4 de junio de 2026
La expansión desenfrenada de la inteligencia artificial generativa encendió las alarmas de la comunidad internacional por su severo impacto ambiental. Para el año 2030, el consumo de agua necesario para refrigerar y operar los servidores de esta tecnología igualará la demanda doméstica básica de 1.300 millones de personas. El dato se desprende de un estudio publicado por el Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH) que proyecta que para el final de la década los centros de datos globales devorarán 945 teravatios-hora de electricidad. Este volumen de energía triplicará el consumo anual combinado de naciones enteras como Pakistán, Bangladesh y Nigeria juntas, consolidando una presión sin precedentes sobre las redes eléctricas del planeta. El informe revela que evaluar la sostenibilidad de la inteligencia artificial midiendo únicamente su huella de carbono es un error conceptual crítico. Los científicos demostraron que la transición hacia fuentes energéticas bajas en carbono, como la bioenergía, reduce la emisión de gases pero multiplica por 30 la huella hídrica y por 100 el impacto sobre el suelo.
