13 de abril de 2026

Lucha universitaria. Clase pública el 31 de marzo en Buenos Aires. Nuevas medidas se anuncian para el próximo miércoles.
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Si bien el Gobierno nacional viene de dos «triunfos» parlamentarios, la llamada «Ley de reforma laboral» y la modificada Ley de glaciares, el escenario político, económico y social se presenta cada vez más brumoso para el oficialismo.
Habría que aclarar que la ley laboral está trabada en el plano judicial, ante reclamos presentados por diversos sectores, como era de prever, por lo tanto, es un tema que sigue abierto en términos políticos. En cuanto a la Ley de glaciares, si bien logró la aprobación parlamentaria con la aquiescencia de un grupo de gobernadores y sus legisladores, que privilegiaron intereses locales por encima del interés nacional en un tema tan crítico como es el cuidado de las fuentes de agua para la vida y la producción, resulta necesario ponderar que hubo (y hay) un crecido movimiento de oposición a la ley, particularmente en franjas juveniles que se fueron incorporando a la participación y lucha contra esta iniciativa del Gobierno inspirada en las demandas de las multinacionales mineras.
Es un dato social y cultural a ponderar adecuadamente, ya que se suele estereotipar a la juventud como una franja adherida al mileísmo, cuando en realidad hay que mirarla en toda su complejidad, particularmente en la dinámica que se va generando a partir del conjunto de las medidas del Gobierno nacional que vienen suscitando un rechazo creciente de la sociedad, incluyendo a sectores que tuvieron expectativas en la gestión libertaria.
No se apaga
En este contexto, los episodios de supuesta corrupción y latrocinio que comprometerían al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, junto a los hechos enmarcados en la causa $Libra, que involucrarían al presidente y su hermana, Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, así como el deplorable asunto de las coimas que se habrían pedido en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), usufructuando con el dinero que debería destinarse a los programas de asistencia a discapacitados, van generando un distanciamiento crítico al modelo del Gobierno y a la propia credibilidad del presidente y sus principales funcionarios.
Lo cierto es que ya no solo las fuerzas de la oposición sino los voceros del propio establishment y la prensa hegemónica van planteando su «preocupación» por las reacciones sociales que podrían emerger como consecuencia de los padecimientos que están sufriendo las mayorías humildes, con grandes carencias para las familias y sus hijos, y los sectores de clase media que ven caer su nivel de vida y sus expectativas a futuro.
Una demostración clara de este fenómeno son las opiniones expresadas por el CEO de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AMCHAM), Alejandro Diaz, empresario, expresidente de Pepsico, quien reivindica a Milei afirmando su apoyo a la «dirección correcta transformando a la Argentina y poniéndola en la perspectiva de Occidente, cuyo mejor ejemplo es la modificación de la ley de glaciares y la reforma laboral». Sin embargo, el representante de las empresas estadounidenses también formula su «preocupación acerca de hasta cuando la sociedad estará dispuesta a validar esta política macroecónomica».

En problemas. Karina Milei y Manuel Adorni son investigados en distintas causas judiciales.
Foto: Getty Images
Así las cosas, se debe registrar que hay una fuerte reacción del movimiento universitario y científico, que han decidido converger en una convocatoria del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) a una jornada de clases públicas en todo el país con una consigna llena de sentido político: «La universidad no se apaga».
Resulta imprescindible también registrar que la Confederación General del Trabajo (CGT), desde un planteo crítico hacia las consecuencias sociales del actual plan económico y a la restricción de los derechos democráticos de los trabajadores, convocó a un acto en la Plaza de Mayo el 30 de abril, con motivo del Día del Trabajador. Seguramente concurrirán allí los más vastos sectores sociales y políticos disconformes con las actuales políticas del Gobierno.
Estas convocatorias se suman a la creciente disconformidad con la gestión gubernamental registrada en todos los sondeos de opinión pública; hechos que, como las molestias causadas la semana pasada por las restricciones del transporte público, pusieron en evidencia el estado de ánimo de buena parte de la sociedad, dando forma a un escenario que, si bien en lo político sigue abierto y en disputa, registra un creciente malestar social en todo el país.
