22 de julio de 2026
Con Santilli como estratega, la Casa Rosada negocia con gobernadores aliados realizar cambios en las reglas de juego para las presidenciales de 2027. El blanco principal es impedir la articulación del peronismo, sumido en una interna.

Gobernadores. El actual jefe de Gabinete venía tejiendo acuerdos con los mandatarios provinciales desde el Ministerio del Interior.
Foto: Ministerio del interior
El presidente Javier Milei cuestiona la política tradicional para la tribuna, pero apela a sus recursos más antiguos cuando los necesita. Utilizó el famoso «látigo y billetera» para presionar a los gobernadores y conseguir respaldo a sus iniciativas en el Congreso. Ahora, cuando faltan poco más de 15 meses para la próxima elección presidencial, aceptó las recetas que le acercó su flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, para modificar el sistema electoral. Los objetivos centrales son dividir a la oposición y que Milei tenga chances de lograr la reelección en primera vuelta a pesar del rechazo que recibe su gestión.
Las herramientas que «el Colo» le llevó al presidente son: anular las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) y habilitar las colectoras, un sistema que el antiperonismo se ha cansado de tildar de feudal. Se sigue utilizando en Tucumán –con el nombre de acoples– y por eso cuando hay elecciones locales en esa provincia el conteo se demora como si se tratara de China y no de un distrito con 1,3 millones de votantes.
¿Cuál sería el esquema de Santilli? Que haya dos boletas en el cuarto oscuro. En ambas estaría Milei en el tramo presidencial y en las otras categorías, senadores y diputados nacionales, habría una papeleta con los candidatos de La Libertad Avanza (LLA) y otra con los del gobernador.
Si los mandatarios que le han dado gobernabilidad a LLA aceptan el truque, lo que ofrece la Casa Rosada es no armarles listas para tratar de desbancarlos en sus terruños. Y además les pedirían que los postulantes a legisladores locales del mileísmo se puedan colgar con otra boleta de la figura del gobernador.
Sería una renuncia a la estrategia que había planteado Karina Milei en 2025. La hermana del mandatario se había trazado como objetivo que LLA se constituyera en un partido nacional con anclaje territorial propio. Por eso apostó a armar listas con «violetas puros».
En el caso de la suspensión de las PASO, la meta es que el peronismo no tenga ese recurso para resolver su interna y que eso lo empuje a la ruptura. Es una estrategia comparable con la que diseñó el PJ para 2023, cuando creyó que Milei dividía el voto de derecha y que Sergio Massa podía ganar la elección si llegaba a los 40 puntos con 10 de diferencia sobre el segundo. Estuvo cerca. Le faltaron tres puntos.
El interrogante es: ¿qué posición tienen las distintas tribus peronistas sobre el tema? ¿Cuál consideran el mejor escenario? ¿Qué hacer con los caciques provinciales que ayudaron a Milei?

Kicillof. El gobernador con empresarios pyme en Ituzaingó: por ahora no se define su eventual candidatura.
Foto: redes sociales
Puja en desarrollo
Una de las dificultades para describir la posición del peronismo frente a esta estrategia es que no hay un acuerdo sobre cómo resolver las disputas de poder interno. Esto es especialmente intenso en la puja que se libra en la provincia de Buenos Aires entre La Cámpora y el gobernador Axel Kicillof.
En el entorno de Kicillof sostienen que las PASO serían el mejor camino para resolver las candidaturas de la principal fuerza opositora. Incluyen en esa propuesta la postulación presidencial y la de gobernador bonaerense, otro sillón que abre una pelea picante en el PJ, que conduce 84 de 135 intendencias del distrito más poblado del país.
El cristinismo, por ahora, tiene una posición distinta. En principio impulsa una consigna que sostiene que, si la expresidenta no puede ser candidata, por la proscripción a las que está sometida, no se puede hablar de legitimidad de las próximas elecciones. A eso hay que sumarle otra propuesta que circula a mitad de camino entre el off the record y la declaración formal. Hablan de la posibilidad de que Cristina Fernández se postule para luego impulsar a su vice cuando el poder judicial confirme que no puede competir. Es algo parecido a lo que hizo Lula da Silva en las elecciones de 2018, cuando estaba detenido. El poder judicial le negó su derecho a postularse y quedó en carrera su candidato a vice Fernando Haddad. Esta comparación tiene un resultado que no es demasiado estimulante: el ganador de esa elección presidencial fue Jair Bolsonaro.
La interna bonaerense es muy compleja. Podrían plantearse interrogantes contrafácticos. Ninguno es cómodo. Si Cristina pudiera ser candidata, ¿Kicillof diría que está dispuesto a ir a una PASO y competir con ella? ¿Por qué en las últimas dos elecciones Fernández no quiso postularse y ahora sí? La liberación de la expresidenta debe ser una prioridad para el peronismo si gana las elecciones. Sin embargo, al paso que va, ¿tiene chances de ganar en 2027?

Kirchner. El diputado encabezó el acto por la libertad de Cristina Fernández en Parque Lezama el 20 junio.
Foto: NA
Peronistas de Milei
La estrategia que conduce Santilli apuesta a dos bandas. Una es suspender las primarias abiertas con la esperanza de que eso quiebre al justicialismo bonaerense. La otra es tentar a los peronismos provinciales que han colaborado con Milei para que se sumen a la reelección del presidente. Para este objetivo, se dijo más arriba, es que se propone el sistema de colectoras.
Un ejemplo: el tucumano Osvaldo Jaldo tendría los votos de su fuerza y además los que le sumen los candidatos a legisladores locales de LLA. A cambio, los mandatarios provinciales harían lo mismo a nivel nacional.
Es una ingeniería electoral que ya miró con cariño Raúl Jalil, el mandatario catamarqueño. El peronismo de esa provincia tiene un pacto no escrito por el cual ningún gobernador se queda más de dos períodos. Jalil ya cumplió su cupo y apuesta a buscar una banca en el Senado. Dijo públicamente que apoyaba la eliminación de las PASO. Esto cayó como un nuevo balde de agua fría catamarqueña en el bloque peronista de la Cámara de Diputados, donde aseguran que Jalil se había comprometido a otra cosa. Dicen que detrás de la especulación olfatean la posibilidad de que se cuelgue de la candidatura de Milei. Todo depende de las encuestas.
El peronismo parece haberse vuelto un archipiélago de partidos provinciales. Jaldo y el salteño Gustavo Sáenz podrían seguir los pasos de Jalil.
Respecto de la interna bonaerense, hay operadores que sostienen que, aunque ahora parezca que en cualquier momento vuela todo por los aires, antes de las elecciones habrá algún tipo de acuerdo. Ojalá así sea. Porque si el peronismo se divide y la derecha va unida el resultado será tan adverso que ni La Scaloneta podría remontarlo.
