Con 121 kilos, Andy Ruiz derribó el estereotipo corporal de la disciplina al vencer a la estrella Anthony Joshua. Historia y nuevos retos del primer campeón mundial representante de México en la categoría más popular. El impacto en la industria.
26 de junio de 2019

Andy Ruiz llegó a pesar 158 kilos. Trascurría 2008, tenía 19 años y había perdido la semifinal de la clasificación a los Juegos Olímpicos de Beijing representando a la selección de boxeo de México. Apesadumbrado, empezó a juntarse con los viejos amigos de la calle y a comer sin parar. Hasta que decidió dejar atrás el amateurismo. Desde entonces, y con perfil bajo, esperó una oportunidad. Porque antes del 1º de junio de 2019, Ruiz era un boxeador desconocido. Ese día, en el Madison Square Garden de Nueva York, protagonizó uno de los grandes batacazos de la historia del boxeo: noqueó a Anthony Joshua, el escultural inglés y campeón invicto, y se convirtió en el primer campeón de los pesos pesados mexicano. Ruiz –29 años, nacido en California, hijo de inmigrantes mexicanos y con doble nacionalidad– se quedó con los títulos de la Asociación y Organización Mundial de Boxeo y de la Federación y Organización Internacional. Pero, en particular, se interpuso en los planes de la industria y derribó el estereotipo corporal dominante del boxeador.
Ruiz se había motivado con las bromas por su peso antes de la pelea con Joshua. En las apuestas, estaba 30-1 en contra. Sin embargo, noqueó al inglés cuatro veces. «El 99% del público no nos daba ninguna posibilidad –contó Manny Robles, entrenador de Ruiz–. Andy Ruiz es un ejemplo de que los sueños se cumplen». La epopeya cobra mayor significado si se considera cómo se dio la posibilidad de la pelea. El californiano no era el contendiente elegido para pelear con el inglés. Fue designado seis semanas antes del combate después de que Jarrell Miller diera positivo en un control antidoping. Ruiz aprovechó y le envió un mensaje por Instagram al promotor de la pelea, Eddie Hearn: «Voy a pelear más duro que cualquiera de los hombres que han mencionado. Voy a vencer a Anthony Joshua».
Una vuelta más
Como pocas veces en la historia, el negocio se vio afectado. Joshua es uno de los boxeadores más taquilleros del mundo. La revancha, por lo tanto, no se hará esperar y tendrá lugar entre fines de 2019 y principios de 2020. Resta también definir la sede, que se debate entre Estados Unidos, México e Inglaterra. La victoria de Ruiz, que pasó de ser «The Destroyer» a «El Rocky mexicano», todavía hace temblar a la categoría pesado. El esperado triunfo de Joshua en su presentación en Nueva York era, en los planes, la antesala al combate con el invicto estadounidense Deontay Wilder, quien ostenta el título pesado del Consejo Mundial. Ese renacimiento de la categoría quedará para más adelante. Ahora el nombre que ocupa el centro de la escena es Ruiz, quien subió al ring en 121 kilos y estuvo muy cerca de retirarse. Su expromotora, Top Rank, no le organizaba peleas. Hasta había vuelto a ayudar a su padre en la construcción de casas en Baja California. En 2016, ante Joseph Parker, ya había perdido la posibilidad de convertirse en el primer campeón representante de México en la categoría de peso pesado. Parecía el final. «Pero no quería dejar el boxeo –recordó–. Y ahora soy campeón mundial».
El batacazo de Ruiz ante Joshua entró en el ranking de los más grandes de todos los tiempos. Acaso el último y más resonante entre los pesos pesados fue el triunfo de Buster Douglas ante Mike Tyson en 1990, en Tokio. «Aunque la novelista Joyce Carol Oates describió al boxeo como el “teatro trágico de Estados Unidos”, la historia de Ruiz, hasta este momento, ofrece una alternativa estimulante y muestra que este deporte todavía tiene el poder de inspirar», escribió el periodista Tim Arango en The New York Times. Ruiz, cuyo padre hizo una vez que pasara un día en la cárcel por sus constantes peleas callejeras, es ahora una estrella que se reúne con Andrés López Obrador, presidente de México. Después de la sorpresa, le preguntaron qué quería ser de grande cuando era un chico. «Quería –dijo– ser el primer mexicano campeón mundial de peso completo». Lo logró. Y, como canta Frank Sinatra, lo mejor está por venir.
