19 de abril de 2026
El último gigante
Director: Marcos Carnevale
Intérpretes: O. Martínez, I. Estévez, M. Meyer, S. Kutika, L. Luque, J. Francella, A. Moyano
País: Argentina
Netflix

Doble vida. Martínez interpreta a un piloto de aviones que se reencuentra con su familia «no oficial».
El último gigante cuenta la historia de una redención, la de Julián, un piloto de aviones interpretado por Oscar Martínez, que llevó durante años una doble vida con una familia «oficial» en Buenos Aires y otra oculta en Salta. Cuando le diagnostican una enfermedad terminal, decide viajar a Misiones, donde viven ahora la mujer (Inés Estévez) y el hijo (Matías Meyer) a los que abandonó por más de tres décadas.
Naturalmente, la sorpresiva reaparición no es bien recibida, sobre todo por el hijo. Y la película se concentra en la ardua reconstrucción de ese vínculo. Además, el personaje de Martínez llega con una idea ambiciosa: una reconciliación apurada que encima debe propiciar una misión compleja, muy exigente para alguien que en principio no parece dispuesto a perdonarlo.
La primera debilidad de esta historia salta a la vista muy pronto: no es difícil imaginar cómo se resolverá ese entuerto, sobre todo para el que conoce la obra previa de Marcos Carnevale, por lo general teñida de sentimentalismo (Elsa y Fred, Corazón de León, Inseparables). El desenlace tiene en este caso un matiz trágico, relacionado con el contexto donde se desarrolla el relato, pero todo el recorrido previo –que va del enfrentamiento feroz al paulatino acercamiento– es realmente muy previsible, prototípico.
Julián eligió una vida más «segura» con su familia porteña, pero llegado el momento de los grandes balances siente que no fue una decisión acertada. Leticia (Estévez) es una mujer más suelta e informal que su pareja estable (Silvia Kutika), eso es notorio. Sin embargo, optó por alejarse de ella y abandonar por completo a Boris, el fruto de esa relación.
Cuando por fin resuelve sincerarse, descubre que el pasado es un territorio fragmentado, un rompecabezas que debe rearmarse a partir de recuerdos que no siempre concuerdan. Esa diferencia de percepciones es uno de los grandes motores del conflicto principal de la película, que funciona mejor cuando prescinde de la necesidad de dar respuestas y se concentra en el trabajoso proceso de cicatrización de ese cúmulo de heridas de vieja data que separan a un padre arrepentido de un hijo lógicamente lastimado.
El elenco se las ingenia para sostener esa trama cargada de lugares comunes. Incluso Luis Luque, un actor con mucho oficio, que debe arreglárselas con un personaje al borde de la caricatura. Por lo demás, abundan los planos espectaculares del impresionante paisaje de las Cataratas del Iguazú. Las tomas con drones de este tipo de entornos naturales son moneda corriente en las producciones para plataformas y, por lo general, tienen las características del clip turístico. Evidentemente, es algo que funciona como anzuelo para el público masivo.
«Desde que el negocio se globalizó por las plataformas, mis películas se ven en muchos países. Los temas que abordan no son ajenos a nadie y empatizan rápido, son fácilmente reconocibles: la vida, la muerte, el amor. No le temo a lo popular para nada», ha explicado Carnevale en los días previos al estreno. Y los números le dan la razón: El último gigante alcanzó el primer puesto en el ranking de películas más vistas en Netflix Argentina y se metió en el Top 10 de otros 15 países. Es muy común escuchar en el ámbito de la producción audiovisual que «las fórmulas no siempre funcionan», pero lo cierto es que cuando se revisan las estadísticas no es precisamente la apuesta por el riesgo lo que da mejores dividendos.
