26 de julio de 2026
Las redes magnifican el odio, pero detrás de los algoritmos también hay intereses. Malvinas, fondos buitre y posicionamiento internacional del país aparecen como parte del mismo tablero, cruzado por intereses económicos y geopolíticos.

La sábana. El mensaje de los jugadores argentinos tras la victoria contra Inglaterra generó un amplio respaldo local y duras respuestas en el exterior.
Foto: Getty Images
Ahora que según las redes y los medios más tóxicos del planeta los argentinos somos seres bastante despreciables, y sobre todo, «los más racistas del mundo», viene bien recordar el preámbulo de la Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia, aprobada en el año 2009 por Evo Morales, el primer presidente indígena en el país del Altiplano. «En tiempos inmemoriales (…) poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos desde entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y culturas. Así conformamos nuestros pueblos, y jamás comprendimos el racismo hasta que lo sufrimos desde los funestos tiempos de la colonia».
Y ya que estamos en esas tierras tan íntimamente ligadas a nuestras pampas, viene bien el mensaje de Nata Calpurnia, una comediante boliviana que saltó a una más que merecida fama estos días, pero hace mucho que viene demostrando tanto en su país como por estos lares la profundidad de sus chispeantes análisis sociológicos. Que no otra cosa es un buen cuadro de Stand Up.
Es curioso cómo en pocos días, y a través de la actuación del seleccionado nacional en el Mundial 2026, este extenso país del cono sur de América pasó de la gloria tras el triunfo sobre Inglaterra al infierno luego de haber sido derrotada –muy merecidamente, mal que nos pese– por España. Las teorías conspirativas cundieron demostrando que no son estos tiempos de racionalidad.
Pero vale la pena detenerse en un par de cuestiones: la viralización de mensajes de odio tanto como de las operaciones conspiranoicas tienen beneficiarios y perjudicados. La magia de los algoritmos hace lo suyo, pero hay una mano que inicia el fuego, según detalla el especialista Ariel Gabarz, quien descubre patrones comunes: «En redes sociales durante los días previos y posteriores al partido Argentina-Inglaterra y a la exhibición de la sábana sobre Malvinas, surgen indicios compatibles con una operación coordinada de influencia digital», dice.
Si la pregunta es «cui bono», es decir, quién se beneficia con esta densidad mediática contra el país, el reclamo por Malvinas que jugadores del seleccionado desplegaron en el estadio de Atlanta, sin dudas es un buen punto de partida para pensarlo. Es que Argentina había mostrado un apoyo en pueblos de todo el mundo que tienen un recuerdo trágico del paso del imperio británico que hacía preocupar a quienes se benefician del «status quo».
Río revuelto
En este escenario «conspiranoico» que se vivió esta semana, ¿está mal pensar que entre los beneficiarios están los que viven de pescar en río revuelto, como los holdouts que lograron que la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia, en Estados Unidos, desestimara la apelación de la demanda del fondo Titan Consortium por la expropiación de Aerolíneas Argentinas de 2008? Se trata de casi 391 millones de dólares que irían a un fondo buitre por una empresa privatizada en los 90 y que había quedado en manos de capitales españoles (Iberia primero, luego el grupo Marsans, cuyo titular, Gerardo Díaz Ferrán, fue condenado en la «Madre Patria» a prisión por fraude y vaciamiento en otras de sus empresas, en septiembre de 2015).
Tal vez a otros «pescadores» como los del fondo alemán Daniels Invest GmbH, que aprovechó para presentar una demanda contra la provincia de Buenos Aires ante al Corte del Distrito Sur de Nueva York tras haber rechazado en 2021 un canje de deuda sobre bonos emitidos por la exgobernadora María Eugenia Vidal en 2017 y por el que en 2021 Axel Kicillof logró la adhesión del 98% de los tenedores. Hay algo menos de 20 millones de dólares en juego a valor nominal.
Anexo: el inefable ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a pedir encarecidamente por los dólares que supone en los colchones argentinos y presentó una nueva propuesta de reforma de la ley de «Inocencia Fiscal» que él mismo había elaborado el año pasado. Se trata de un blanqueo sobre todos los blanqueos para que los que ya blanquearon pero siguen operando en negro puedan ahora incorporar lo que escamotearon desde entonces. Los mal pensados que nunca faltan afirman que así funcionarios que tuvieron que dejar el cargo por acusaciones de corrupción podrán volver limpios y pulcros a mostrarse ante el mundo sin persecuciones fiscales.
Hay otra realidad y es que la recaudación baja mes a mes. Un poco por la caída de la actividad económica. Otro poco, y eso se ve cotidianamente en los comercios de todo el país, porque por el pago al contado hay descuentos que equivalen al valor del IVA. En un contexto en el que quien evade es un héroe y recibe mil perdones, nadie quiere ser el «gil de la cuadra». Los que no pueden escapar son los trabajadores registrados.
Ley y orden
Entre los más prolíficos detractores de Argentina estuvo el escritor y periodista Guy Walters, en el diario conservador The Telegraph. No se ahorra epítetos para os argentinos, y si bien reconoce algunas virtudes como «el vino, la carne, el tango y Jorge Luis Borges», para él la Argentina tiene «un alma oscura». Señala, en su texto, malherido por la sábana pintada con aerosol, que «durante más de 40 años, los sucesivos gobiernos argentinos han alimentado la absurda idea de que Gran Bretaña de alguna manera “robó” un territorio que Argentina nunca poseyó».
En cuanto al racismo de los argentinos, vale recordar que aquí se bautizó despectivamente como «cabecitas negras» a los argentinos que mostraban en su piel una coloratura menos europea, en los años 50. Mezcla de racismo y clasismo. Y mientras los representantes locales de la tez «occidental» buscan la hendija para que se apruebe la ley que permitirá la compra irrestricta de tierras a extranjeros, en boca de varios representantes de La Libertad Avanza se protesta por la cantidad de no nativos que estudian en universidades nacionales, y el alcalde porteño –exintendente de la localidad bonaerense de Vicente López y oriundo de Tandil– se jacta de avasallar las villas de la ciudad y dice cosas como: «No negociamos el orden ni la autoridad. Los que creen que vamos a condenar a los porteños a convivir con lo peor del conurbano, se equivocan». Para el final: si los apoyos al seleccionado son, como los integrantes del Gobierno israelí, con pedidos de captura de la Corte Penal Internacional por delitos de lesa humanidad, y el presidente de los argentinos es conocido en el mundo por sus frases soeces y por el insulto desmesurado, resultará difícil convencer en el exterior que no todos somos así.
