5 de agosto de 2026
El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, apuesta por Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola para remodelar la Cámara Federal antes de fin de agosto. El objetivo es ganar peso en el tribunal que revisa las principales causas de corrupción.

Comodoro Py. El Gobierno aspira a ocupar vacantes clave en la justicia federal.
Foto: Horacio Paone
En el Ministerio de Justicia hacen cálculos. Juan Bautista Mahiques espera poder ofrendarle a Javier Milei una victoria clave para finales de agosto. El ministro trabaja en el rediseño de la Cámara Federal porteña, el tribunal que revisa todo lo que sucede con las causas que se instruyen en los tribunales federales de Comodoro Py –entre otras, la investigación sobre la estafa que se orquestó a partir del lanzamiento de $LIBRA–. Para cerrar o abrir el grifo, Mahiques apuesta a dos candidatos: Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola, quienes están llamados a convertirse en los hombres del presidente en la Cámara Federal.
Bertuzzi tiene desde hace casi ocho años una oficina en el segundo piso de los tribunales de Comodoro Py. Allí funciona la Cámara Federal, compuesta por seis jueces. En la Sala I están Bertuzzi, Leopoldo Bruglia y Mariano Llorens. En la Sala II se encuentran Martín Irurzun, Eduardo Farah y Roberto Boico.
La llegada de Bertuzzi se produjo en septiembre de 2018. Un mes antes, había firmado, como integrante del Tribunal Oral Federal (TOF) 4, la condena del exvicepresidente Amado Boudou en el caso de Ciccone Calcográfica: cinco años y diez meses de prisión e inhabilitación especial perpetua para ejercer cargos públicos. La decisión cayó bien en la Casa Rosada y terminó de convencer a Mauricio Macri para que rubricara el decreto 835 para trasladar, sin mediar concurso, a Bertuzzi a la Cámara Federal.
Bertuzzi arrancó como «pinche» en el Juzgado Federal 3, por entonces a cargo de Néstor Blondi. Corría el año 1990. Él todavía no había cumplido 20 años y estudiaba derecho en la Universidad Católica Argentina (UCA) –después de haber terminado sus estudios en el Colegio Manuel Belgrano, una escuela confesional de Temperley–. No descolló en su paso por la facultad. Su promedio fue de 5.28, según él mismo informó.
Desde el sur
Oriundo de la zona sur del conurbano, «Cacho» Bertuzzi solía compartir con otros abogados el viaje en tren hasta Constitución y luego el subte hasta la estación Retiro. Del Juzgado Federal 3 pasó al Juzgado Federal 12. De la mano de Carlos Branca ascendió al cargo de secretario federal. Branca es un personaje casi mítico de la Justicia de los 90: terminó detenido tras una cámara oculta que lo mostraba como supuesto sostenedor de una banda de contrabandistas. Unos meses antes, Branca había sido protagonista de un hecho insólito –incluso para los tribunales de Retiro–: el trencito de la alegría con el que jueces y empleados judiciales celebraron la Navidad de 1995.
Bertuzzi sobrevivió a Branca. Tras la llegada de Sergio Torres en 2002, dejó el Juzgado Federal 12. Encontró cobijo en la fiscalía de juicio en la que estaba Alberto Nisman, que después pasaría a desempeñarse como fiscal especial del caso AMIA.
Por esos años, Bertuzzi empezó a concursar. En 2008, fue designado en el TOF 1 de La Plata, que venía de condenar a Miguel Osvaldo Etchecolatz y a Christian Federico von Wernich. El tribunal era presidido por Carlos Rozanski, con quien no tardó en trabar una relación de enemistad.
Bertuzzi pidió una auditoría en el TOF 1: buscaba que se señalara que a Rozanski solo le interesaban las causas de lesa humanidad. Una abogada que seguía esos expedientes recuerda que también intentó excarcelar a los represores que habían actuado en la Unidad 9, lo que terminó siendo el foco del conflicto en el tribunal. Fue entonces cuando empezó a ganarse fama de «gorilón», un mote que todavía hoy lo acompaña en los pasillos de Comodoro Py. Hubo hasta denuncias penales cruzadas.
