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Cuba, otra vez bajo acoso

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Pablo Provitilo

La crisis energética sacude a la isla como consecuencia del endurecimiento del bloqueo económico ordenado por EE.UU. Interrogantes ante una nueva mesa de diálogo, en medio de la ofensiva de Trump en la región.

La Habana. Los apagones se repiten con mayor frecuencia, luego de las medidas tomadas por el presidente de EE.UU.

Foto: Getty Images

Como ocurrió otras veces desde el triunfo de su revolución, en 1959, Cuba atraviesa tiempos difíciles y con pronóstico reservado para la continuidad de un modelo político y cultural que modificó el mapa estratégico de América Latina. En medio del prolongado y brutal bloqueo de Estados Unidos, agravado por nuevas medidas del presidente Donald Trump, la crisis energética sacude a la isla, con apagones constantes en todo el país y un deterioro económico que afecta la vida cotidiana de miles de personas. Se registraron protestas, incluso con actos de vandalismo que el Gobierno cubano advirtió que no volverá a permitir.

Como si fuera poco, un terremoto de magnitud 5,8 impactó en la costa de Cuba, a unos 95 kilómetros de Guantánamo, y se sintió en el sur de la isla, aunque no hubo reportes de daños.

En ese escenario de crisis, el Gobierno cubano abrió una mesa de diálogo con Estados Unidos con consecuencias impredecibles para el futuro de la isla, según recientes divulgaciones. De acuerdo con el diario The New York Times, la Casa Blanca exige la renuncia del presidente Miguel Díaz-Canel para avanzar en las negociaciones. El medio señala que Washington no estaría presionando contra la familia Castro, sino que pretende correr a Díaz-Canel, considerado como un «intransigente» para las reformas que pretende Estados Unidos.

La situación se tornó muy delicada luego de que el 29 de enero el presidente de EE.UU. haya firmado una orden que permite imponer aranceles a las importaciones de países que le suministren petróleo a Cuba. Las recientes gestiones diplomáticas encaradas por el país caribeño con Washington deben leerse en ese sentido, dado que exponen la gravedad del momento político y social que atraviesa la isla, marcada por la escasez de combustible, dificultades en el abastecimiento y el impacto acumulado de más de seis décadas de bloqueo. Un bloqueo que, año tras año, el mundo condena según las votaciones en la Organización de Naciones Unidas, pero que no cesa. 

La interrupción del Gobierno de Nicolás Maduro, enmarcada en la política injerencista de Estados Unidos en la región, fue un golpe difícil de amortiguar para La Habana, especialmente si se considera que la isla depende en gran medida del petróleo que enviaba Caracas, su principal proveedor energético. «Cortamos todo el petróleo y todo el dinero que venía de Venezuela, que era la única fuente», declaró a comienzos de marzo un envalentonado Trump. 

La isla, asediada una vez por la Casa Blanca, llamó a dialogar sobre la base del entendimiento, en igualdad de condiciones y con respeto a su soberanía y a los sistemas políticos de ambos Estados, como ocurrió en otros momentos de la historia cuando Fidel Castro lideró conversaciones con Washington. El mismo Díaz-Canel recordó que el diálogo se produce «en correspondencia con la política histórica de la Revolución Cubana y bajo la dirección de Raúl Castro, el Partido Comunista, el Estado y el Gobierno». «Cuba se rige por su Constitución y sus propias leyes», señaló.

Mientras tanto, los cortes de energía no ceden y la crisis se agudiza. En apenas un año y medio, ya se registraron seis apagones nacionales, según informó el Ministerio de Energía y Minas (Minem).

Washington. Conferencia de Trump en la que se refirió a Cuba, el 16 de marzo en el despacho oval.

Foto: Getty Images

Tensiones con historia
Las nuevas sanciones sobre Cuba coinciden con un hecho que expone la renovada estrategia de dominación de la Casa Blanca en América Latina, bajo el segundo mandato de Trump. La cumbre «Escudo de las Américas», celebrada en Florida el 6 de marzo, mostró a líderes de la derecha latinoamericana subordinados al presidente de Estados Unidos con la idea de armar «una coalición militar para combatir el narcotráfico».

El encuentro tiene un significado especial si se considera el argumento utilizado por Washington para intervenir en Venezuela. Cuba fijó posición sobre ese encuentro. «La pequeña cumbre reaccionaria y neocolonial en Florida, convocada por EE.UU. con Gobiernos de derecha de la región, es un atentado contra la Proclama de América Latina y el Caribe como #ZonaDePaz, un ataque a las aspiraciones de integración regional y una manifestación de la disposición a subordinarse ante los intereses del poderoso vecino del Norte bajo los preceptos de la Doctrina Monroe», señaló Díaz-Canel en su cuenta de X.

Sobre ese telón comenzaron las negociaciones entre Estados Unidos y la isla, en el mes donde se cumplieron 30 años de la «Ley Helms-Burton», una normativa que internacionalizó y endureció aún más el embargo económico contra Cuba. El escenario dista de asemejarse al de 2014, cuando los presidentes Obama y Raúl Castro reestablecieron relaciones diplomáticas, en la llamada «etapa del deshielo», que permitió reabrir embajadas y flexibilizar viajes y comercio. Hace muy poco, Trump dijo: «Creo realmente que tendré el honor de tomar Cuba, de alguna manera». «Quiero decir liberarla o tomarla. Creo que puedo hacer lo que quiera, si quiere que le diga la verdad. Es una nación muy debilitada en estos momentos», agregó. La respuesta de Díaz Canel llegó a través de la red X: «cualquier agresor externo chocará con una resistencia inexpugnable», escribió. «Pretenden y anuncian planes para adueñarse del país, de sus recursos, de las propiedades y hasta de la misma economía que buscan asfixiar para rendirnos», señaló Díaz-Canel.

Pese a la crítica situación, acaso la más difícil desde el triunfo de la revolución, Cuba recibe respaldos como los de Rusia, China y México, que decidió enviar ayuda humanitaria a la isla. Tanto la presidenta Claudia Sheinbaum como el exmandatario Andrés López Obrador avalaron la iniciativa de cooperar «con un pueblo hermano». También Lula Da Silva, presidente de Brasil, se manifestó en defensa del país caribeño: «Cuba no está pasando hambre porque no sabe producir o no sabe construir su energía. Cuba está pasando hambre porque no quieren que tenga acceso a las cosas a que todo el mundo debería tener derecho», afirmó el líder progresista, en la apertura de la 39ª Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, en Brasilia.

Mientras las conversaciones entre ambos países están en desarrollo, el pueblo cubano sobrevive a los tiempos difíciles. Por estos días, se viralizó en redes sociales un video de niños cubanos cantando un tema de Silvio Rodríguez en medio del apagón. «Me acosa el carapálida», dice la letra.

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