24 de noviembre de 2021
A principios de junio, el papa Francisco incorporó dentro del Derecho Canónico a los abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia, sean religiosos o laicos, como «crímenes contra la vida, la dignidad y la libertad». La normativa, que entrará en vigencia a partir de diciembre, penaliza tanto a los autores materiales como a los encubridores, quienes pueden ser castigados con «la privación del oficio y otras justas penas, sin excluir la expulsión del estado clerical». Sobre estas modificaciones, la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico expresa que «solo ha cambiado la palabra pecado por delito, pero el delito sigue siendo canónico. Esta reforma no determina la colaboración con la Justicia, ni la liberación de expedientes y archivos, ni la obligación de denunciar en tribunales ordinarios», agrega.
