2 de abril de 2026

El uso de metáforas (o analogías) es habitual en el lenguaje literario, el cual da vía libre a la imaginación. En el lenguaje periodístico, permite leer «entre líneas» (una analogía muy utilizada desde siempre). En el lenguaje económico, se utilizan para asignar valor negativo («cepo» –instrumento de tortura– es la palabra utilizada para el control de capitales) o positivo (dólar blue para referirse al dólar ilegal).
La «Doble Nelson» es una técnica de inmovilización de brazos y cuello utilizada en la lucha libre. Actualmente, su nombre está siendo empleado en el análisis económico para reforzar la palabra «doble», y dar idea de un «efecto de pinzas» (otra metáfora), es decir, la existencia de dos sucesos que presionan hacia un determinado resultado.
En este sentido, un periodista económico ha indicado que la Doble Nelson se producía sobre la industria manufacturera, sufriendo un efecto negativo en su producción debido al achique del consumo y a la avalancha de importaciones. Un economista, usó la metáfora para referirse al consumo popular, afectado por «el cambio de hábitos y la falta de pesos en la calle».
Pero también la Doble Nelson es una llave de sumisión para llevar al oponente a la rendición. Y aquí, la utilización de esta analogía llega al nivel valorativo, pues hay una intención en aplicar esta técnica: sumisión con vistas a la derrota. Y es que las comparaciones comentadas sobre la debilidad del consumo popular y la liberalización de importaciones, están llevando a muchas empresas (no solo, pero principalmente mipymes) al cierre, es decir, a la derrota.
Este proceso está lejos de ser un efecto no deseado: es presentado por los funcionarios de primera línea del Gobierno nacional como la inevitabilidad del cambio de modelo. Es decir, ir hacia un crecimiento económico centrado en el sector agrícola-ganadero, en la minería y en la energía, en desmedro de la industria manufacturera. El presidente lo comentó claramente: el país atraviesa una «gran oportunidad» y reafirmó su objetivo de convertir a Argentina en «el país más libre del mundo». También le cuenta a los argentinos sobre el modelo: «No saben lo más extremo que podría estar». El Gobierno va a fondo: la Doble Nelson.
Nada de inevitable
Es cierto que los avances tecnológicos están moldeando una nueva forma de producir y comercializar, con sus fuertes efectos sobre el trabajo y la producción, aunque esta situación está lejos de ser la principal determinante de la actual caída de pymes y de la fuerte merma del consumo popular.
La estrategia que se está instalando pasa por la libertad absoluta de los mercados, en especial la aguda liberalización de importaciones (de productos que vienen fuertemente subsidiados del exterior, a menores precios), que tiene un evidente impacto negativo en la producción nacional. El retiro del Estado de toda regulación es una política que no encuentra similitud en la amplia mayoría de los países.
Las naciones más importantes van en el sentido contrario: proteger sus producciones domésticas ante la amenaza de importaciones desleales. Rechazan, incluso, mercancías cuya competitividad puede darse por cuestiones externas a la economía, como la influencia del clima en los granos y oleaginosas del Mercosur respecto a similar producción de la Unión Europea: un tema no menor que ha demorado la aplicación plena del acuerdo de libre comercio entre ambos bloques.
Es un libre comercio que solo beneficia a las multinacionales (como ya se ha verificado en nuestro país y en otras partes del mundo) y que tiene un impacto negativo en los empleos domésticos, incluso en las naciones consideradas como más desarrolladas. De allí que Donald Trump basó su discurso electoral en la pérdida de puestos de trabajo y de producción norteamericanos debido al libre comercio, y para protegerlos, surge la instalación de aranceles (que resultan extraordinarios, tanto por su magnitud como por su oportunidad). Por ello, el modelo que transcurre en nuestro país es único, basado en una teoría económica marginal, que va en contra de la actual tendencia global, característica que lo convierte en más negativo aún.
Como muchas veces lo he expresado, es la libertad que permite eliminar la barrera en el estanque entre tiburones y mojarritas (otra preocupante metáfora).
