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Guerra contra Irán, un paso al abismo

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Néstor Restivo

EE.UU. e Israel lanzaron una feroz ofensiva militar contra el país persa. La respuesta de Teherán y las claves de una escalada bélica regional que reordena el tablero geopolítico y pone en peligro al mundo.

Operación «Furia épica». Imagen de un ataque con misiles difundida por la Armada de EE.UU., el 28 de febrero.

Foto: Getty Images

El papa Francisco, hace unos años, la describió como una «tercera guerra mundial de a trozos», y analistas de la geopolítica la nombran «guerra mundial híbrida fragmentada». El nuevo ataque de Israel y Estados Unidos a Irán escribe otro capítulo.

No sorprendió lo del sábado a la madrugada argentina. Hacía semanas que un centenar de buques de guerra rodeaban al país persa. Y en 2025 hubo otros ataques israelíes contra objetivos iraníes, antesala –pruebas de nuevas maquinarias de muerte con IA mediante, cada vez más sofisticadas, con las acciones de sus empresas ganando dinero mientras el planeta cruje– de lo que pasa ahora. 

Acaso las tratativas en Ginebra, Suiza, entre EE.UU. e Irán por el plan atómico de este último habían alentado alguna salida. Ahora está claro que fue una maniobra de distracción y una felonía. El mediador Omán había dicho que se había avanzado algo y que esta semana tocaba seguir en Viena. Pero EE.UU. traicionó esa mesa de negociaciones –no es la primera vez que lo hace– así como ignora, igual que Israel, cualquier instancia multilateral de la ONU o del Consejo de Seguridad, e incluso al propio Capitolio en Washington DC, vulnerando toda norma global y local en el marco del narcisismo terrorista del presidente Trump y del genocida Netanyahu. 

El ataque del sábado asesinó al líder espiritual de Irán, el ayatola Alí Jameneí, a su esposa y nieta de 14 meses, a otros dirigentes importantes y provocó daños muy graves en la estructura militar y civil de varias ciudades además de Teherán. Hasta el lunes, la Cruz Roja habló de casi 600 muertos en Irán, de los cuales una cuarta parte fueron niñas menores de 7 años que asistían a una escuela en Minab, al sur del país. ¿Otro «daño colateral»? Si decenas de miles de niños y niñas murieron en Gaza estos dos años y a los criminales no se les movió un pelo, ¿por qué lo harían 150 niñas? Hace mucho instalaron lo de personas de bien contra descartables subhumanos, o lo de «democracias» contra «regímenes terroristas».

Alí Jameneí. El ayotola y Líder Supremo iraní fue asesinado por Estados Unidos e Israel.

Foto: Getty Images

Nuevos capítulos
La respuesta militar de Irán fue contra las bases de EE.UU. en la zona, particularmente el asiento principal de la V Flota norteamericana en Bahréin, la embajada estadounidense en Kuwait, otros puntos de las monarquías del Golfo y obviamente Israel. Está claro que la capacidad militar y de daño iraní es muchísimo menor a la de sus enemigos. La extensión de la guerra en el siempre explosivo Oriente Medio presagia un conflicto prolongado.

Israel y EE.UU. buscan justificar su atrocidad diciendo que es para evitar que Irán avance en su programa de enriquecimiento de uranio para supuestamente tener la bomba atómica que el norte global sí le permite, ilegalmente, a Israel. Y para «cambiar el régimen» iraní. Salvando las distancias, contextos e historias, es el mismo modus operandi que Trump quiso activar infructuosamente en Venezuela (otro país rico en petróleo como Irán), donde secuestró al líder, pero no logró cambiar al «régimen», y que ahora intentará con Cuba.

En el tablero geopolítico, puede haber ahí otra intención secundaria, pero no tanto, de la movida israelo-estadunidense. No solo complicar a China, gran importadora de crudo iraní para su desarrollo. Grandes adversarios religiosos por la rivalidad shiíta y sunnita dentro del mundo musulmán, Irán y Arabia Saudita habían logrado reconciliarse gracias, justamente, a la mediación de China. Y varias monarquías árabes, tradicionalmente aliadas a EE.UU., o más bien súbditas proveedoras de petróleo a la maquinaria de consumo y muerte de la gran potencia mundial, comenzaban a coquetear con el gigante asiático vendiéndole también petróleo, pero… en yuanes, una alerta roja para la hegemonía del dólar. Asimismo, algunas de esas naciones ya están en los BRICS ampliados, o estaban en proceso de admisión. Los proyectiles lanzados a Irán también apuntan a esa construcción. 

Las monarquías del Golfo no quieren un Irán fuerte, en eso empardan con Israel, pero tampoco un caos humanitario ahí. Y también hay que considerar que los BRICS no son un grupo de acción homogéneo, mucho menos militar. Los cancilleres ruso, Serguéi Lavrov, y chino, Wang Yi, dialogaron de urgencia este fin de semana y condenaron los ataques contra Irán, como «actos de agresión (que) violan gravemente el derecho internacional y los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas y desestabilizan la situación en toda la región». Pero «la pertenencia a BRICS no contempla la obligación de ofrecer asistencia mutua durante una agresión militar», dijo este fin de semana el portavoz oficial del Kremiln en su habitual rueda de prensa. 

Hasta inicios de esta semana, el cuadro de situación es una guerra que continúa. Más ataques contra Irán y más contrataques persas, escalada del conflicto en toda el área, agitación en los mercados del petróleo, el oro, las divisas y los valores bursátiles con el cierre del estrecho de Ormuz (salida del flujo petrolero del Golfo Pérsico, equivalente a un tercio del total mundial), más ataques israelíes también a activos proiraníes en el área (Hezbollah en Líbano, los restos de Hamas en Palestina, los hutíes de Yemen), e Irán tratando de reordenar Gobierno y tropa en defensa de su milenaria nación y cultura. 

El presidente Masoud Pezeshkian lleva el liderazgo al frente de un consejo de transición junto a dirigentes del Poder Judicial y del Consejo de los Guardianes, a la espera de que se elija un nuevo líder espiritual. Un líder que está por encima de la democracia restringida iraní (con Parlamento, partidos políticos, elecciones, pero con tutela teocrática), como está Trump sobre la democracia restringida de EE.UU. o la democracia teocrática israelí que dirigen Netanyahu y su gabinete con textos antiguos en la mano donde se habla de un gran Israel «desde el río de Egipto hasta el gran río, el río Éufrates». Mundo loco, que promete nuevos capítulos bélicos.

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