24 de mayo de 2026
En un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos emitió una declaración en la que reivindica el legado de 1810 y convoca a profundizar la lucha por la soberanía, la democracia y la justicia social.

Consigna. «Celebramos junto a nuestro pueblo un nuevo aniversario de la revolución política que dio lugar al nacimiento de la patria», expresa la declaración.
Foto: Getty Images
A 216 años del 25 de Mayo de 1810, el IMFC llamó a retomar sus ideales emancipadores mediante una declaración que reivindica el legado político e histórico de los protagonistas y reafirma el compromiso del cooperativismo con «los ideales inconclusos de aquellos utópicos fundadores de la patria». El documento propone una lectura contemporánea de la gesta revolucionaria y establece un vínculo entre las luchas emancipadoras del siglo XIX y los desafíos políticos, económicos y culturales de la actualidad.
«Celebramos junto a nuestro pueblo un nuevo aniversario de la revolución política que dio lugar al nacimiento de la patria», expresa la declaración y agrega que aquellos hombres y mujeres «fueron conscientes de que había llegado la hora de rebelarse contra un orden colonial caduco, en pos de abrir paso a un nuevo tiempo americanista, signado por procesos de independencia nacional y anticolonialistas».
Desde esa perspectiva, el texto recupera el sentido transformador del proceso iniciado en mayo de 1810 y sostiene que «desde esa visión ideológica impregnada de audacia, se generó la ruptura histórica, declarando ante su propio pueblo y el mundo la determinación de construir una “nueva y gloriosa nación libre de España”, con el agregado posterior reclamado por San Martín, del decisivo y cargado de futuro “… y de toda otra dominación extranjera”».
La declaración destaca que las disputas que atravesaron la etapa revolucionaria conservan plena vigencia. «Entonces, como en la actualidad, las ideas de igualdad social y cultural y de justicia distributiva han tropezado con los intereses y las pretensiones hegemónicas de los poderosos de adentro y de afuera», sostiene el IMFC, al tiempo que reivindica el pensamiento de Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Bernardo de Monteagudo y José de San Martín.
Uno de los ejes centrales del documento es la necesidad de disputar sentidos en el plano cultural y promover una ciudadanía con capacidad de reflexión crítica. En este punto, el texto recuerda que «en su época no se hablaba de batalla cultural o concentración mediática, pero la confrontación de ideas y la necesidad de estimular el pensamiento crítico ya formaban parte de la agenda prioritaria a la hora de cimentar el camino hacia la independencia definitiva».
Desafíos de ayer y hoy
En ese marco, el Instituto recuerda las palabras de Mariano Moreno al asumir como secretario de Guerra, cuando convocaba a «no limitarse a suplantar al colonialismo, imitando sus concepciones e indolencias». También subraya el rol de la comunicación política en aquel tiempo y señala que Moreno, «convencido del papel de la comunicación en la formación de la conciencia ciudadana», decidió fundar La Gaceta de Buenos Aires.
El texto también reconstruye el clima político de los días previos al 25 de Mayo y presenta al Cabildo como el escenario de confrontación entre los sectores revolucionarios y quienes buscaban sostener la dependencia de la Corona española. Allí rescata la intervención de Juan José Castelli, «el orador de la Revolución», quien respondió a los defensores del orden colonial con una frase que el IMFC considera de enorme actualidad: «Como aquí no hay más herederos que nosotros, es falso que el derecho de disponer de nuestra herencia, hoy que la madre patria ha sucumbido, pertenezca a los españoles de Europa y no a los americanos».
Para el cooperativismo nucleado en el IMFC, aquella discusión sigue interpelando el presente y advierte que «hoy debemos asumir el reto de despojarnos de la cultura de la dependencia y subordinación, que en todos los tiempos presentan como lo “lógico y responsable”, consecuentemente, los cambios y transformaciones son imposibles frente al orden constituido».
En esa línea, el escrito retoma un pensamiento de Manuel Belgrano para insistir en la necesidad de un proyecto nacional soberano: «Es preciso que despertemos de la inacción, que sacudamos el yugo extranjero, y que tengamos presente que a nuestra inercia debe este su preponderancia». Frente a las corrientes que, según el IMFC, buscan instalar «irracionalismos antidemocráticos» y la idea de un «vacío histórico», la entidad reivindica «el valor de la historia» y la necesidad de recrear «el pensamiento y el camino transitado por nuestro pueblo».
Hacia el final, la declaración sitúa el debate en el marco de la actual «crisis civilizatoria del sistema capitalista contemporáneo» y plantea interrogantes sobre el bienestar social, la preservación ambiental y el contenido de la democracia en el siglo XXI.
En ese contexto, el IMFC reafirma el papel del cooperativismo como actor político y social comprometido con la construcción de «un país sustentado en una democracia participativa y con el pueblo como protagonista, a partir de los valores y principios de la cooperación».
Finalmente, la entidad convoca a «ir por las metas inconclusas que se propusieron los fundadores de la patria» y señala entre los grandes desafíos pendientes la distribución de la riqueza, la democratización de la palabra, la integración latinoamericana y la plena vigencia de los derechos humanos.
