Opinión

Juan Carlos Junio

Dirigente cooperativista

Dos países en uno

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En el JP Morgan. Milei promociona sus políticas ante inversores internacionales.

Foto: NA

Nuestro país suele ser fuente de grandes contradicciones. En estos días se viene presentando ante la opinión pública una de ellas. El presidente Javier Milei y buena parte de su equipo de Gobierno se constituyeron en Wall Street para celebrar el «exitazo» de su plan económico ante los grandes financistas del mundo. Y comunicaron, desde allí, que lograron un apoyo notable a sus políticas.

Sin embargo, en nuestro pequeño mundo argentino lo que se percibe es un crecimiento de la reacción de una gran mayoría de la sociedad, desde los sectores más humildes hasta las clases medias, por las consecuencias cada vez más agudas de la aplicación de ese modelo económico que encabeza el presidente Milei. La «preocupación» ya no la expresan solo los sectores mayoritarios afectados directamente y la oposición, sino que la gran mayoría de los voceros de los medios de comunicación hegemónicos, que en general apoyan el rumbo ideológico del Gobierno, cada vez manifiestan más su inquietud por problemas estructurales que van surgiendo de la aplicación de este modelo económico, que si bien ya fue aplicado en nuestro país en anteriores períodos neoliberales, en su versión actual surge de una combinación de ideas austríacas y «thatcherianas».

Libertad
Lo cierto es que hay una fuerte recesión, que se va cronificando, un aumento notorio del cierre de empresas como consecuencia de la denominada «libertad de los mercados», muy similar a la «libertad de empresas» que en su momento proclamara el ministro de Economía de la dictadura José Alfredo Martínez de Hoz, y un cada vez más evidente deterioro en los ingresos populares, fundamentalmente jubilados, trabajadores informales y asalariados.

Así se va generando una clara contradicción entre la sensación que intenta instalar el propio Gobierno, evidenciada en los discursos del presidente de la nación ante la propia sociedad argentina y ante los banqueros del exterior, y la percepción de la mayoría de nuestro pueblo que sufre los efectos de las políticas oficiales.

Esta semana se difundió una declaración de un conjunto de organizaciones que representan a las pymes poniendo sobre la mesa, con toda crudeza, la situación que está viviendo este vastísimo y trascendente sector del tejido productivo y social de la Argentina. Vale recordar que en materia de Producto Bruto Interno y de creación de empleo, las pymes hacen un aporte sustancial, y su debilitamiento actual afecta a buena parte de la sociedad.

En estos días resulta insoslayable el grave cuestionamiento que está viviendo el Gobierno argentino, inclusive de los medios de comunicación hegemónicos que lo apoyan, por la comprometida situación del presidente y de su hermana Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, en el escándalo de corrupción suscitado a partir de la promoción presidencial de una criptomoneda, el caso conocido como $Libra. Las revelaciones que surgen de las comunicaciones telefónicas de los involucrados van desmintiendo los argumentos originales de los Milei, que hasta el momento no han salido a aclarar lo ocurrido.

Salud, afuera. Argentina, siguiendo a Estados Unidos, abandonó la OMS.

Foto: Shutterstock

Sin red sanitaria
En otro orden, se materializó en estos días la salida del país de la Organización Mundial de la Salud (OMS), anunciada por el canciller Pablo Quirno. La decisión no es más que otra expresión del seguimiento incondicional del Gobierno a las políticas del presidente estadounidense Donald Trump. No podemos dejar de plantear nuestra discrepancia y preocupación con esta renuncia de la Argentina a su membresía en la OMS, que deja a nuestro país aislado en materia de campañas internacionales de prevención y difusión diseñadas por especialistas internacionales y lo excluye de los mecanismos de cooperación que implementa la OMS en materia de campañas de vacunación, control de enfermedades y acceso a medicamentos.

Estamos en los umbrales de otro 24 de marzo, que se vislumbra como un pronunciamiento de gran envergadura simbólica y política en todo país. Vivimos recientemente un 8 de marzo muy trascendente, con miles de mujeres en calles y plazas, mientras que esta semana la comunidad universitaria realiza importantes manifestaciones, paros, clases abiertas, en defensa de un presupuesto acorde a las necesidades de una educación pública de calidad.

En marzo se vuelve a expresar la doble cara de un país, entre el intento del Gobierno de mostrar logros difíciles de percibir para la sociedad y la realidad social que, aunque se la intente relativizar con discursos y coberturas mediáticas sesgadas, emerge con la fuerza de lo real.

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