Política

La casta al rescate

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Demián Verduga

Tras defender a Adorni hasta el límite de lo posible, Milei entregó la coordinación de la gestión a Santilli, expresión cabal de la política profesional a la que el Gobierno prometió combatir.

Te lo juro. En el acto de asunción del nuevo jefe de Gabinete sorprendió el abrazo tripartito con el presidente y su antecesor.

Los políticos profesionales, esos que el presidente Javier Milei suele llamar con desprecio «la casta», subieron un nuevo casillero en el Gobierno de La Libertad Avanza. El ascenso de Diego Santilli de ministro del Interior a jefe de Gabinete muestra los límites para la gestión que tiene apoyarse en los «outsiders», como era Manuel Adorni, el exministro coordinador que cayó en desgracia por una mezcla bizarra de corrupción low cost y ansiedad por darse lujos de nuevo rico. 

Milei defendió a Adorni hasta un punto casi incomprensible para sus propios aliados. El presidente llegó a decir en una reunión de la mesa política en Casa Rosada que prefería «perder el gobierno a castigar a una familia honesta». Eran expresiones en las que no resultaba fácil discernir hasta qué punto se trataba de una lealtad fundamentalista, una puja de poder en la que el mandatario no quería permitir que sus adversarios le voltearan un ministro, o el temor a que Adorni hablase si llegaba a sentirse traicionado. Una posibilidad certera es que hubiera una mezcla de todas estas posibilidades. 

Finalmente, Milei recibió encuestas que mostraban que la imagen negativa de Adorni llegaba al 80% y que su obcecación por defenderlo solo traía costos. Entonces aplicó un axioma de la política clásica, el que dice que solo se puede acompañar a alguien «hasta la puerta del cementerio». Manuel tuvo que entrar solo. 

Las denuncias contra Adorni incluyeron cascadas en piletas, viajes en aviones privados, sábanas y toallas compradas con tarjetas de crédito de empleados a su cargo. Disparó una crisis política que incluyó el interrogante sobre si Milei tiene realmente posibilidades de ganar una reelección en 2027. Esa incógnita abrió la puerta para que distintos sectores de la derecha sacaran la galera y empezaran a buscar nuevos conejos. La idea de sostener el modelo económico de ajuste permanente con una renovación política cobró fuerza. 

El primer nombre que surgió en ese juego fue el de Patricia Bullrich, que en las últimas elecciones presidenciales salió tercera. Mauricio Macri querría ser él mismo, pero cada vez que mira una encuesta confirma que el «espejito» no le da la respuesta que querría. En la aventura de un «mileismo racional» están desde Paolo Rocca hasta sectores políticos que juraron lealtad total a Milei y en los últimos meses empezaron a buscar un nuevo destino.

El juego del alfil
¿Qué rol le espera a Santilli en este ajedrez? ¿El «Colo» va a trabajar para que su presidente pueda reelegir o para ser parte del proyecto alternativo de la derecha? No le quedan demasiadas opciones. Un jefe de ministros no es una figura que pueda transitar silbando bajito por una gestión para después mostrarse como si nunca hubiese formado parte. El destino de Santilli quedó atado al de Milei y la hermana Karina, a menos que en algún momento decida dar un portazo renunciando y eso también traería costos altos. 

El mandato que Milei le dio a Santilli es claro: manejar la relación con los gobernadores aliados para lograr algunas victorias clave en el Congreso, entre ellas la eliminación de las PASO. El presidente supone que limitar las internas abiertas empujará al peronismo a la ruptura. Y con la oposición dividida él tendría chances de ganar si consigue sacar más del 40% en primera vuelta. El problema que tiene es que para juntar esos 40 puntos también necesita que no se divida su propio bloque político, que no haya una Patricia Bullrich que prefiera ir por fuera con la expectativa de ingresar al balotaje contra algún peronista. 

El flamante jefe de Gabinete tenía su propio proyecto. Hace ya muchos años que apuesta a ser gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Su objetivo para 2027 era ser el candidato de la unidad de la derecha. En 2023, si se sumaban los votos que sacó en territorio bonaerense el PRO con Néstor Grindetti y LLA con Carolina Píparo, arañaban el 50%. Esa es la foto que Santilli tiene en su mesita de luz y mira todas las mañanas al despertar. La posición en la que quedó ahora lo deja enlazado con el destino de Milei. Si el Gobierno recupera respaldo social y Milei vuelve a ser visto como un presidente con chances de reelegirse, el «Colo» tendrá la posibilidad de ofrecerse como la garantía de unidad en el principal bastión del peronismo. Si la experiencia violeta sigue desgastándose producto el modelo económico que la derecha quiere salvar, Santilli no tendrá un bote salvavidas que lo lleve hasta la playa con la que sueña.

Malestar explícito     
Más allá de los reacomodamientos en el tablero político que provocó la caída de Adorni y el ascenso de Santilli, hubo también un impacto en la opinión pública. ¿Cuánto daño le hizo al Gobierno de Milei? ¿Sirve la figura de Santilli para reconstruir el vínculo del Gobierno con su base electoral?    

El director de la consultora Proyección, Santiago Giorgietta, consultado por Acción, opinó que el caso Adorni sacó a la luz un malestar que ya recorría a la sociedad. «Mostró la ruptura de un sector grande de la población con el plan económico de Milei. Evidenció ese malestar. Uno de cada dos argentinos dice que su principal problema es llegar a fin de mes. La inflación sigue siendo una de las principales preocupaciones. Y este modelo incorporó dos problemas más: el desempleo y el endeudamiento familiar. Tres de cada cuatro familias dicen que para llegar a fin de mes se tienen que endeudar con distintos mecanismos». «El caso Adorni –redondeó el consultor– cohesionó a la sociedad detrás de un motivo para mostrar el descontento». 

Respecto de Santilli, Giorgietta sostuvo que tiene «capacidad de tejer algunos acuerdos con el sistema político», pero no cree que sirva para «relanzar» la relación de la sociedad. «Para eso deberían cambiar el plan económico y eso no está a la vista». 

La socióloga Analía del Franco señaló que el caso Adorni le hizo daño a Milei en su base electoral, que derribó la idea de que era un Gobierno que luchaba contra las «prácticas de la casta». A pesar de esto, la encuestadora sostuvo que el presidente conserva una aprobación –en sus mediciones– que ronda los 40 puntos. «No me parece que haya sido una herida mortal», sintetizó. 

Al analizar al nuevo jefe de ministros, Del Franco sostuvo que es «exagerado hablar de relanzamiento». Coincidió con Giorgietta en que Santilli tiene más chances de éxito con el sistema político que con la opinión pública. «La gente lo ve más como un burócrata de la política que como un líder», remató. 

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