25 de marzo de 2026
Colombia y Países Bajos convocaron a una conferencia en la localidad caribeña de Santa Marta durante la pasada COP30 sobre cambio climático en Belém, con el fin de reunir a los países dispuestos a iniciar un proceso para transformar sus economías y dejar atrás el petróleo y el gas, principales causantes del calentamiento. Apoyados por unos 20 países, quisieron esquivar así la falta de consenso entre las casi 200 naciones participantes en la conferencia de la ONU para iniciar esa transición, prometida en 2023 en la COP28 de Dubái. A un mes de la cita, el 28 y 29 de abril, la ministra de Ambiente de Colombia, Irene Vélez, dijo que 45 países confirmaron hasta ahora su asistencia, incluidos grandes productores de hidrocarburos de Europa y de Norteamérica, aunque sin nombrarlos. El objetivo de Colombia es contar con una «coalición de quienes tenemos la voluntad de eliminar los combustibles fósiles» y están «listos para la acción», dijo Vélez durante un encuentro online con periodistas organizado por la red de ONG Observatório do Clima de Brasil. Vélez destacó a su juicio la pertinencia de la conferencia de Santa Marta, en un «momento de máxima crisis» por la guerra en Oriente Medio.
