Opinión

Ricardo López

Presidente de FAESS

Obesidad, la otra epidemia

Estamos en tiempo de pandemia de coronavirus. Más de 5,6 millones de personas han fallecido en el mundo y más de 119.000 en nuestro país. A dos años del comienzo de la epidemia, aún no se visualiza el final.
Pero la pandemia actual no puede dejar de lado el análisis de las principales causas de fallecimiento en el mundo y en nuestro país. Y hace varios años, las enfermedades cardiovasculares lideran por lejos esta lista, ya que son la causa de la mayoría de las muertes por enfermedades no transmisibles, con 17,9 millones cada año, según la Organización Mundial de la Salud. Dentro de estos casos, el sobrepeso y la obesidad contribuyen con más del 40% a estos factores.
En 2017 y 2018 fallecieron en la Argentina cerca de 280 personas por día a causa de las enfermedades cardiovasculares (casi 100.000 por año). El análisis próximo de 2020 y 2021 nos dará una idea de las cifras, desde ya estimadas mayores que las producidas por el COVID-19.
En Argentina, según datos de la 4a Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR 2018), 7 de cada 10 personas presentan sobrepeso y obesidad. Los grupos sociales de menores ingresos son los que se encuentran más afectados, ya que gran parte de su alimentación se basa en productos ultraprocesados de baja o nula calidad nutricional y con excesivo contenido de azúcares y sal. La 4a ENFR también reveló que las generaciones más jóvenes consumen el doble y hasta el triple de productos de panadería y bebidas azucaradas.
De la población de más de 3 millones de niñas, niños y adolescentes de 0 a 18 años que se atienden en el subsector público de todo el país, el 34,5% presentó sobrepeso u obesidad en 2016. Estos datos provienen del programa SUMAR del Ministerio de Salud. De este programa surge que la malnutrición con sobrepeso es 4,3 veces más frecuente que la malnutrición con bajo peso (34,5% vs. 8,1% respectivamente).
Dos son las causas principales de obesidad en el mundo y en nuestro país. La mala alimentación y la falta de actividad física.
Los alimentos procesados industrialmente, las bebidas azucaradas y la comida rápida están desplazando a las dietas tradicionales más nutritivas. De acuerdo con el Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), de la UBA, desalentar el consumo de bebidas azucaradas en el país podría tener incidencia directa en el descenso de los números de obesidad y sobrepeso. Argentina es el cuarto consumidor global per cápita de azúcares, con un mercado de gaseosas y jugos en polvo, duplicado en los últimos 20 años. El IECS sugiere una suba de impuestos, como sucedió con el tabaco, y prohibir la publicidad y la venta en las cercanías de escuelas.
Además, se aconseja aumentar el consumo de frutas y verduras. Según la ENFR 2108, solo el 6% de la población consume las cinco porciones de frutas o verduras recomendadas, que, por otra parte, se han vuelto costosas y de regular calidad. Pero también es importante la falta de actividad física. La prevalencia de baja actividad física en la 4a edición de la ENFR fue de 44,2%.
Si nuestro país invirtiera en campañas similares a las que desarrolló por el COVID, con su presupuesto e inversión, aunque de manera sostenida, estaríamos mejorando estos indicadores de enfermedad y disminuyendo la causa de los fallecimientos cardiovasculares.
La OMS ha creado el Plan de Acción Mundial para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles 2013-2020, que tiene por objeto una reducción relativa del 25% en la mortalidad prematura a causa de dichas enfermedades para 2025 y una detención del aumento de la obesidad mundial para hacerla coincidir con las tasas de 2010. Lineamientos mundiales hay. Ejemplos, también. Faltan decisiones que acompañen estas propuestas. La sanción de la Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos fue un paso importante en ese sentido, pero sus efectos solo serán visibles a largo plazo. Así como se tomaron importantes medidas contra el COVID, es tiempo de encarar acciones que disminuyan los índices de obesidad y otros factores de
riesgo cardiovascular.