15 de septiembre de 2026
Los recortes del gasto son una característica del programa fiscal de la gestión libertaria. Transferencias a provincias, salarios públicos, programas sociales y bienes y servicios son las principales víctimas.

Ingresos tributarios. Cayeron en agosto un 0,2% interanual y acumulan una baja de 3,7% en los primeros ocho meses del año.
Foto: ARCA
El gasto primario cayó 10,3% real interanual, la mayor reducción del año, mientras los ingresos tributarios acumulan una baja de 3,7%. El recorte se concentró en transferencias a provincias, programas sociales, salarios públicos y bienes y servicios. De esta manera, la administración libertaria profundizó en agosto el ajuste del gasto público para sostener el resultado fiscal frente a una recaudación que volvió a mostrar dificultades para acompañar la dinámica de las cuentas públicas, de acuerdo con una estimación de la consultora Analytica sobre la base de información oficial del Ministerio de Economía. En los primeros ocho meses del año registró una reducción del 4,1%, la mayor caída mensual de 2026.
La contracción se produjo en un contexto en el que los ingresos tributarios tampoco logran sostener el ritmo previsto por el programa económico. Según la consultora LCG, la recaudación impositiva registró en agosto una caída real de 0,2% interanual y acumula una baja de 3,7% en los primeros ocho meses del año. Los datos oficiales muestran que en el octavo mes del año los recursos tributarios alcanzaron 20,5 billones de pesos, mientras que el acumulado enero-agosto llegó a 153 billones de pesos.
Así, cuando los ingresos asociados a la actividad económica pierden dinamismo, la respuesta elegida se concentra en limitar la ejecución del gasto. Mientras que una mayor recaudación permite financiar una recuperación de la demanda interna y de la actividad, la menor disponibilidad de recursos presiona sobre las partidas que dependen de las decisiones presupuestarias del Estado.
De acuerdo con Analytica, julio y agosto conformaron el bimestre con la mayor caída promedio del gasto público nacional desde fines de 2024. El resultado se produce después de que el Gobierno tampoco alcanzara durante el primer semestre la meta fiscal intermedia acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), incumplimiento que el Ministerio de Economía atribuyó al diferimiento del pago del Impuesto a las Ganancias, cuyo ingreso se concentró posteriormente en julio.
La particularidad de la medición de Analytica es que corresponde al gasto devengado, es decir, registra los compromisos de pago asumidos por el Estado nacional y no necesariamente los desembolsos realizados durante el período. La herramienta permite observar, de todos modos, el grado de restricción aplicado sobre la ejecución presupuestaria y el modo en que el Gobierno administra las partidas para preservar el resultado fiscal.
Reducciones
Las transferencias a las provincias fueron la partida que registró la mayor contracción durante agosto, con una caída real interanual de 86,1%. En el acumulado de los primeros ocho meses del año, la disminución alcanza 64,6%, según Analytica. La magnitud de esa reducción resulta significativa porque las transferencias a las jurisdicciones provinciales constituyen uno de los componentes sobre los cuales la administración nacional tiene mayor capacidad de intervención directa. La política fiscal nacional puede mantener el resultado de sus cuentas mediante una menor asistencia a las provincias, trasladando parte de la restricción presupuestaria hacia Gobiernos provinciales que deben afrontar con recursos propios gastos vinculados con salud, educación, seguridad, infraestructura y otros servicios.
Las pensiones no contributivas, por su parte, mostraron una caída real de 76,7% interanual. Analytica advierte que en este caso el resultado está influido principalmente por una base de comparación elevada, por lo que no puede atribuirse toda la variación a una reducción equivalente de las prestaciones. La distinción es importante porque permite separar el efecto de las decisiones presupuestarias de las distorsiones propias de comparar meses con niveles de ejecución diferentes.

Caída del consumo. Los impuestos vinculados con el nivel de actividad, como el IVA, limitan la capacidad del Estado para incrementar sus ingresos.
Foto: Jorge Aloy
Erogaciones totales
También se redujeron los gastos en bienes y servicios, que cayeron 19,6% real, y las remuneraciones del sector público, con una baja del 8%. El gasto salarial constituye, después de jubilaciones y pensiones, uno de los principales componentes del gasto primario, por lo que su contracción contribuye de manera significativa a la reducción de las erogaciones totales.
El resultado es una estructura de ajuste que no recorta de la misma manera cada componente del Presupuesto. Las partidas sobre las cuales el Ejecutivo posee mayor capacidad de decisión son las que terminan funcionando como variable de compensación frente a la caída o al menor crecimiento de los ingresos.
En ese punto aparece una de las características centrales del programa fiscal de Milei. El superávit no se sostiene exclusivamente mediante una expansión de los ingresos, sino a través de una administración restrictiva de las erogaciones. Cuando la recaudación pierde fuerza, la variable de ajuste vuelve a ser el gasto.
