Cooperativismo | CÓRDOBA

Resurgir de las cenizas

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Texto y foto: Bibiana Fulchieri

Ave Fénix nació, como muchas otras cooperativas, para afrontar con lazos colectivos las necesidades de la población. Apoyo del IMFC y del Banco Credicoop.

Mancomunados. Orellano, Gaitán, Gonzáles, Carreras, Caro, Reyna, Caro y Menzio.

Integrantes de la cooperativa de trabajo Ave Fénix recibieron en su predio de acopio de residuos secos de Villa Cornú –barrio ubicado al noroeste de Córdoba capital– a representantes del movimiento cooperativo nucleado en el Instituto Movilizador y el Banco Credicoop. Hasta allí llegaron Marta Gaitán, secretaria de géneros del IMFC y presidenta del comité de géneros de Cooperar y Lucas Menzio, gerente de la filial Villa Allende de Banco Credicoop. En el lugar los esperaban Paola Gonzáles, presidenta de Ave Fénix; Andrea Reyna, secretaria; y los asociados Marianela Orellano, Miguel Carreras, Alexis Caro y Maximiliano Caro, quienes acompañaron por el predio de reciclado mostrando las áreas dónde se preparan los bolsones limpios y separados según sus materiales. 

«Esperamos tener pronto mayores comodidades y hacer del lugar de trabajo también nuestra sede administrativa», dijo Paola Gonzáles. «Nuestra historia como grupo nació en mi casa allá por 2007, donde familias vecinas que nos ayudábamos en las buenas y en las malas, pusimos un merendero y nos constituimos en Fundación Manitos Traviesas. Al frente de casa había un descampado y se nos ocurrió hacer una escuela de fútbol para contener a nuestros niños; al tiempo ya les empezamos a dar apoyo escolar y también se nos ocurrió hacer reciclado de materiales y así poder comprar alimentos para nuestra comunidad». Paola recuerda particularmente los duros tiempos de la pandemia de covid-19 cuando crearon un «banco de alimentos» barrial. «Esa iniciativa de compras comunitarias fue un gran alivio para el sostén de las familias; apelamos a escribir a las empresas alimenticias de Córdoba contando quiénes éramos y logramos mucho apoyo y visibilidad pública, más cuando empezamos a reciclar textiles para hacer camperas, que nos las compró la Municipalidad de Córdoba». 

En 2023 se constituyeron como cooperativa y se vincularon al Banco Credicoop. «Estamos en una etapa de expansión y logros importantes en cuanto al desarrollo personal de los asociados y como empresa cooperativa. Ya logramos vincularnos con la municipalidad de Córdoba, la universidad y otras organizaciones sociales», dice Gonzáles.

El nombre elegido para la entidad no es casual. «Decidimos llamar a nuestra cooperativa Ave Fénix porque pasamos muchas experiencias malas pero las superamos y resurgimos aprendiendo de nuestros errores», remarca Andrea Reyna, asociada docente que tuvo siempre un rol pedagógico-educativo. 

Con el correr del tiempo se fueron animando a probar distintos emprendimientos, como experimentar con derivados del telgopor, vidrio y textiles, para dar valor agregado al material que comercializan a granel. Reyna explica el poco retorno monetario de los bolsones de materia prima para reciclar y hace énfasis en los logros obtenidos a partir de la fabricación cooperativa: «Obtuvimos buena ganancia con lo textil y ahora estamos con una nueva producción en serie de objetos para cotillón gracias a que recientemente adquirimos para trabajar impresoras 3D».

Sinergia territorial
El vínculo de Ave Fénix con la Municipalidad de Córdoba se afianzó en el año 2024 cuando la cooperativa ganó un concurso llamado Proyecto Ciudad Activa, gestionado a través de la Secretaría de Políticas y Desarrollo Humano, que les permitió acceder a capacitaciones e integrar la cadena de valor establecida a través del ente Córdoba Obras y Servicios  (COyS) y así formar parte de políticas de la Economía Circular. El fin de estas iniciativas es generar beneficios socioproductivos, ambientales y de integración territorial.

«Con el apoyo de la municipalidad y nuestro trabajo cooperativo logramos becas para nuestros asociados, obtener maquinarias y tener el apoyo logístico para implementar el plan ambicioso que soñábamos». Con la ayuda de algunas personas que residen en Valle Escondido, que tiene 300 hectáreas ocupadas por barrios cerrados, lograron implementar un sistema que les facilita la obtención del material a reciclar. El COyS coloca Ecotachos receptores y entregó bolsas a 179 vecinos residentes en el lugar. «Con nuestro camión vamos todos los sábados a retirarlos. También estos vecinos nos donan ropa y electrodomésticos y la cooperativa acondiciona estos elementos y los llevamos a Tuclame, en el norte cordobés, para los más necesitados», cuentan los asociados. También están trabajando para poder adquirir más equipamientos y armar una escuela de oficios para los jóvenes y adultos mayores. «Estamos llenos de ideas para seguir participando en convocatorias para financiamientos de proyectos; por ejemplo crear con otras cooperativas y mutuales una biblioteca comunitaria y poder fabricar redes plásticas para todas escuelitas populares de  fútbol», cuenta Gonzáles.

Al finalizar el encuentro Lucas Menzio remarcó: «Apenas me hice cargo de la gerencia de la filial Villa Allende de Banco Credicoop, las compañeras asesoras del Banco me presentaron a Paola Gonzáles quien dio cuenta del abanico de logros y proyectos a realizar por la cooperativa que preside. Junto a la comisión de asociados fuimos a conocer el predio de reciclados y decidimos automáticamente entregarles el premio institucional para la compra de cuatro impresoras 3D, con la que ya están fabricando objetos a partir de reciclados. Esperamos seguir aportando desde nuestro Banco al crecimiento de esta cooperativa».

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