Deportes | SANTIAGO LANGE

Rendirse, jamás

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Después de Tokio 2020, Santiago Lange adelantó que quizá había llegado el final. «Probablemente –dijo– haya sido mi última carrera olímpica». Leyenda del yachting, medalla de oro en Río 2016 junto a su compañera Cecilia Carranza en la categoría Nacra 17 y dos bronces en la clase Tornado junto a Carlos Espínola, el diploma que se llevaba de la capital japonesa podía ser un buen cierre para el regatista. Pero Lange no se rinde. A los 60 años, ya anunció que se prepara para París 2024.
«Me di cuenta de que hacer esto me encanta; todavía lo disfruto. Entonces ¿por qué dejarlo? Empieza un nuevo desafío, que sé que es muy complicado, pero también hermoso», anunció. Ya no estará Carranza –ambos fueron abanderados de la delegación argentina en los últimos Juegos Olímpicos–, su nueva compañera en Nacra 17 será Victoria Travascio, una regatista platense de 33 años que en Tokio compitió junto a Sol Branz en clase 49er FX.
Lange lleva la regata olímpica en las venas. Desde Seúl 88 compitió en siete Juegos. Solo faltó a Barcelona 92 y Londres 2012. Después de Tokio se había tomado un tiempo para pensar. Y tomó el desafío de ir por más con la vela. Está acostumbrado a las batallas. Peleó duro contra el cáncer, que no solo ganó sino que además le permitió luego estar en Río 2016 para quedarse con la medalla de oro. Una historia que llevó a un libro, Viento, la travesía de mi vida, en colaboración con Nicolás Cassese. Aún así, Lange dice que París 2024 será el desafío más difícil de su carrera deportiva. «Estoy grande ya y la verdad es que cuesta, cuesta muchísimo», le contó a la agencia Télam. Pero tiene las ganas de llegar, de intentarlo, y con eso sabe que puede conseguir demasiado.

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