Cultura

Luces en el cielo

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Basada en hechos reales, History Channel estrena en Latinoamérica una serie que se adentra en el programa que implementó el Gobierno estadounidense para investigar los ovnis. Misterio y conspiraciones. La cultura alienígena en la Argentina.


Ovni. Una escena de a Proyecto Blue Book, una ficción basada en casos resonantes.

Impulsado por el enorme suceso que tuvieron series como Vikingos (va por la quinta temporada) y Knightfall (sobre los caballeros templarios y el Santo Grial), History Channel estrena en Latinoamérica una ambiciosa ficción sobre los misteriosos objetos voladores no identificados (ovnis). Se trata de Proyecto Blue Book, que en el día de su lanzamiento en Estados Unidos alcanzó una audiencia récord de 3,1 millones de espectadores.
Con producción ejecutiva del prestigioso director Robert Zemeckis (Volver al futuro), la serie se basa en los casos reales más importantes de los miles que reunió ese programa militar de la Fuerza Aérea estadounidense durante 17 años. Los personajes principales son el astrónomo y profesor universitario J. Allen Hynek, interpretado por Aidan Gillen (Juego de tronos, Peaky Blinders), y el capitán Michael Quinn, caracterizado por Michael Malarkey (Diarios de vampiros).
El Proyecto Blue Book (o Proyecto Libro Azul, como se lo conoció en Hispanoamérica) fue un programa del gobierno de Estados Unidos para estudiar y verificar (o descartar) los miles de avistamientos de ovnis denunciados por ciudadanos, policías y pilotos civiles y militares desde mediados de 1947 en adelante.
Hynek, un astrofísico titular de la cátedra de Astronomía en la Universidad de Illinois, fue contratado por la Fuerza Aérea para asesorar a los militares. Con el paso de los años, pasó de ser escéptico del fenómeno a considerar que no todos los casos podían ser descartados con tanta ligereza, por lo que entró en conflicto con el poder militar que lo había contratado. Ese enfrentamiento y la lucha de Hynek para que la verdad sea revelada a la ciudadanía son los ejes de esta nueva ficción basada en hechos reales.

Héroes nacionales
Como en tantas otras partes del mundo, los ovnis y los extraterrestres signaron buena parte de la cultura argentina desde los años 50 hasta la actualidad. Sin lugar a dudas, uno de los mayores hitos argentinos de la temática es El Eternauta, la obra que Héctor Germán Oesterheld (guión) y Francisco Solano López (dibujos) publicaron en las páginas de la revista Hora Cero Semanal, de 1957 a 1959, y que describía una invasión con base en Buenos Aires, donde los alien montaban su cuartel general en la Plaza del Congreso.
Su protagonista, Juan Salvo, perdido en la eternidad de diferentes dimensiones por usar una máquina extraterrestre, regresaba al presente (1957) para advertir al autor de la historieta sobre la próxima invasión de los «manos». El escritor y periodista Elvio Gandolfo sentencia: «Nunca les tuve confianza a los ovnis. Creía y sigo creyendo menos en los platos voladores, que en los extraterrestres. En ese sentido, el gran creador de aliens fue Héctor Oesterheld con El Eternauta».
Tal fue el éxito de esta historieta que, a lo largo de las décadas, tuvo «continuaciones» y otra versión muy reconocida de 1969, guionada por el propio Oesterheld y dibujada por Alberto Breccia. Para el historietista Mariano Buscaglia, nieto de Breccia, «El Eternauta es la piedra angular de la ciencia ficción en la Argentina. Es un clásico sin ser una novela; sin ser literatura, es literatura en historieta».
Oesterheld trabajó en otras obras la cuestión de los ovnis: Rolo, el marciano, La guerra de los antartes o Marcianeros. Según Buscaglia, «El Eternauta es la más dura, la que más llegó al público masivo por toda la carga iconográfica que tiene. La versión que hizo mi abuelo Alberto en 1969 fue también una historia frustrada porque la tuvieron que interrumpir por presiones del gobierno. Sin embargo, con esa versión de El Eternauta, Oesterheld se dio a conocer en Europa. El primer Eternauta que entra a Europa es el dibujado por Breccia».
La cuestión de los ovnis pronto ganó la tapa de los diarios y revistas de todo el país, especialmente en los 50, 60 y 70, cuando era un tópico que ningún medio podía soslayar.


Locales. El afiche de Hombre mirando al sudeste y un cuadrito de El Eternauta.

Otra obra emblemática de la historieta argentina fue ¡Platos voladores al ataque!, una colección de figuritas a color editadas en 1971 que, cartón por cartón, construían la historia de una invasión alienígena a nuestro país. También fue un trabajo de Oesterheld, que contó en los dibujos con la colaboración de Aberto Breccia y su hijo Enrique. Ancares Editora reeditó la colección completa de 100 figuritas en 2002, aunque hoy es difícil de hallar.
En la literatura de ciencia ficción, en tanto, la cuestión no produjo grandes títulos. Apenas si podrían citarse Invasión marciana en Buenos Aires, de Carlos Vall (1956), en la que unos aliens atacan los países desde los polos, y la humorística novela de Sergio Bizzio, En esa época, situada en 1876, en la que unos soldados, al cavar una trinchera para detener a los indígenas hallan un ovni con extraterrestres en su interior. Y otro ejemplo: el cuento «El calamar opta por su tinta», de Adolfo Bioy Casares, incluido en El lado de la sombra (1962).

Invasiones
Claro que los aliens no solo poblaron las páginas de libros e historietas. En nuestro país, como en buena parte del mundo, hubo tres series que se convirtieron en objetos de culto. Una fue, a fines de los 60, Los invasores, un clásico que aún hoy tiene millones de nostálgicos adeptos. En la historia, el arquitecto David Vincent (Roy Thinnes) descubría por casualidad que una raza de seres de un planeta en extinción (iguales a los humanos, salvo que tenían el dedo meñique rígido) planeaban adueñarse de la Tierra y, como nadie le creía, debía a menudo frustrar él solo los planes de los alienígenas.
Otro hito fue V, invasión extraterrestre (1983). En esta serie, que tuvo tres temporadas, llegaba a la Tierra una flota de 50 gigantescas naves tripuladas por seres con apariencia humana pero que en realidad eran reptiloides. El objetivo de estos era hacerse con los recursos de nuestro planeta y esclavizar a la humanidad. Y la tercera fue Los expedientes X, la memorable serie interpretada por David Duchovny, como el agente Fox Mulder, y Gillian Anderson, como la agente Dana Scully. Comenzó en 1993 y se extendió durante nueve temporadas hasta 2002; y recientemente se produjeron otras dos temporadas.
De la televisión de los 80 datan las coberturas del movilero de Nuevediario, José de Zer, que pasó varios meses en el cerro Uritorco junto con su camarógrafo Carlos «Chango» Torres, recabando información sobre supuestos avistamientos ovni que se sucedían en la zona.
Los seres de otros planetas también hicieron una breve incursión en el cine argentino en tono de comedia: Che, ovni (1968), de Aníbal Uset y Los extraterrestres (1983), de Enrique Carreras. Sin embargo, fue el director Eliseo Subiela quien logró una historia memorable que se transformó en película de culto: Hombre mirando al sudeste, con el recordado Lorenzo Quinteros, que interpretaba a un psiquiatra del Borda, y Hugo Soto, uno de sus pacientes, que decía venir de un planeta lejano a salvar a la humanidad.

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