13 de mayo de 2026
La casa de los espíritus
Directores: Francisca Alegría y Andrés Wood
Intérpretes: D. Fonzi, A. Herrera, E. Fernández, N. Wallace, F. Castillo
Prime Video

Misteriosa. Dolores Fonzi interpreta la versión adulta de Clara del Valle.
La primera versión en español y en formato serial de la novela homónima de Isabel Allende –tras la película protagonizada por Meryl Streep y Jeremy Irons en los años 90– recorre la historia del siglo XX en Chile desde la óptica de tres mujeres.
Las distintas generaciones de la familia Trueba se despliegan a partir de un baúl de recuerdos que conecta a una joven con su abuela, la misteriosa Clara del Valle (Francesca Turco de niña, Nicole Wallace en su juventud y Dolores Fonzi en la adultez), quien observa los avatares económicos y sentimentales de sus parientes a través de sus poderes especiales: puede comunicarse con familiares fallecidos, anticipar el futuro y mover ciertos objetos con la mente.
El realismo mágico que catapultó a la novela de Isabel Allende como uno de los máximos exponentes de la literatura latinoamericana se hace presente, con la clara influencia de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Pero esta historia, que la autora construye a partir de sus antepasados, también se sostiene en la figura de su abuelo, Esteban Trueba (interpretado por el actor mexicano Alfonso Herrera), un hombre vinculado al poder a través de decisiones oscuras. La política conservadora de las elites chilenas, los manejos espurios de los patriarcas y el sufrimiento de las mujeres que intentan hacer oír su voz, atraviesan la narración como ejes centrales.
Producida para Prime Video por FilmNation Entertainment (responsable de títulos como Anora y Cónclave) y la chilena Fábula, de los hermanos Pablo y Juan de Dios Larraín, la miniserie exhibe un claro perfil internacional, reflejado también en la diversidad de su elenco. Los showrunners son Francisca Alegría, Fernanda Urrejola y Andrés Wood, y los ocho episodios están dirigidos por la propia Alegría (realizadora de La vaca que cantó una canción hacia el futuro) y Wood (Machuca y Violeta se fue a los cielos).
En los capítulos dirigidos por Alegría se privilegia la presentación de los personajes y el foco en los conflictos femeninos, con movimientos de cámara que acompañan a los protagonistas y entrelazan historias cargadas de alegría y drama. Por su parte, el oficio de Wood se percibe en el equilibrio con el que aborda los avatares políticos de la familia y los conflictos de clase en Chile. El realizador demuestra precisión a la hora de ubicar la cámara y centrar el relato, sumergiéndose en los matices de cada generación.
Esa diferencia de estilos también se expresa en los espacios, colores y texturas. La recreación de época acierta en cada detalle de la puesta en escena: luces brillantes y tonos pastel en la casa de Clara contrastan con la oscuridad y los ocres de la finca o el desierto rocoso donde Esteban busca sostener el poder familiar. Un entorno que se completa con la presencia de su madre moribunda y desagradecida, y su hermana infeliz, en una casa atravesada por una densidad casi espectral. Luz y oscuridad confluyen así en un destino común que dará forma a las sucesivas generaciones de los Trueba. La casa de los espíritus evita caer en el melodrama o en la tragedia más explícita. En su lugar, prioriza la complejidad del relato, las contradicciones amorosas, políticas y de clase que configuran la identidad de Chile y, por extensión, de América Latina. La serie demuestra que es posible construir un producto audiovisual sólido a partir de una gran novela, sin resignar entretenimiento ni traicionar su esencia.
