética única, una mirada única, sino que desea albergar en su cartelera la potencia creativa que existe en la Ciudad de Buenos Aires, que es enorme, diversa y sumamente potente».






