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Messi, el genio infinito

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Alejandro Duchini

Con tres goles magníficos, el capitán se convirtió en uno de los máximos goleadores de la historia de los mundiales y guió a la selección en un debut soñado. La continuidad del ciclo de Scaloni y el nivel del equipo alimentan la ilusión de conquistar la cuarta copa.

Soy leyenda. Messi, próximo a cumplir 39 años y con 200 partidos en el equipo albiceleste, tuvo otra actuación memorable ante Argelia.

Foto: NA

El «last dance» de Lionel Messi (38 años, 39 la semana próxima) empezó con todas las luces. Doscientos partidos con la camiseta argentina y uno de los máximos goleadores de la historia con 16 tantos en seis mundiales: con sus tres goles ante Argelia, en el debut del seleccionado, Messi alcanzó al alemán Miroslav Klose. Y lo hizo con brillo. Un golazo a los 16 minutos del partido: zurdazo inatajable desde fuera del área. Y selló la victoria con otros dos en la segunda parte: a los 14 y a los 30. Durante los 80 minutos que jugó, bajó a defender, se paró en el medio para ordenar a sus compañeros con la pelota o con la mirada y se sumó al ataque. Hizo pases imposibles. Messi jugó tal vez uno de sus mejores partidos con la selección. En parte es por eso que Argentina empezó el Mundial con un 3 a 0.

Nuestra selección jamás tuvo un arranque como el de este Mundial. Ni hablar si se compara con el de Qatar, cuando cayó en el debut ante Arabia Saudita 2 a 1. Acostumbrada a subir la vara, la Scaloneta obtuvo ahora otro logro: al fin un seleccionado argentino defensor del título mundial arrancó sin derrota. Los campeones del 78 perdieron 1 a 0 con Bélgica en España 82 y los del 86 cayeron ante Camerún 1 a 0 en Italia 90.

Argentina ganó en este partido inaugural porque hay un equipazo. Por momentos un equipo de lujos, con pases que despertaron el ole de los miles de argentinos que colmaron el Arrowhead Stadium, en Kansas. No hubo quien desentone. La sola presencia del Dibu Martínez ya daba seguridad; por suerte no tuvo que someter su dedo quebrado a ninguna prueba. Los del fondo también dieron la talla y lograron contener los ataques de Argelia. Los laterales Gonzalo Montiel y Facundo Medina ‒una grata sorpresa‒, al igual que los centrales Cuti Romero y Lisandro Martínez, cumplieron. Sabemos que Alexis y Enzo Fernández son irreemplazables en el mediocampo. Thiago Almada y Lautaro como titulares son la gran apuesta de Scaloni. El ingreso de Julián Álvarez en el segundo tiempo marcó la impronta Scaloni: no tiene problemas en meter mano. Fue el mismo Julián quien, con su ingreso, nos devolvió el recuerdo de sus memorables momentos de Qatar.

Kansas City. Festejo argentino del primer gol, el que abrió el camino a una categórica victoria.

Foto: NA


Un viaje al pasado
Rodrigo De Paul merece un párrafo aparte. Después de Messi e igual que el Dibu, no puede faltar. El pase de gol que le puso a Messi para el 1 a 0 fue una obra de arte. Maradona-Caniggia, Riquelme-Palermo, Bochini-Bertoni fueron sociedades que quedaron en el recuerdo. Habría que sumar a De Paul-Messi. Socios en la selección, en Miami y donde los encuentre el fútbol.

El partido pudo abrirse a los 4 del primer tiempo, pero Messi estaba en un claro offside cuando mandó a la red ese remate inatajable para Luca Zidane (el hijo del recordado campeón francés). Fue la gran frustración de la noche. Tres minutos después se nos vino el alma al piso cuando Fares Chaibi puso el otro 1 a 0, también anulado por posición adelantada.

Cómo no sentir, sobre todo en el primer tiempo, que la cuarta es posible si la Scaloneta reafirma su rendimiento. El «Muchaaaaachos…» y el «Es un sentimiento / no puedo parar» cantados desde los cuatro costados fue un viaje a ese pasado de alegría. El loop del «nos volvimos a ilusionar» que no termina. Por momentos, las cosas parecen repetirse: por lo que vimos hasta ahora, el único que está a la altura de Argentina es Francia, que jugó un mal primer tiempo ante Senegal pero fue una  máquina en el segundo. 3 a 1 con un Mbappé imparable. Uruguay y Alemania vienen pidiendo pista y a Brasil y a España no hay que ningunearlos. Estados Unidos es aún una incógnita, más allá de que goleó a Paraguay. Falta ver qué pasa con Inglaterra y Portugal. ¿Y Croacia, que termina su «etapa Modric»? Además de las eventuales sorpresas, claro. Entre ellas, Colombia, Marruecos, Japón y Países Bajos. Obviamente que esto es apenas el comienzo, pero sirve para soñar.

Estados Unidos, México y Canadá tienen una competencia de estrellas como pocas veces. Messi sigue siendo el rey y Mbappé va por su corona. En la tabla histórica, el francés llegó a los 14 goles. Ahí nomás de Messi, pero con 27 años y técnicamente con más mundiales por delante. Los dos están con hambre. Y juegan en las selecciones potencialmente mejores.

¿Será este, como se presume, el último Mundial de Messi? ¿Será correcto que hablemos de su «last dance»? ¿Y si nos vuelve a sorprender? Messi es el gran interrogante argentino: cómo hace lo que hace, hasta cuándo lo seguirá haciendo. ¿De qué planeta vino?

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