Opinión

Juan Carlos Junio

Dirigente cooperativista

San Martín y las batallas de hoy

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Monumento. Mientras organizaba el cruce de los Andes, en El Plumerillo, San Martín decía: «Los Gobiernos deben cuidar que se multipliquen las escuelas públicas».

Foto: Shutterstock

Los últimos días quedaron marcados en términos políticos por las derrotas del Gobierno, en el Parlamento y en la calle, impulsadas por el viento malvinero del trapo de la muchachada futbolera, cuyo impacto transformó el desconcierto de una parte del pueblo en disconformidad y rechazo a las posturas del presidente Javier Milei.
El catalizador fue el intento de extranjerización de nuestro territorio, mediante el proyecto oficial denominado «Ley de inviolabilidad de la propiedad privada» y luego el envión del cambio de humor hacia lo nacional liquidó también el despropósito –contenido en el mismo proyecto– de la reforma de la Ley de Manejo del Fuego que favorecía a los especuladores fabricantes de incendios.

Así es que desde el propio establishment salieron a reclamar y acelerar un acuerdo electoral que coordine las distintas expresiones de la derecha, desde el centro hasta la ultra. El propósito central de ese ámbito de la política y el poder es asegurar una gobernabilidad que afirme el blindaje del modelo económico. Para lo cual se deben unir los afluentes mileístas con los macristas y radicales.

Por su parte, la oposición también reaccionó ante la derrota del Gobierno y se generó el esperado encuentro entre los líderes del peronismo con un propósito central: asegurar que se realicen las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) según lo establece la ley vigente. Este sería el instrumental para resolver democráticamente sus diferencias y ofrecerse ante la ciudadanía como una renovada alternativa política. A esto se debería agregar una programática que salga al encuentro de las necesidades y expectativas actuales de las mayorías sociales.

En suma, el reto de la oposición es el de ofrecer una nueva esperanza que interpele al amplio universo que hoy manifiesta su rechazo a las políticas libertarias, que llegue a las franjas de la sociedad que están desencantadas y ofrezca una alternativa de futuro.


El futuro en juego
En ese marco surgen las declaraciones sorprendentemente intempestivas y agresivas del embajador estadounidense Peter Lamelas. La intromisión de su país en decisiones soberanas de la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén (CALF), encargada de la distribución del servicio eléctrico en esa ciudad, es una muestra de la injerencia ejercida y desnuda la falta de respuestas por parte del Gobierno argentino. Lamelas fue citado por la Comisión de Asuntos Cooperativos de la Cámara de Diputados para dar explicaciones de tal situación. A todo esto, en un evento organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina, mostró que su presión va mucho más allá de la cooperativa neuquina: «En los próximos 30 años la energía que va a mover el mundo vendrá de aquí mismo, de Vaca Muerta. Estamos decidiendo hoy el futuro de Vaca Muerta y el futuro de Argentina».
En tal sentido es importante aclarar que no todo se explica por un rasgo despótico. Semanas antes, la propia directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, con un sentido más diplomático y respetuoso, había exibido una clara gestualidad sobre Vaca Muerta. Queda claro que el objetivo político y económico de Estados Unidos y el objeto del deseo de las corporaciones norteamericanas es el capital energético de nuestro yacimiento de Vaca Muerta. Para ello se proponen bloquear cualquier tipo de relación comercial con China y asegurarse que esa enorme fuente de energía sea parte del dispositivo estratégico de Estados Unidos

Movilización. La calle le marcó un límite al Gobierno en el debate por la extranjerización de tierras.

Foto: Jorge Aloy


Gesta libertadora
Como cada 17 de agosto, cuando conmemoramos el aniversario de la muerte de José de San Martín, es menester reivindicar su gesta libertadora en el marco de aquella época en que diversas patrias de América se levantaron para poner fin a trescientos años de colonialismo, proceso histórico que implicó el genocidio de millones de hombres y mujeres de nuestros pueblos originarios y la extracción inconmensurable de riquezas del continente a partir de una economía colonial que dispuso de la mayor fuerza de trabajo gratuita conocida hasta entonces.

Su notable experiencia militar y su condición de político trajeron a San Martín a su tierra en pos de un proyecto anticolonial de independencia nacional y americanista. El libertador decía de sí mismo: «pertenezco a la raza de los americanos», dejando en claro el carácter de época de esa contienda.

Es interesante destacar la visión civilizatoria y cultural del gran general. Como liberal de su época fundó escuelas y bibliotecas. En 1815, en El Plumerillo, señalaba: «La educación forma parte del espíritu de los seres humanos, es un admirable resorte de la sociedad. Es tiempo de inspirarle al pueblo las virtudes cívicas haciéndole entender que ya no pertenecen al suelo de una colonia miserable. Los Gobiernos deben cuidar que se multipliquen las escuelas públicas».

Por ello se ocupó de fundar bibliotecas para la educación universal, ya que decía que los libros «resultan más poderosos que nuestros ejércitos», y en Lima, capital de Perú, fundó la biblioteca nacional en el mismo edificio donde había funcionado el tribunal de la inquisición.

«Ya llegó para vosotros la época venturosa de recobrar los derechos comunes a todos los individuos», les dijo «a los indios naturales del Perú», a los que llamó «compatriotas, amigos descendientes todos de los incas».

La liberación de un continente entero con sus fenomenales riquezas y su identidad americanista en ciernes se transformó en uno de los acontecimientos más notables de la historia de la humanidad. San Martín, junto con Simón Bolivar, fueron determinantes para ese notable viraje histórico que finalizaría en 1824 en Ayacucho.
Aquí estamos hoy, interpelados a la continuidad de la lucha por aquellos sueños y metas inconclusas.

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