25 de julio de 2026
En Argentina cada proceso neoliberal al frente del Ejecutivo tiene como correlato fuertes endeudamientos en divisas de las grandes corporaciones. Cuarto ciclo en marcha.
Un puñado de firmas. Hidrocarburos, energía y comunicaciones son las grandes ganadoras de la etapa.
El endeudamiento en moneda extranjera por parte de un selecto grupo de firmas locales es una estrategia que se repite desde hace cinco décadas en nuestro país, favorecidas por las condiciones puestas en marcha por las gestiones neoliberales, ya sea democráticas o dictatoriales. En la mayoría de los casos, dichos préstamos quedan lejos de financiar la ampliación de su capacidad productiva, sino que tienen como destino la valorización financiera, la adquisición de activos existentes y la reestructuración de pasivos, sostiene el informe «El endeudamiento de las Grandes Empresas en el Gobierno de Milei», del Instituto de Pensamientos y Políticas Públicas (IPYPP).
Además de clasificar al comportamiento empresarial actual como el cuarto capítulo (con sus características) de un ciclo que se inició en 1976 bajo la dictadura cívico-militar, que continuó en la década Menemista (1989-2001), y se profundizó durante el macrismo (2016-2019), el trabajo elaborado por los investigadores Gustavo García Zanotti y Martín Schorr, advierte sobre las consecuencias de este proceder: una creciente vulnerabilidad externa y nuevas presiones futuras sobre la restricción de divisas, que en nuestro país implica condicionamientos sobre la estabilidad económica y social.
El informe afirma que durante los dos primeros años del Gobierno de Milei, «el stock de endeudamiento financiero externo corporativo aumentó en alrededor de US$10.000 millones, concentrado principalmente en el sector hidrocarburífero, que explicó casi el 80% del incremento total». Cinco sectores concentraban el total del endeudamiento externo a fines de 2025: hidrocarburos (54%), industria manufacturera (15%), energía (11%), comunicaciones (11%) y minería (9%). Cabe remarcar que este ranking lo encabeza el rubro estrella de la gestión libertaria.
Este nuevo ciclo de endeudamiento corporativo tiene como principal herramienta la emisión de Obligaciones Negociables (ON) en dólares, los préstamos intrafirma y el financiamiento bancario. Las ON son instrumentos financieros de renta fija, títulos de deuda, emitidas por empresas privadas para obtener financiamiento del público inversor a cambio de intereses y la devolución del capital en el futuro. Entre enero de 2024 y marzo de 2026 las empresas emitieron cerca de US$29.000 millones, en su mayoría grupos económicos nacionales, señala el informe. En el primer cuatrimestre de este año, emitieron más de US$6.200 millones en ON y fideicomisos financieros, el mayor registro en 11 años, impulsado por instrumentos en dólares. Se venía de un 2025 con el más alto volumen de ON en una década, US$20.250 millones y con un crecimiento superior al 50% frente a 2024. El sector energético capturó más de la mitad de esos instrumentos de deuda.
Concentración
Las diez principales empresas explican dos tercios del total de ON emitidas. Lo encabeza YPF (17% del total); Telecom (9%); Pampa Energía, Vista, con 7%; Pluspetrol y Tecpetrol, Pan American Energy, con 5%; y Banco Galicia (4%). Este endeudamiento fue favorecido por el «blanqueo de capitales, la elevada liquidez en moneda extranjera de los bancos y un esquema de dólar apreciado que volvió “barata” la deuda en dólares respecto del financiamiento en pesos», sostienen los investigadores. A su vez, relevan que «las ganancias operativas de las principales empresas analizadas se duplicaron entre 2023 y 2025 y la rentabilidad promedio pasó de 9,6% a más de 16%, mientras que el financiamiento se destinó a refinanciar pasivos previos, realizar inversiones financieras, comprar empresas y activos ya existentes y acumular liquidez y distribuir dividendos». Escasas inversiones productivas convivieron con un fuerte incremento de activos financieros, que «pasaron de aproximadamente US$5.400 millones en 2023 a US$7.700 millones en 2025», apalancados en la rentabilidad creciente. Las 11 empresas seleccionadas por los investigadores para realizar un seguimiento financiero, mostraron un incremento del stock de deuda financiera en moneda extranjera de US$13.000 millones, entre 2023/2025.

A futuro, el panorama se oscurece. «Solo las principales empresas analizadas enfrentan vencimientos por cerca de US$5.000 millones en 2026 y más de US$24.000 millones en los años posteriores», finaliza el informe.
Los tres ciclos anteriores de endeudamiento de corporaciones terminaron en crisis, de distinto tipo y profundidad. «De adelante para atrás, el del macrismo terminó con la crisis financiera de 2018/2019. El del menemismo, con la crisis política, económica y social de 2001. Mientras que la primera crisis, durante la dictadura cívico-militar, fue coronada −en medio de la debacle política y social− por la denominada «estatización histórica de 1982».
En noviembre de 1982 el Banco Central, a través de la Circular A251, permitió a las empresas privadas traspasar sus deudas en dólares con el exterior al Estado. Las empresas, más de 70 corporaciones y grupos económicos, pagaron sus compromisos en pesos al Central y la entidad se hizo cargo de la obligación en moneda extranjera. Muchas de estas deudas eran en realidad «autopréstamos» entre las casas matrices y sus filiales. El perjuicio de esta «estatización» le costó al país, y por ende a toda su población, la friolera de US$23.000 millones (a valores de 1983), de acuerdo con cálculos del investigador Alejandro Olmos. Nada más ni nada menos que cerca de la mitad de la deuda externa de esos años, que llegaba a US$45.000 millones.




