13 de mayo de 2026
Pigna habla con pasión del tema de la dictadura, destacando especialmente la quema de libros de distintas editoriales, particularmente del Centro Editor: «Marx, Engels, pero también colecciones juveniles e infantiles», asegura apenado. Pero el impacto se muestra más profundo cuando repasa la que quizás haya sido la peor experiencia para un joven de aquella época: tener que destruir sus propios libros. «Yo también tuve que quemar. Quemábamos libros porque eran un peligro. Me acuerdo de estar con mi hermana quemando libros en una parrilla, en una quinta que teníamos en Burzaco, porque nos dijeron que estaban yendo casa por casa. Y así fue, cayeron a mi casa también. No pasó nada, por suerte, pero revisaron todo. Estaban buscando libros, revistas, discos», relata el historiados, y continua con emoción: «Además, fue una situación de una profunda tristeza, porque uno no sabía si alguna vez se iba a poder recuperar eso. Cosas muy queridas, discos de la Negra Sosa o la colección de la revista Crisis. Decíamos: “Capaz que nunca más vuelvo a ver esto”. Por suerte, sí, lo fuimos recuperando».
