25 de marzo de 2024
La historia de los atentados en territorio ruso es extensa. En setiembre de 1999, Vladímir Putin le declaró una nueva guerra a Chechenia, luego de que presuntos terroristas de esa nacionalidad hicieran volar varios complejos residenciales en Moscú, Volgodonsk (óblast de Rostov) y Buynaksk (Daguestán) con el saldo de 293 muertos y al menos 650 heridos. De todos modos, tres años después, el 23 de octubre de 2002, medio centenar de militantes chechenos liderados por Movsar Baráyev, tomaron por asalto el Teatro Dubrovka, exigiendo la retirada de las fuerzas rusas de su país: el episodio involucró a unos 850 rehenes, la feroz represión de las fuerzas oficiales (acusadas de utilizar gas tóxico) provocó, al menos, 170 muertos. En 2004 varios ataques de comandos suicidas causaron la muerte a decenas de personas en el subte de Moscú y en dos aviones. También conmocionó la masacre en la escuela de Beslán (334 muertos, más de la mitad niños), cuando grupos chechenos irrumpieron en una fiesta de inicio de curso. En 2020 hubo nuevos ataques suicidas en el metro de Moscú (40 víctimas fatales) y al año siguiente, un atentado en el Aeropuerto Internacional de Domodédovo: murieron más de 40 personas. En 2015, el Estado Islámico derribó un avión de pasajeros ruso que volaba sobre territorio egipcio: 224 fallecidos. Y el 3 de abril de 2017 resultaron 14 muertos por otro atentado suicida en el metro de San Petersburgo.