El paso de Bertuzzi por la capital bonaerense fue efímero. En 2010, ya había conseguido que lo trasladaran al TOF 4 de Comodoro Py después de algunas gestiones de la Corte Suprema y el Consejo de la Magistratura. El hombre fuerte de ese tribunal era Leopoldo Bruglia. El destino de ambos estuvo atado durante más de quince años: primero en el TOF 4 y luego en la Cámara Federal.
En 2020, tras una disputa abierta por el Gobierno del Frente de Todos, la Corte Suprema sostuvo que los traslados no eran permanentes y que debían concursar los cargos. Eso sí: el máximo tribunal les aseguró a Bruglia y Bertuzzi la permanencia hasta tanto no terminara el concurso.
Bertuzzi se anotó en la competencia. En febrero de 2021, se presentó, con barbijo y una lunchera de Spiderman, en Tecnópolis para el concurso 461. Al momento de la corrección de los exámenes, quedó en el puesto 13. Después de la evaluación de los antecedentes, pasó al puesto 21, muy lejos de los seis primeros lugares que le aseguraban su ingreso en las dos ternas para conformar la Cámara Federal.

Mahiques. De Lago Escondido al ministerio: uno de sus elegidos, Yadarola, jugó un rol clave en el cierre de la causa por el viaje al sur.
Foto: NA
Recuerdos de la Patagonia
Yadarola fue otro de los concursantes. Tampoco quedó posicionado en los primeros puestos. En el primer orden de mérito estaba en el lugar 26, pero pasó al 16. En septiembre de 2021, Yadarola sorteó con éxito la entrevista en el Consejo de la Magistratura, donde habló de su posición contra la violencia de género y de que había concursado su cargo para la cátedra de Economía y Delito de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Por entonces, Yadarola no había entrado en demasiadas controversias. Había ingresado como auxiliar en la justicia de instrucción mientras estudiaba Derecho en la UBA. Torres lo designó secretario federal en el Juzgado Federal 12. Tenía una tarea delicada: la tramitación de la megacausa por los crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Yadarola tenía buen trato con los organismos de derechos humanos y recuerdan que atendía con bastante esmero los reclamos de las víctimas. Desde principios de 2015 ejercía como juez en lo penal económico.
En octubre de 2022, Yadarola quedó involucrado en un escándalo mayor. Fue uno de los jueces federales –junto con Carlos Mahiques, Julián Ercolini y Pablo Cayssials– que viajaron a Lago Escondido, invitados por el Grupo Clarín y acompañados por un exfuncionario de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) y funcionarios del macrismo. Una filtración de chats posterior expuso las maniobras que urdieron para no ser investigados –como conseguir facturas antedatadas– y pasar a la ofensiva. Fue el propio Yadarola el que insistió en que debían cambiar el eje del relato y denunciar que habían sido víctimas de espionaje ilegal.
En diciembre de 2023, pocos días después de que Milei asumiera, el grupo «huemul» –así se llamaban en los chats– tuvo su gran victoria: el juez federal Sebastián Ramos cerró la causa en la que se investigaba el viaje al sur por considerar que toda la evidencia se había originado por una vigilancia indebida. Yadarola tuvo un rol clave en ese expediente. Lo patrocinaba como abogado Mariano Cúneo Libarona, que después asumiría como ministro de Justicia. Durante los primeros tiempos del gobierno de Milei, Cúneo Libarona tenía una solución para la Cámara Federal: dejar a Bruglia y a Bertuzzi y designar a Yadarola en la Cámara Federal de San Martín. La suerte de Yadarola mejoró cuando llegó Mahiques, otro de los viajeros de Lago Escondido, al Ministerio de Justicia. Para su amigo, el ministro se entusiasma con un doble rol en la Cámara Federal: asumir en la Sala I y subrogar en la Sala II. De esa forma, alguien de su extrema confianza podría seguir de cerca prácticamente todos los expedientes que transitan por el tribunal que, desde hace décadas, desvela al poder de turno.
