Cultura | HOMOFOBIA EN LA CULTURA FUTBOLERA

Jugada para aplaudir

Tiempo de lectura: ...
Sonia Budassi

El video viral en el que Ignacio Lago, jugador de Colón, recibe el saludo de su novio, le dio visibilidad a un «tema tabú». Los cantitos de cancha y el límite entre folclore y discriminación.

Golazo. Lago y su pareja hablaron del vínculo que los une con absoluta naturalidad.

Foto: Captura

Previa del Clásico de Avellaneda. En la calle hay fiesta antes de entrar a la cancha; nubes de humo rojo y sonidos de orquesta, las gastadas típicas; chicanas repletas de ingenio y humor. Yo, mujer heterocis canto temas que hacen alusión a órganos reproductivos masculinos como si fuera poseedora de ellos o me autopercibiera así. ¿Por qué? ¿Qué asumimos como «folclore»? Varias canciones son homofóbas, misóginas o racistas. ¿Dónde está el límite? A algunas no las canto, a otras sí, aunque la disonancia cognitiva sea estresante.

La cultura de la violación hace que, luego del triunfo de Independiente, se cante en todo el estadio que al perdedor se le va a practicar sexo. Me quedo callada. ¿Por qué ver al coito como castigo? Las hinchadas y las barras cambiaron desde que no hay público visitante, pero la tan citada «cultura del aguante» estudiada por el doctor en sociología Pablo Alabarces sigue vigente. Las escenas homoeróticas de los vestuarios son elocuentes, pero hablar de ellas es un tabú, por más beso icónico e histórico que haya circulado entre el Pájaro Canigia y la deidad Diego Maradonna. Y aunque las juventudes expresen identidades más fluidas.

En la semana posterior al clásico de Avellaneda se viralizó un video grabado en 2025, donde el futbolista de Colón de Santa Fe, equipo que juega en la B Nacional, Ignacio Lago, de 23 años, recibe el saludo de su novio, al estilo «sorpresa». En aquel momento Lago padecía una lesión y  en el programa partidario Sangre y luto, producido por el propio club, pretendían alentarlo. No se sabe por qué circuló recién tantos meses después de manera masiva, al punto de ser tapa de diarios como Clarín o tema de noticieros en el horario central.

Vuelven a la memoria otros hechos señalados como excepcionales en la industria cultural nativa. En la serie Botineras, estrenada en 2010, el actor y modelo Christian Sancho interpretaba a un futbolista que volvía de jugar en Europa junto a su familia «tipo», que hoy reconoceríamos en el Instagram de cualquier deportista exitoso. Y, en esa ficción, el «perfecto» Sancho se enganchaba con otro futbolista

¿Por qué en 2026 es noticia que Lago tenga novio, así como lo fue en 2020 Nicolás Fernández, otro jugador de la B?

En El pibe de oro, el poeta y editor Mariano Blatt le saca estridencia a ese amor que, en los medios, aparece como una bomba: «salir del closet». En uno de sus poemas leemos: «Me gusta cuando gritás un gol/ y buscás mi mirada/ entre la gente que mira el partido/ Me gusta que seas tan bueno/ que todos te quieran en su equipo/ pero que al final del partido/ te vengas conmigo/ así todo transpirado».


Historia de amor
En una cultura tan machista como la futbolera, hablar de homosexualidad aún es algo disruptivo. La declaración de Nacho Lago también tomó trascendencia porque vino de la mano de una historia de amor y una analogía romántica. «Es un amor irracional, lo vivimos de esta manera, igual que con el fútbol. Lo que sentimos lo tratamos de expresar», dijo. El periodista Franco Torchia se detiene en el componente de «tener pareja» y recuerda la campaña por el matrimonio igualitario. Su lema que, según él, quizá hoy no usaríamos, iba en la misma dirección: «El mismo amor, los mismos derechos».

Según Torchia, hay un punto central para entender por qué la noticia impactó más que aquella de Nicolás Fernández. «Sabemos que las historias de amor suavizan, colaboran, enternecen, construyen», observa. Y se pregunta cómo afecta este hecho en el fútbol masculino de Primera División, que es «fuertemente homofóbico, es otra dimensión con respecto a las ligas donde juega Lago». Recuerda el Mundial de Qatar, en el cual no hubo una gran reacción en contra de la violación a los derechos humanos de aquel país. «Hasta Lali Espósito fue; los únicos artistas que se negaron fueron Dua Lipa y Rod Stewart», agrega. 

El diputado nacional y activista por los derechos LGBTIQ+, Esteban Paulón, celebra la noticia producida «en un país súper futbolero con tres campeonatos mundiales, con los mejores jugadores y donde este deporte se palpita en el día a día. Es obvio que hay mucha gente de la diversidad que practica fútbol, incluso profesionalmente, y que esta sea la primera vez que se lo cuente en público y con total naturalidad es un indicador de todo lo que nos falta todavía. Lo veo como algo muy positivo». Es imposible soslayar los discursos de odio que imperan en el Gobierno de Milei, pero Paulón señala que las reacciones de apoyo son «una muestra de que la sociedad no es tan de derecha como muchas veces quieren hacernos creer ciertos políticos».

Ricardo Vallarino, integrante de la agrupación 100% Diversidad y Derechos, también indica que es un hecho «inédito en Argentina y extremadamente raro en el mundo. Pensemos que de todos los planteles de primera división de toda la historia del fútbol masculino nadie se había visibilizado. El deporte es el ambiente más reacio para los varones gays. No solo Lago y su pareja lo tomaron con mucha naturalidad, también los conductores del programa. Esto rompe un dique para que otros jugadores se animen y manda una señal muy fuerte al mundo del deporte». Desde su organización, en 2021, lanzaron la campaña Jugá con Orgullo.

Lago, sin ser un activista, dice Vallarino, «hizo algo que es lo más fuerte que tenemos como comunidad para educar, que es la visibilidad. Y en un contexto de los más hostiles para los varones gay, o como sea que él se identifique. Para que no quede en un gesto individual o situación única, los clubes y el periodismo tienen que acompañar y aplaudir que esto está bien». Lo simbólico afecta los cuerpos y, dice Torchia, «debemos reaccionar». Justamente en estos días se recuerda el suicidio de Justin Fashanu, el primer futbolista británico que asumió públicamente su homosexualidad. 

En el excelente libro Canten puntos (Gourmet Musical), Manuel Soriano menciona el Reglamento de Transgresiones y Penas de la AFA, que establece sanciones para quienes «entonen a coro estribillos o canciones con contenido discriminatorio». Hoy, escribe el autor, los árbitros están obligados a parar el partido, «aunque en algunos casos no hay consenso sobre qué es discriminatorio y qué es folclore. De todas formas, el problema de fondo, incluso desde lo lingüístico, no se arregla con una simple prohibición». 

Estás leyendo:

Cultura HOMOFOBIA EN LA CULTURA FUTBOLERA

Jugada para aplaudir

Dejar un comentario

Tenés que estar identificado para dejar un comentario.