Opinión

Carlos Heller

Dirigente cooperativista

Hasta que la paciencia termine

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Transporte público. El recorte de subsidios, sumado al aumento del gasoil, fue la causa de la disminución de las frecuencias en el AMBA.

Foto: Getty Images

El panorama socioeconómico de la Argentina muestra, por donde se lo mire, un fuerte deterioro para la mayor parte de la población y amplios sectores económicos, con menos consumo, caídas productivas e inflación en alza, lo que se advierte en el malhumor de un número creciente de afectados. 

Ese cuadro ya no puede ocultarse y desde el Gobierno nacional se ensayan los más variados argumentos para insistir en políticas que solo obtienen el respaldo de grandes inversores o de instituciones crediticias como el Banco Mundial (BM).  

En su habitual informe del Panorama Económico Regional, y bajo el título de «Avances en Argentina», el organismo con sede en Washington destacó las medidas de «ajuste decisivo impulsado por la política fiscal», dispuestas por La Libertad Avanza. 

El BM toma nota de que se pasó de un déficit considerable de las cuentas públicas en 2023 a un superávit primario y general «mediante la racionalización del gasto público, recortes de ineficiencias administrativas y la refocalización de los subsidios a los precios de la energía».

Lo curioso de ese análisis es que se considera que la aplicación de la receta libertaria «ha ayudado a anclar las expectativas de inflación», cuando los índices reflejan que en apenas un trimestre se verifican valores cercanos a los que el Gobierno había proyectado para todo el año.


Combustibles
Aunque el Gobierno impuso una pausa en los ya fuertes aumentos de la nafta y el gasoil en los surtidores de YPF, las perspectivas no son buenas, debido al impacto de las alzas que se proyectan en los servicios básicos de los hogares y el transporte público.

El poder adquisitivo de la población, en este marco, se encuentra en franco descenso. Los salarios de los trabajadores registrados perdieron un 8% desde el comienzo de la gestión de Javier Milei, y peor aún es el panorama de los empleados públicos, tras el desplome de 18% en sus ingresos durante ese mismo período. No es de extrañar que las consecuencias del actual modelo económico se reflejen en distintas encuestas.

Según la consultora Zuban Córdoba, la percepción social sobre los resultados de la actual gestión exhibe un 65% de desaprobación, contra un 33,9% de aprobación. Según la misma compulsa, el 55,2% de los encuestados sostiene que su situación económica personal empeoró en el último año, el 19,3% afirma que está igual de mal, el 16% dice que está igual de bien y tan solo el 7,6% percibe mejoras.

La respuesta del Gobierno es siempre la misma: si se mantiene el rumbo con firmeza, meses más o menos, ya vendrán tiempos mejores. En esa convicción se siguen podando las transferencias a provincias, los programas sociales, la inversión real directa del Estado, los subsidios a la energía y las partidas para salarios de agentes estatales.

Un reciente estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) precisó que el gasto público total disminuyó 67.000 millones de dólares al comparar el acumulado de los últimos 12 meses hasta febrero 2026 con los 12 meses acumulados de 2023. 

La combinación de ese recorte de subsidios, sumado al aumento del gasoil, fue la causa de la disminución de frecuencias del transporte público en el Area Metropolitana de Buenos Aires, con claro perjuicio para los usuarios.


Industria
Luego de que se conocieran los datos negativos del desempeño de la Actividad Industrial y de la Construcción, el presidente publicó en su cuenta oficial de X un mensaje en el que pidió «paciencia» a la población.

La industria registró una caída del 8,7% interanual en febrero y 4% respecto a enero. El primer bimestre del año fue el peor de la serie junto con el registrado en 2024. Además, de las 16 divisiones que componen el índice, 14 muestran variaciones interanuales negativas, y 7 se encuentran en el peor año de la serie que comienza en 2016.

Una de las ramas más perjudicadas es la de productos textiles, cuya actividad, según el Índice de Producción Industrial (IPI) de febrero, se redujo en más del 35% al comparar el primer bimestre de 2025 con igual periodo de 2023. 

El Gobierno, en tanto, reiteró que el ajuste continuará, que el modelo no se toca. Y prometió: «Superados los impactos de este trimestre, vamos a volver a la tendencia de baja de la pobreza».

Las experiencias neoliberales del pasado demuestran que esas expectativas no tienen fundamento. Por eso creemos que le corresponde a la ciudadanía bucear en la historia reciente y tenerla en cuenta al momento de evaluar la situación actual, así como el camino a seguir.

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