5 de noviembre de 2026
La aerolínea emblema del Gobierno macrista y de la política de desregulación del mercado aerocomercial se presentó en concurso preventivo. Deuda millonaria, reclamos laborales y vuelos paralizados.

Aeronaves. Solo tres permanecen en el país, mientras que diez ya fueron devueltas a sus respectivos arrendadores.
Foto: Jorge Aloy
La crisis de Flybondi ingresó en una nueva etapa judicial después de que FB Líneas Aéreas S.A., la sociedad que opera la marca, se presentara en concurso preventivo de acreedores a principios de octubre, tras 57 días sin realizar vuelos comerciales. La compañía, que durante los últimos años fue uno de los principales exponentes de la política de apertura y desregulación del mercado aerocomercial, llega a esta instancia con embargos, deudas impositivas, reclamos laborales y comerciales, cancelaciones sin resolver y una flota que pasó de 13 aeronaves a apenas tres unidades en el país, todas fuera de servicio.
El deterioro se produjo, además, en un contexto en el que el transporte aéreo argentino mantuvo un volumen elevado de actividad como consecuencia del atraso cambiario durante buena parte del año, por lo que el retroceso de Flybondi no puede atribuirse exclusivamente a una caída de la demanda. Los registros de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) muestran que la compañía pasó de transportar 254.533 pasajeros de cabotaje en agosto de 2025, con una participación del 17% del mercado, a trasladar apenas 1.865 pasajeros en agosto de 2026, cuando su cuota cayó al 0,1%.
La presentación judicial no fue un hecho aislado, sino la consecuencia de una acumulación de obligaciones impagas que alcanzó a organismos públicos, proveedores, trabajadores y pasajeros. Uno de los antecedentes más concretos fue la ejecución fiscal promovida por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), que derivó en medidas de embargo sobre cuentas bancarias de la compañía por deudas tributarias que, con intereses y costas, se ubicaron por encima de los 1.500 millones de pesos.
Según la información difundida sobre esos reclamos, la deuda original incluía más de 915 millones de pesos correspondientes a retenciones del Impuesto a las Ganancias, 207 millones por retenciones del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y 133 millones vinculados con Bienes Personales.
Pasivos y salarios
La deuda fiscal constituye solamente una parte del problema financiero de Flybondi. Las estimaciones publicadas a comienzos de octubre ubicaron el pasivo total de la compañía en torno a los 120 millones de dólares. A las obligaciones con el fisco se suman reclamos de proveedores de combustible, empresas de mantenimiento, organismos vinculados con la operación aeroportuaria y compañías propietarias de los aviones que la aerolínea utilizaba mediante contratos de alquiler.
La dimensión del pasivo adquiere mayor relevancia si se considera que Flybondi no es propietaria de la mayor parte de las aeronaves que integraban su flota y dispone de una estructura de activos propios limitada en comparación con las obligaciones que enfrenta.
Diez aeronaves fueron devueltas a sus respectivos arrendadores, mientras que otras tres permanecen en el país sin actividad.

Flujo de pasajeros. En agosto de 2025, Flybondi transportó 254.533 pasajeros de cabotaje, un 17% del mercado. Un año después trasladó apenas 1.865 pasajeros, un 0,1% de la cuota.
Foto: Shutterstock
Este año, Flybondi inició un proceso de reducción de su estructura que incluyó despidos y retiros voluntarios, mientras aumentaban las dificultades para afrontar las obligaciones corrientes. Los trabajadores desvinculados denunciaron que la compañía dejó de cumplir los acuerdos de pago que había firmado, lo que llevó a numerosos exempleados a iniciar reclamos judiciales para ejecutar las indemnizaciones y compensaciones pendientes. En agosto, alrededor de 700 exempleados denunciaron que llevaban más de tres meses sin cobrar los montos correspondientes a despidos sin causa o acuerdos de retiro voluntario.
Por su parte, los trabajadores que continuaban vinculados a la compañía también denunciaron atrasos salariales, mientras que entre los reclamos difundidos durante los meses anteriores figuraban sueldos pendientes, el medio aguinaldo y dificultades relacionadas con la cobertura de salud por falta de aportes.
La presentación en concurso preventivo incorpora esa conflictividad a un escenario más amplio de negociación con los acreedores, pero no significa que los reclamos laborales estén resueltos ni que todos los afectados vayan a cobrar de manera inmediata. La respuesta dependerá de las actuaciones judiciales, de la naturaleza de cada crédito y de los recursos que puedan recuperarse dentro del proceso.
