5 de julio de 2026
A 44 años de la guerra, un equipo de investigadores publicó un estudio del perfil poblacional y la mortalidad de excombatientes. Aportes de la ciencia a la reconstrucción de la historia y la memoria.

En las islas. Casi en su totalidad eran varones con una edad promedio de 24 años. Durante los dos meses y medio que duró la contienda fallecieron 649 jóvenes.
Foto: Archivo Acción
¿Quiénes eran, en términos demográficos, los argentinos que fueron a la guerra de Malvinas? ¿Qué se sabe sobre los excombatientes? ¿Cómo envejece una generación atravesada por la guerra? Más de cuatro décadas después de la guerra, reconstruir el perfil demográfico de los excombatientes resulta fundamental para dimensionar cómo ese episodio marcó sus trayectorias vitales.
Frente a la ausencia de información y la necesidad de dar respuestas, un equipo de demógrafos argentinos publicó A 40 años de la guerra: perfil demográfico y mortalidad de los combatientes de Malvinas, un análisis descriptivo y cuantitativo de aspectos que han sido dejados de lado en la narrativa sobre el conflicto de 1982. El estudio describe el perfil demográfico general y el riesgo de mortalidad diferencial de los combatientes argentinos durante y después de la guerra, a partir del listado oficial de combatientes a junio de 2023 (23.572 personas).
La publicación por parte del Ministerio de Defensa de un listado público con el detalle de excombatientes por el lado argentino marcó un punto de partida para los demógrafos Carlos Grushka, Iván Williams, Nicolás Sacco y Octavio Bramajo, que decidieron intervenir desde la ciencia y la academia con un objetivo claro: «Saldar deudas pendientes en la forma de informar, en el estudio de los procesos demográficos y en la reconstrucción de la historia». El trabajo fue impulsado por Williams, magíster en Demografía Social (UNLu), y reunió a un equipo de investigadores en la Universidad Nacional de Luján (UNLu).
«Hace muchos años, trabajando con la mortalidad argentina durante la década del 80, me sorprendió que ninguna base incluyese la suba de mortalidad en varones adultos jóvenes del año 82», señala Grushka, actuario (UBA) y doctor en Demografía (PhD, UPenn). «¿Qué pasaba con los chicos argentinos caídos en Malvinas? ¿Qué organismo del Estado llevaba esa contabilidad oficial? Después de un tiempo supe que esas muertes no estaban registradas. Eso, para mí, fue un shock», confiesa el investigador. «Esas muertes no estaban registradas porque, durante el conflicto de Malvinas y el desplazamiento de las tropas, no se asignó ninguna unidad ni se designó personal responsable de relevar y documentar a las personas en terreno, mucho menos a quienes fallecieron. En consecuencia, para los registros demográficos oficiales, esas muertes no existieron», lamenta.
74 días
Publicado por la Revista Latinoamericana de Población (Relap), el informe señala que al momento de la guerra los combatientes eran casi en su totalidad varones con una edad promedio de 24 años. El estudio menciona, además, que «durante los 74 días (que duró la guerra de Malvinas) fallecieron 649 argentinos y, a junio de 2023, se registran 5.604 muertes, el 24% del total de excombatientes». Asimismo, indica que «los combatientes nacidos entre 1960 y 1964 tuvieron, en los últimos 40 años, la misma probabilidad de fallecer que los no combatientes, pero los veteranos sobrevivientes un riesgo levemente menor». Por otra parte, el trabajo identifica una alta representación de personas nacidas en las provincias de Chaco y Corrientes en el conflicto bélico.
¿Qué dice la investigación acerca del perfil de mortalidad diferencial de quienes participaron del conflicto y por qué resulta fundamental conocer esos datos?
«Cuando se publicó el registro de excombatientes, entendimos que era una oportunidad para enriquecer la información disponible mediante la incorporación de atributos demográficos. De este modo, buscamos aportar conocimiento relevante, como la distribución por edad al inicio de la guerra, los patrones de mortalidad durante y después del conflicto, y una aproximación a la composición familiar de los excombatientes», explica Williams. Y subraya: «Sabíamos que quienes fueron a Malvinas eran pibes, pero no que la mitad de ellos tenía 20 años o menos».
