Sociedad

Teoría y práctica del tecnofeminismo

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Silvina Molina

Una red latinoamericana de IA feminista fomenta la tarea colaborativa, la soberanía de datos y la construcción colectiva. Un desafío en red, sin permiso de Silicon Valley.

Hay equipo. La Red es una coalición de organizaciones y colectivos de la sociedad civil, instituciones académicas y equipos de investigación de América Latina y el Caribe.

En Argentina, México, Bolivia, Colombia, Ecuador y Brasil hay equipos trabajando con comunidades indígenas, personas con discapacidad y población trans para crear sus propios desarrollos de inteligencia artificial. Son proyectos que acompaña la Red Feminista de IA de América Latina y Caribe, una iniciativa que fomenta la tarea colaborativa, la soberanía de datos y la construcción colectiva, en contraposición a lo que generan las corporaciones tecnológicas.

La Red es una coalición de organizaciones y colectivas de la sociedad civil, instituciones académicas y equipos de investigación de toda la región que vienen trabajando juntas desde hace cinco años.

En este espacio, conciben los sistemas de IA como «ensamblajes» que involucran narrativas, imaginarios, sistemas de conocimiento, instituciones, infraestructuras y relaciones geopolíticas, y desde esa perspectiva, promueven una «reimaginación colaborativa» de futuros tecnológicos feministas y descoloniales, basada en principios de horizontalidad, sostenibilidad, reciprocidad, solidaridad y no extractivismo.

Para llevar a la práctica esta filosofía tecnofeminista, en diciembre de 2025, con el apoyo del International Development Research Centre (IDRC) de Canadá, la Red lanzó una convocatoria para impulsar alternativas comunitarias al desarrollo de IA. Y fue un éxito: recibieron 129 notas conceptuales, 50 fueron preseleccionadas y siete proyectos llegaron a la etapa final en distintas fases de desarrollo (semilla, prototipo y piloto), recibiendo financiamiento y acompañamiento de la Red.

«Estamos muy contentas con la diversidad de temas», comparte Ivana Feldfeber, directora ejecutiva de la ONG argentina Data Género e integrante del comité de la Red. «Hay temáticas muy diversas y mucho trabajo con y para las comunidades, que eso es lo central de este llamado, que no haya tantas personas técnicas queriendo bajar un desarrollo de IA a un territorio del cual no son parte o con el cual no dialogan. Así que venimos trabajando muy bien con esos equipos», detalla la profesional.

De la idea al código
Los proyectos seleccionados son QuitérIA, una IA brasileña para el monitoreo legislativo de género del Instituto AzMina. También de ese país, Cabaça Digital, que se enfoca en la región del norte, en Pará, cuyo objetivo es salvaguardar los saberes tradicionales de la Isla de Caratateua, en la Amazonía, que sufre un intenso desequilibrio biocultural agravado por el racismo ambiental, la presión urbana y el extractivismo de datos, para lo cual desarrollarán una IA guardiana.

De México, eligieron una aplicación colaborativa asistida por IA para el monitoreo de riesgos hídricos derivados del establecimiento de los centros de datos en el Estado de Querétaro. De Bolivia, Fundación CERAI lleva adelante un proyecto liderado por mujeres indígenas chiquitanas, que integra saberes ancestrales con tecnologías comunitarias para fortalecer el monitoreo y la prevención de incendios en el Bosque Chiquitano, en la región oriental del país.

Memoria Viva en la IA para mujeres inga del Putumayo es la propuesta de Corporación Acracia de Colombia para preservar los saberes de cuidado de las «mamitas sabedoras» ‒las que sostienen las prácticas ancestrales‒ de esa comunidad. A través de círculos de la palabra y herramientas de IA de código abierto, conecta conocimientos sobre menstruación, embarazo, partos y plantas medicinales con las jóvenes. 

Otro de los proyectos une a México y Ecuador a través de furIA: Tecnología travesti, una plataforma ‒desarrollada junto con trabajadoras sexuales trans en Ecuador‒ para reportar violencias, un glosario trans de la calle, un directorio de atención legal y psicosocial, rutas de denuncia y tips de autocuidado.

Y por Argentina, el trabajo seleccionado es «Representación de la discapacidad para IA sobre registros clínicos», de la comunidad ARPHAI del Centro Interdisciplinario de Estudios de Ciencia, Tecnología e Innovación (CIECTI) y la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (REDI).

El caso argentino
«Buscamos co-construir, junto con personas con discapacidad, una propuesta de representación no estigmatizante y feminista de la discapacidad en los sistemas de salud», explica Verónica Xhardez, investigadora de CIECTI, y coordinadora de la idea argentina.

Porque una perspectiva feminista y no capacitista en los registros de salud «habilitará IAs (basada en esos datos) más justas y menos sesgadas, evitando así perpetuar formas de desigualdad en el acceso a la salud», agrega.

«Una IA entrenada bajo esta mirada interseccional –aclara‒, permite redefinir la atención en salud desde la mirada del modelo social en discapacidad, atendiendo a las necesidades de apoyo de las personas para acceder a la salud en igualdad de condiciones que el resto de las personas».

Los desafíos de la red
Feldfeber reconoce que este proceso de construcción de una IA feminista latinoamericana y caribeña «presenta desafíos que tienen que ver con la coyuntura a nivel político», porque «hay muchos países que tenían ciertas condiciones dadas cuando aplicaron y con el avance de las derechas en América Latina, esas comunidades están siendo hostigadas, vulneradas, perseguidas. Entonces, tal vez el proyecto en algunos casos deja de ser prioridad o se complica más materializarlo por las condiciones en las cuales están viviendo las comunidades».

También destacó la reducción del concepto de IA, porque la popularidad de la IA generativa y los chatbots «nos termina limitando a la hora de pensar en modelos más pequeños de lenguaje, en modelos que no hagan muchas tareas, sino que hagan muy bien algunas tareas específicas».

«Estamos intentando trabajar sobre cómo ampliamos esos conceptos de IA para que no sean solamente chatbots generativos, y también pensando en la soberanía de datos, en la construcción y cuidado de datos comunitarios, que es parte también de los proyectos».

Otro eje es la infraestructura, porque la Red intenta evitar que «esta información termine en servidores de grandes corporaciones como OpenAI o Amazon», por eso están promoviendo «una agencia y soberanía con respecto a los servidores y a la infraestructura detrás de la IA, y eso también es un gran desafío que estamos intentando ver cómo lo vamos solucionando, cómo vamos acercando alguna solución para estos desarrollos de IA feminista».

Un recorrido por el semillero de proyectos
La Red ya incubó proyectos entre 2021 y 2024. En Argentina fue AymurAI de DataGénero –que el mes pasado fue declarada de interés por la Legislatura porteña‒, una herramienta pionera en América Latina que usa IA para anonimizar y estructurar documentos judiciales. Es gratuita, instalable en servidores locales, con anonimización avanzada en español en más de 30 categorías, y este mes acaba de presentar una nueva versión.

De AymurAI a furIA, de EDIA a Cabaça Digital, el mapa que traza la Red no es una colección de prototipos aislados sino la prueba de que otra infraestructura tecnológica es posible: una que nace de las comunidades y no las sobrevuela o hace extractivismo de datos y conocimientos.

Más allá de los algoritmos y las técnicas, la apuesta de esta Red es política. Frente a la voracidad de las grandes corporaciones que usan y comercializan datos, esta experiencia feminista demuestra que es posible construir una tecnología humana, situada y soberana, donde la IA deja de ser una herramienta de control para convertirse en un aliado de los derechos, las memorias ancestrales y la justicia social en América Latina.

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