Sociedad

Un feudo privado para tecnomagnates

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Esteban Magnani

La fantasía libertaria de un país libre de controles, regulaciones e impuestos se está volviendo realidad. Una visita a Próspera, la más conocida de las «ciudades de régimen especial» de Honduras.

En construcción. Emprendimientos inmobiliarios en Próspera, en la isla hondureña de Roatán.

El devenir político actual está tan acelerado que cuesta procesar las novedades constantes o entender el rumbo que propone una ultraderecha global desatada y que golpea en todas partes al mismo tiempo. El arribo de un personaje como Peter Thiel a la Argentina abrió muchas preguntas sobre el por qué de su interés en el país, la relación de su llegada con las modificaciones en los límites para la extranjerización de las tierras y otras señales de un fin de época que no está claro hacia dónde va. 

Sin embargo, no se trata solo de especulaciones sobre un futuro incierto: fuera del radar de lo cotidiano, los tecnomagnates ya llevaron adelante experimentos. Uno de los que permite comprender su norte es la formación de zonas gestionadas por capitales privados, con Justicia propia y fuera del marco democrático que las aloja. El sueño de un país libre de controles, regulaciones e impuestos se hizo posible en Honduras, donde lograron la aprobación de «ciudades de régimen especial». La más conocida es Próspera y ya lleva varios años funcionando.

Ciudades Estado
Las ciudades «chárter» o de régimen especial fueron ideadas por el economista y premio Nobel estadounidense Paul Romer. Según su plan, se trataría de territorios ubicados en países subdesarrollados que contarían con leyes propias y con un Estado extranjero como garante, a la manera de lo que ocurrió en Hong Kong, el Canal de Panamá o el de Suez. Teóricamente, estos lugares funcionarían como enclaves de desarrollo que derramarían hacia el país que los aloja. 

Basados en esta idea, algunos tecnomagnates decidieron hacer un experimento que las hiciera realidad y para eso se necesitaba un país con una institucionalidad frágil. El candidato elegido fue Honduras luego del golpe de Estado de 2009 que depuso a Manuel Zelaya. El nuevo Gobierno, dirigido en un primer momento por quien era presidente del Congreso Nacional, Roberto Micheletti, diseñó una nueva figura jurídica llamada Zona de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE). En 2011, ya con Porfirio Lobo como presidente electo, se avanzó en la aprobación de una ley para estos regímenes, pero la Suprema Corte la bloqueó porque resultaba incompatible con la Constitución. Para sortear el escollo, el Congreso destituyó a los magistrados que habían votado en contra y las ZEDE fueron aprobadas en 2013. 

Para dar una idea del nivel de autonomía que tendrían estas zonas, el artículo 19 de la ley establecía su independencia judicial: «Los órganos jurisdiccionales de las ZEDE deben ejercer sus funciones de forma independiente, libre de cualquier interferencia». También se preveían tasas impositivas muy por debajo de la media nacional. Como es habitual a este tipo de proyectos que involucran capitales extranjeros y una sostenibilidad legal dudosa, se acordó que en caso de litigio sería resuelto por un arbitraje privado, no la Justicia local. El rechazo de la población no logró impedir que se siguiera adelante.

En 2017, el venezolano Erick Brimen registró a Próspera en Delaware, Estados Unidos, con un capital inicial de 120 millones de dólares. Entre los inversores estuvo el mencionado Thiel, pero también otros tecnomagnates conocidos como Marc Andreesen y Sam Altman. Finalmente, en 2020 la sociedad compró cerca de 2,5 km cuadrados en la isla de Roatán frente a la costa hondureña. Próspera se presenta como espacio ideal para experimentos en cripto, biohacking y robótica que seguramente habrían tenido más controles en un país con mínimas regulaciones. Por ejemplo, se ofrecen terapias génicas: una foto en la portada del sitio oficial muestra al empresario y biohacker Bryan Johnson, quien «recibió una terapia génica reversible solo disponible bajo el marco regulatorio de Próspera». Allí se hacen conferencias con títulos como «Haz opcional a la muerte».

