7 de marzo de 2024
Apasionada en su trabajo como en la vida, Cortese se indigna con la realidad y lamenta hasta las lágrimas los tiempos que corren. Sus enojos son intensos como la emoción, que aparece cuando recuerda los años de la última dictadura cívico-militar, cuando menciona a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, o cuando expresa el deseo de que «se pierda la menor cantidad de gente posible como resultado de un proyecto que es para pocos».
Talentosa y con estilo propio, sugiere revisar la historia reciente para no repetir. «Hubo muchas falencias que no hay que reproducir; hay que plantearlas, hay que enfrentarlas y hay que hablar. No podemos tener miedo de hablar con el otro. No podemos estar todo el tiempo otorgándole el poder también al error por miedo a que nos dejen de querer. Si hay que pelearse hay que pelearse. Tenemos que encontrarnos, estar, charlar, debatir, crecer, estudiar y prepararnos, siempre mientras haya nobleza, respeto y democracia».
En este sentido, la intérprete subraya la importancia de «enriquecer el pensamiento y honrar lo que somos. Si somos educadores, la excelencia; si estamos en el lugar del arte, la excelencia. Ahí la tenemos que pelear, sabiendo que una nación siempre se sustenta en un proyecto cultural».