Entre los hallazgos más significativos, el demógrafo remarca «el impacto en términos de exceso de mortalidad en la cohorte más numerosa, la nacida entre 1960 y 1964. En este grupo, aproximadamente el 20% de sus integrantes falleció entre el período de la guerra y la posguerra».
Al comparar este impacto con otros eventos que afectaron a ese mismo grupo décadas más tarde, «el contraste es notable», sostiene. ¿Qué es posible observar, por ejemplo, si se analizan los datos que arroja la pandemia del coronavirus en este grupo etario? «En particular, el exceso de mortalidad asociado al covid-19 equivale a cerca del 40% de las muertes producidas por Malvinas. Dicho de otro modo, el impacto del covid en esa cohorte representa el 40% del total de fallecimientos causados por el conflicto, lo que resulta altamente significativo», destaca el investigador.
Otro de los aportes centrales del estudio fue dimensionar el impacto en las redes familiares: «En el caso de los caídos, se estima que alrededor de 4.700 familiares cercanos resultaron afectados. En total, más de 170.000 personas se vieron directamente impactadas por el conflicto en aspectos como la economía del hogar, los cuidados y los ingresos», detalla Williams.
Docente en cursos de posgrado en la UNLu, UBA y Flacso, Grushka nota: «Encontramos un marcado predominio de jóvenes menores de 23 años –en particular, la cohorte más afectada, nacida entre 1960 y 1965–. Entre ellos, quienes nacieron en 1963 y 1964 participaron de manera especialmente intensa en los combates y registraron la mayor cantidad de muertes. Asimismo, observamos que las provincias de Chaco y Corrientes fueron las que, en proporción a su población en esos grupos etarios, realizaron el mayor aporte», precisa.
Dentro del reconocimiento oficial, advierte, «no figura ninguna mujer, pese a las reivindicaciones de distintos colectivos que tuvieron un rol activo: asistieron y cuidaron a numerosos soldados heridos en el continente, participando de manera directa en su atención, cuidado y recuperación. También lo hicieron de forma indirecta, como viudas, sobrevivientes, hermanas y otras mujeres familiares de los fallecidos. Sin embargo, no existe un reconocimiento oficial para ninguna de ellas».

Posguerra. Aunque hay cifras oficiales, según el Centro de ExCombatientes de La Plata, «hubo más muertos en posguerra por suicidios que caídos en la contienda bélica en Malvinas».
Foto: NA
Desafíos a futuro
«Este trabajo constituye el primer intento sistemático de describir el perfil demográfico de los combatientes de Malvinas y de estimar su sobrevivencia diferencial a 40 años del conflicto. En lugar de centrarse en testimonios cualitativos o aproximaciones fragmentarias, el artículo desarrolla un enfoque poblacional y cuantitativo», refiere Grushka. Sus resultados, agrega, «deben contextualizarse no solo como un ejercicio de contabilidad demográfica, sino también como una contribución a la memoria democrática de la Argentina».
A 44 años del fin de la guerra de Malvinas, no se cuenta con cifras oficiales de suicidios de excombatientes. Según el Centro de ExCombatientes Islas Malvinas (Cecim) La Plata, «hubo más muertos en posguerra por suicidios que caídos en la contienda bélica en Malvinas».
Ante este escenario, Williams plantea la necesidad de reunir y sistematizar datos que permitan conocer, al menos en la última década, cómo están falleciendo los excombatientes y si requieren acompañamiento específico. A lo largo del proyecto, «estuvo presente la pregunta por las trayectorias de vida de estos jóvenes tras la guerra, en especial, en términos de empleo, acceso a la salud y condiciones de vida». Esto último, asegura, «son dimensiones aún poco exploradas, por lo que resulta fundamental recuperar sus experiencias para visibilizar sus situaciones y favorecer el diseño de políticas que los contengan», contra la «desmalvinización» de ciertos sectores y en un contexto en el que se torna muy necesario pensar Malvinas desde una perspectiva de derechos humanos.