La residencia cuesta mil dólares. Cerca de 200 empresas, sobre todo vinculadas con criptoactivos, se establecieron en Próspera donde pueden elegir el marco regulatorio de su gusto o proponer otros. Una de las empresas registradas es Oklo, una startup de Sam Altman que tiene como objetivo construir pequeñas centrales nucleares. En la práctica hay unos pocos edificios, entre ellos una torre de 14 pisos, un aserradero robotizado, un café Bitcoin y un centro de terapia génica que difícilmente podría haberse autorizado en otro lugar. Están registrados unos 2000 residentes, pero estos no suelen pasar allí mucho tiempo. Quienes ingresan son recibidos por guardias de seguridad privada que dan un permiso turístico temporario a los no residentes. El proyecto está muy por detrás de la meta de 38.000 habitantes y numerosos rascacielos frente a la playa, previstos para 2030. También existen proyectos de crear más ciudades de este tipo en África.

De hecho, las proyecciones con fines publicitarios de esos rascacielos generó miedo de futuros desplazamientos y desalojos por parte de la población local de Roatán, en su mayoría de la tradicional etnia afrocaribeña garífuna. Muchos de ellos siguen oponiéndose a la existencia de la ZEDE, pero otros aún creen que puede generar trabajos que se necesitan mucho en la zona. El alcalde de la isla, reelegido en enero de este año, se quejó en una entrevista de que los habitantes de Próspera no pagan impuestos al municipio, pero «usan nuestro basurero, usan nuestras rutas, nuestros aeropuertos y compran electricidad de la compañía local de Roatán».

Inconstitucional
Las ZEDE fueron el eje de la campaña de Xiomara Castro para las elecciones de 2021 que finalmente ganó. En 2022, ya como presidenta, firmó su eliminación debido a su evidente inconstitucionalidad. Como la ley daba garantías jurídicas por 50 años, la firma Honduras Próspera demandó al país por más de 10.000 millones de dólares, un tercio del PBI de Honduras. En 2024, la empresa obtuvo un fallo favorable en el CIADI perteneciente al Banco Mundial. Ahora hay un impasse, sobre todo porque el nuevo presidente, Nasry Asfura, quien asumió en enero de 2026 y fue abiertamente apoyado en su campaña por Trump, desactivó las iniciativas gubernamentales contra las ZEDE.

Queda claro que el objetivo de Próspera o de las otras dos ZEDE que hay en Honduras no es la innovación urbanística o la creación de una comunidad, sino que se trata de un proyecto libertario que hace cabeza de playa para demostrar que el mercado puede, ya de manera explícita, someter ideales de soberanía y contar con un territorio donde llevar adelante sus proyectos sin controles democráticos, siquiera como fachada. Honduras, un país que ha sufrido la constante injerencia de los Estados Unidos (que tiene allí una base militar desde 1982), era el lugar perfecto para experimentar con el modelo y, aunque las cosas no salieran del todo como deseaban, demostrar que es posible. 

Cabe decir que ya en 2012 el creador del concepto originario, el mencionado Romer, comprendió que su idea de las ciudades chárter no tenía nada que ver con lo que se estaba haciendo en Próspera: «Simplemente intentan aislarse y hacer lo que más les conviene. Además, viven en una especie de fantasía libertaria que surgió al principio del proyecto, la idea de que este será un lugar donde podrán estar libres del Gobierno. Eso no va a terminar bien».

Nueve años después del inicio de Próspera, Peter Thiel llega a la Argentina en el marco de un Gobierno libertario dispuesto a cambiar leyes como la que establece límites a extranjeros para la compra de tierras o regulaciones mínimas que limitan la soberanía, mientras desactiva organismos de control. Todo parece marchar acorde al plan.

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