3 de marzo de 2026
En el estado de Kansas obligan a las personas trans a devolver sus documentos rectificados. La medida, que entró en vigencia el jueves pasado, no tiene grises. Exige que la marca de género en cualquier documento oficial coincida a rajatabla con el sexo asignado al nacer. Si bien estados como Florida o Texas avanzaron con políticas parecidas, Kansas cruzó una frontera ética: es el primero en obligar a dar marcha atrás con cambios que ya estaban hechos. Se calcula que unas 1.700 personas quedaron, de la noche a la mañana, con una identificación que el Estado ahora tilda de «falsa». La carta que el Departamento de Ingresos de Kansas mandó a las casas de la comunidad trans esta semana parece sacada de una distopía de terror. «Su credencial actual será inválida de inmediato», dice el texto, y acto seguido les ordena entregar el plástico y pagar por uno nuevo. El viernes pasado, dos ciudadanos transgénero, con el respaldo de la American Civil Liberties Union (ACLU), fueron a la justicia con el objetivo de frenar una ley.
