Opinión

Carlos Heller

Dirigente cooperativista

Las causas y los resultados

Tiempo de lectura: ...

Importación. La llegada de containers con mercadería del exterior es una constante.

Foto: Shutterstock

Los indicadores económicos reflejan de forma inequívoca los resultados que conlleva la aplicación de un ajuste interminable. Los ingresos y el consumo de la mayor parte de la población se siguen deteriorando y las causantes principales son las políticas del Gobierno, entre ellas las de ajuste fiscal y apertura importadora.

En este último terreno puede apreciarse una de las claves del modelo en curso.

Entre enero y mayo se observó una baja interanual de 10,8% en las cantidades de productos adquiridos en el exterior, con caídas en todos los rubros vinculados a la producción, como los bienes de capital, sus piezas y accesorios o los bienes intermedios. 

Los principales afectados son la producción y el empleo local, mientras, como contrapartida, subieron las compras de bienes de consumo y de vehículos automotores de pasajeros.

La Unión Industrial Argentina (UIA) reportó una caída de la actividad del sector fabril del 5% interanual en mayo, y del 0,8% con relación a abril. Más allá de mejoras puntuales de algún rubro, la tendencia general sigue siendo a la baja.

Las exportaciones, en tanto, están impulsadas por el complejo agrícola, combustibles y sus derivados, así como el oro y el litio. Son sectores que tienen muy pocos encadenamientos con el resto de la economía. En este contexto, desde noviembre de 2023 a marzo de este año cerraron 26.448 empresas, según la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT).

En el mismo lapso, perdieron sus empleos 314.000 asalariados registrados (datos del Sistema Previsional Integrado Argentino).


Naturaleza
Como es la propia naturaleza del esquema actual lo que imposibilita que la actividad se dinamice, no es esperable que la situación cambie si se siguen aplicando las mismas políticas. Las estadísticas podrían mostrar un crecimiento de algunos sectores de la economía, pero sin derrame sobre el resto.

Producto de la menor actividad y de la baja de alícuotas de impuestos, los ingresos del fisco declinaron en términos reales un 4,3% interanual, mientras que el gasto público se contrajo un 2,2%. 

El Gobierno festeja que en los cinco primeros meses del año se registró un superávit fiscal primario del 0,7% del PIB y del 0,2% para el financiero (incluye los pagos por intereses de la deuda).

Desempleo. En mayo, miles de postulantes se acercaron a un frigorífico bonaerense que convocó para cubrir 60 vacantes laborales.

Foto: Francisco Loudeiro

Se exhibe además como un éxito el cumplimiento de las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional. Pero el propio organismo admite que el saldo favorable en las cuentas públicas no sería tal si se contabilizara adecuadamente la emisión de letras capitalizables, cuyos intereses no pasan por el cuadro de resultados, sino que directamente generan nueva deuda. 

El FMI, por otra parte, pide que se aumente el impuesto a las Ganancias a los trabajadores, sugiere eliminar el monotributo para que esa categoría de contribuyentes pase al régimen general (y paguen más impuestos) y alienta la ampliación del RIGI (Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones) para que incluya mayores concesiones a los inversores. 

Por lo pronto, continúan los anuncios resonantes, aunque los dólares llegan a cuentagotas y solo cabe esperar una mínima participación local en los beneficios futuros de la explotación minera y energética. 


Dudas
En este marco, no extraña que calificadoras y bancos de inversión hayan comenzado a deslizar ciertas dudas sobre la posibilidad de que la economía (y el humor social) mejoren de aquí a las elecciones de 2027, lo que se traduce en el denominado «riesgo político». Es decir, que se elija a un Gobierno de otro signo y se abandone el sendero de ajuste y desregulación.

Por nuestra parte, insistimos en señalar que la solución a muchos de nuestros problemas pasa por retomar otro modelo que permita que la economía crezca, que se emprenda el camino de desendeudamiento y que el equilibrio fiscal no se tenga que resolver con un ajuste sin fin, sino como consecuencia de políticas impositivas progresivas. 

Esto implicaría todo un cambio de paradigma que está fuera de los libretos y de las consideraciones del manual neoliberal, seguido hoy en Argentina en versión extrema.

El problema de fondo, finalmente, está en el modelo, que trata de generar una sociedad del sálvese quien pueda, y que indefectiblemente destruye empleos, desplaza a miles de empresas, sobre todo pymes, y quita derechos a la mayoría de los argentinos y las argentinas.

Estás leyendo:

Opinión | Carlos Heller

Las causas y los resultados

Dejar un comentario

Tenés que estar identificado para dejar un comentario.