26 de mayo de 2026

Sin ajuste en ese sector. Milei anunció baja de retenciones en un acto realizado en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
La conmemoración del 25 de mayo de 1810 como momento fundador de la patria nos desafía, en los tiempos actuales, a ponderar el significado de la idea de soberanía nacional. Por entonces, los patriotas se proponían fundar una nación sobre la base del concepto «belgraniano» de libertad e igualdad para todos los «americanos», que alumbró la original noción de continentalismo, a partir de la cual la unidad política y cultural de esos pueblos fue determinante en la epopeya de liberación de las distintas patrias americanas.
Así es que el concepto de soberanía nacional vuelve a ponerse en juego ya no solo por la defensa de nuestros recursos naturales y el patrimonio del Estado nacional, que el mileísmo está poniendo en juego, sino también por otros valores que resultan esenciales para el sostenimiento de la identidad como conjunto soberano.
En ese marco, el acuerdo del Gobierno nacional con Estados Unidos, más precisamente de la Armada Argentina con la Cuarta Flota del Comando Sur de EE.UU., que establece que el mar argentino es un «bien global común», pone en cuestión ya no solo el interés nacional sino toda la doctrina histórica en la materia, que fija nuestros derechos sobre el mar argentino, sus riquezas y su valor estratégico, como un bien crítico de la nación.
Principistas
Estos días también marcaron un fuerte contraste entre los que el presidente caracteriza como «argentinos de bien» y el resto de la población, para la que se reserva solo el ajuste. Recibido en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires con aplausos y una fuerte expectativa nacida de los afanes de ganancias y negocios, Javier Milei no los defraudó. Allí anunció que reducirá dos puntos (del 7,5% al 5,5%) las retenciones al trigo y la cebada a partir de junio y que las aplicadas a la soja iniciarían un sendero descendiente desde 2027. Sobre la soja aclaró, descarnadamente, que esto sucedería «si somos reelectos».
Especialistas en temas agrarios ponderan que esa rebaja, que puede parecer pequeña, implicaría para el sector de los grandes propietarios ruralistas un ingreso extra de 150 millones de dólares que serían «aportados» por el conjunto de nuestra ciudadanía.
La conducta generosa del presidente no impidió que las autoridades de la Sociedad Rural Argentina presenten su queja por considerar insuficiente la rebaja impositiva obtenida. Su presidente, Nicolás Pino, y el vicepresidente que aspira a reemplazarlo, Marcos Pereda Born, coincidieron en que lo anunciado «tiene gusto a poco». Es conocida la postura principista de la entidad que sostiene que las retenciones deben ser cero. En este caso, la traducción de principismo es procurar no tributar nada.

Mar ¿Argentino? El Gobierno acordó con EE.UU. declarar a este recurso como «bien global común».
Foto: NA
La moral
En realidad, la verdadera paradoja es que el presidente Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, mientras bajan los impuestos a sectores poderosos económicamente, decidieron quitar el subsidio a las tarifas de gas que pagan millones de argentinos que son beneficiarios de la Ley de Zona Fría. En tal sentido, resulta incomprensible que la Cámara de Diputados le haya dado media sanción a un proyecto de ley que perjudica a una gran parte de la ciudadanía en el momento más crítico por la llegada del invierno.
Así las cosas, surge nuevamente la incomprensión de la conducta política de varios gobernadores que le indican a sus legisladores que deben acompañar las políticas de un ajuste cada vez más amargo para la vida cotidiana del pueblo.
En la lista de «ciudadanos de bien» habría que incluir a los próximos concesionarios de la estratégica «hidrovía» –curso navegable de 3.500 kilómetros de extensión por el que circula el 80% de las exportaciones agropecuarios del país– y otros selectos empresarios que gozarán de los beneficios extraordinarios que otorgan el RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) y el Super-RIGI.
Otra contradicción de estos días es que mientras el Gobierno va sufriendo un evidente desgaste ante la ciudadanía y la opinión pública, que registran todas las consultoras, y que se va manifestando en el crecimiento en las protestas en lugares públicos, el Fondo Monetario Internacional, bajo el auspicio del presidente estadounidense Donald Trump, vuelve a darle un espaldarazo al Gobierno argentino. Este apoyo, una vez más, no quita que se siga exigiendo la profundización del ajuste, comprometiendo al Gobierno argentino en una próxima reforma tributaria que, como todas las que promueve el FMI, tendría un sentido regresivo, enfocando el sesgo impositivo en las mayorías consumidoras y resguardando la tributación de los grandes patrimonios y rentas extraordinarias.
Resulta insoslayable mencionar otro dato determinante de estos días: la acción de la Justicia interviniendo la Unión Obrera Metalúrgica, que la muestra deslizándose hacia un posicionamiento contra los sindicatos y a favor de las grandes corporaciones patronales.
En suma, el panorama económico, social y político presenta una gama de contradicciones que en el caso del Gobierno nacional se potencian por sus luchas intestinas y la exhibición de eventuales situaciones de corrupción de varios de sus integrantes que ponen en entredicho la consigna planteada por el presidente: «La moral como política de Estado».
