Economía

San Cayetano y los que miran para otro lado

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Diego Rubinzal

El desempleo afecta a 1,73 millones de argentinos. En paralelo, la precarización laboral crece a pasos agigantados: la informalidad llega al 45% y el empleo formal se contrae mes a mes.

En la fila. Además de personas sin trabajo, se acercan también empleados que, por la caída del poder adquisitivo del salario, buscan una segunda o tercera fuente de ingreso.

Foto: Captura pantalla Infobae

El desempleo subió al 7,9% en el segundo trimestre de 2026. Es el nivel más elevado desde mediados de 2021, cuando todavía se arrastraba el impacto de la pandemia. Por su parte, la informalidad escaló al 45%, el valor más alto de la serie histórica reciente de Argentina.

La caída del empleo registrado es el síntoma más fuerte de la creciente precarización laboral. El universo de trabajadores en «blanco» se contrajo en cerca de 400.000 personas en la gestión Milei. El contraargumento oficial es que, por el contrario, se crearon 500.000 puestos de trabajo desde el primer trimestre de 2024. ¿De dónde sale esa diferencia tan pronunciada?.

El economista Juan Manuel Telechea explica que: «El problema es la base de comparación: ese trimestre fue el punto más bajo de su propia gestión. Si la comparación se hace contra fines de 2023, que es lo correcto dado que ese fue el último trimestre del Gobierno anterior, el panorama cambia completamente. Desde fines de 2023 se perdieron unos 455.000 puestos formales, los cuales fueron en su totalidad compensados por el incremento del empleo informal, dando como resultado una mejora neta de 51.000 puestos».

El reemplazo de trabajo formal por informal no es inocuo. La calidad del empleo no registrado no solo es inferior por la falta de beneficios sociales (aguinaldo, vacaciones, obra social, aportes jubilatorios, cobertura ante accidentes de trabajo) sino también por peores ingresos. El ingreso promedio del cuentapropista informal ronda el 40% del trabajador registrado.

Por estos días, la masiva respuesta a una convocatoria laboral tuvo una amplia repercusión mediática. Una parrilla de Berazategui ofreció catorce puestos de trabajo por 800.000 pesos mensuales. La reacción popular los sobrepasó. La fila de aspirantes, alrededor de 1.500 personas, superó las cinco cuadras. El dueño de la parrilla, el cantante de cumbia Marcelo Agüero, explicó que abría el local porque «yo también estoy buscando un segundo trabajo». «Comparo esta situación con la de 2001: la gente quiere trabajar, pero no consigue trabajo», concluyó.

«San Cayetano te pido, que tenga pan y trabajo, no nos dejes sin tu ayuda, bendito San Cayetano», dice el estribillo de la canción San Cayetano de Peteco Carabajal. «El que debe responder, no ha de ser San Cayetano, los que deben responder, están mirando a otro lado», lo completa cantando Teresa Parodi.

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