28 de julio de 2026
El derrumbe de los salarios tiene como correlato el deterioro del ingreso disponible, que a su vez explica el desplome del consumo. Endeudamiento para llegar a fin de mes y crecimiento de la morosidad.

Alquileres. El 72,9% de los hogares inquilinos mantiene deudas activas. El 20% abandonó su vivienda al no poder afrontar el pago.
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El último trabajo de la consultora Atlas Intel revela algunos datos interesantes. Por ejemplo, el 62% de las personas consultadas sostuvo que la situación económica era mala. A su vez, el 49% consideró que va a empeorar en los próximos seis meses. La «mala onda» ciudadana no es una percepción subjetiva, sino que está validada por datos concretos.
Según los cálculos de la consultora Equilibra, el ingreso disponible es un 16,5% inferior al promedio registrado entre enero y septiembre de 2023. ¿Qué es el ingreso disponible? El dinero que queda en el bolsillo luego de pagar los gastos fijos inevitables (tarifas, alquiler, transporte, entre otros).
Los datos del consumo general y de bienes básicos resultan congruentes con esa caída del ingreso disponible. El último informe de la consultora Scentia revela una baja del 2,7% interanual en junio. Desde que gobierna Milei, este indicador fue negativo en 27 de los 30 meses relevados. En la actualidad, el consumo masivo se ubica 17% por debajo de los niveles de 2023.
El crecimiento del endeudamiento familiar es una consecuencia lógica de la caída de los ingresos. El crédito es una herramienta importante para apuntalar el desarrollo personal/empresarial. Ahora bien, cuando la deuda se utiliza para financiar gastos corrientes, como, por ejemplo, ir al supermercado o pagar servicios, no suele terminar bien. El endeudamiento se transforma en un yunque, que hunde las finanzas hogareñas, al combinarse una serie de factores como altas tasas de interés, pérdida de poder adquisitivo de los ingresos y/o del empleo, que dificulta el cumplimiento de las obligaciones.

Gastos corrientes. Cerca del 60% de los consultados contrajo alguna deuda durante los últimos meses para llegar a fin de mes.
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Estrategia de supervivencia
Según los datos de junio, la mora familiar bancaria escaló al 12,8%. Es la vigésima suba mensual consecutiva. Para tomar dimensión del problema, la mora era de apenas el 2,5% en octubre de 2024. Los créditos otorgados por las billeteras virtuales tienen un nivel de incumplimiento mucho mayor, cercano al 30%.
En un relevamiento de la consultora Aresco, el 59,4% de los consultados contrajo alguna deuda durante los últimos meses. De ese universo, el 30% recurrió a tarjetas de crédito o bancos, el 13,3% a familiares o amigos, un 10,4% a ambas opciones y un 5,7% a prestamistas. El 45,9% de los deudores está en mora parcial o total.
Ante este escenario, la reacción oficial fue culpar a la víctima. El vicepresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Vladimir Werning, dijo «que los bancos aprendan a prestar y los usuarios a tomar créditos». Por su parte, el vocero presidencial, Adrián Ravier, declaró que «las personas deben saber hasta dónde pueden tomar créditos» porque no se puede «llevar la tarjeta al límite y después quedar apretado».
Sin embargo, la mora hogareña responde mucho más a una precaria estrategia de supervivencia cotidiana que al analfabetismo financiero. En otras palabras, la mayoría de la población se endeuda para financiar consumos básicos, no para ir al Mundial de fútbol.
En esa línea, un relevamiento conjunto de la Federación de Inquilinos Nacional e Inquilinos Agrupados determinó que el 72,9% de los hogares inquilinos mantiene deudas activas. El universo muestral analizado incluyó a 808 hogares distribuidos en 16 provincias. En ese estudio, el 20% de los inquilinos abandonó su vivienda al no poder afrontar el pago del alquiler. Es el nivel más elevado de la serie histórica. La contundencia de los datos invita a buscar soluciones en lugar de culpar a las víctimas.
