Cooperativismo

La cultura como proyecto colectivo

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María José Ralli

El Observatorio de Industrias Culturales del CCC presentó su plan de gestión 2026-2028, iniciativas que articulan cooperativas, universidades, sindicatos y organizaciones para fortalecer la creación y el trabajo asociativo.

Puesta en común. Representantes de las diversas entidades involucradas asistieron a la la presentación en la sala Rusconi del CCC.

Foto: Jorge Aloy

En tiempos de ajuste sobre las políticas culturales y retracción de la inversión pública, el cooperativismo cultural consolida una agenda propia. Esa fue una de las principales conclusiones del encuentro realizado en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, donde el Observatorio de Industrias Culturales, Economía de la Innovación y Creativa presentó su Plan de Gestión 2026-2028 y una nueva etapa de los Grupos de Investigación y Desarrollo Aplicado (GIDA).

La actividad reunió a investigadores, referentes de cooperativas culturales, representantes sindicales, docentes universitarios y dirigentes del movimiento cooperativo para compartir los avances de un proyecto que combina investigación, formación, desarrollo productivo e inserción internacional.

El Observatorio, impulsado por el Centro Cultural de la Cooperación y el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC), articula actualmente dos grandes áreas de trabajo. Por un lado, la docencia, a través de la Cátedra de Políticas Culturales de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y, por otro, la investigación aplicada desarrollada desde el Área de Políticas Culturales del CCC.

A partir de esa estructura se organizan dos programas estratégicos, «Desarrollo Productivo» y «Cooperación Internacional», desde los cuales se impulsan diez proyectos: Plataforma Marca, Indie Dev, RepresentAR Congreso Argentino de Hip Hop, Circular, Laboratorio de Inteligencia Artificial (LEIA), Démeter, Octubre Marrón, Feria Fútbol y Patria, Foro Clacso Políticas Culturales y Estado y Congreso de Circo. 

En el marco del nuevo Plan de Gestión 2026-2028, el Observatorio presentó los Grupos de Investigación y Desarrollo Aplicado, una iniciativa que busca producir conocimiento situado y generar herramientas para el desarrollo de las industrias culturales y creativas.

La apertura del encuentro estuvo a cargo de Manuel Santos Iñurrieta, director artístico del CCC, quien destacó la trayectoria construida por el Observatorio y la importancia de sostener espacios de reflexión y acción colectiva en el ámbito cultural.

«Siempre me ha conmovido ese cooperativismo que no solo organiza la producción y ayuda a resolver necesidades inmediatas, sino que también es capaz de pensarse a sí mismo y de reflexionar sobre el contexto en el que actúa», dijo y señaló que «cuando hablamos de cooperación también hablamos de una forma de imaginar otro futuro posible: una sociedad más justa, basada en la solidaridad, la libertad y la construcción colectiva». 

Investigar para construir 
La presentación del plan de trabajo estuvo a cargo de Luis «Chino» Sanjurjo, director del Observatorio de Políticas Culturales y Culturas Políticas del CCC, quien definió la iniciativa como una experiencia que busca articular investigación, formación y desarrollo de políticas culturales desde una perspectiva participativa.

«En 2024 cumplimos diez años de trabajo en el Observatorio y llegar hasta este punto no hubiera sido posible sin el compromiso de una amplia red de personas que, desde el arte, la cultura, la ciencia y la tecnología, impulsan procesos de innovación y vinculación», señaló. Destacó, además, que la presentación de los nuevos Grupos de Investigación y Desarrollo Aplicado expresa una forma particular de producir conocimiento y presentó el trabajo conjunto con la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA a través de la Cátedra de Políticas Culturales de la carrera de Comunicación, una experiencia que –consideró– «combina la formación académica con la investigación aplicada, fortaleciendo el vínculo entre la universidad, el Observatorio y los distintos sectores de las industrias culturales». Este año, el foco se trasladó a las cooperativas de videojuegos y, en el segundo cuatrimestre, a cooperativas vinculadas a la cultura hip hop.

Fernando González Ojeda, docente de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA, destacó la importancia de vincular la formación académica con los desafíos de las industrias culturales y apuntó que «desde hace años venimos construyendo una articulación entre la Universidad de Buenos Aires y el CCC en torno a los videojuegos y las industrias culturales», un trabajo que incluyó la creación de un laboratorio, una diplomatura y distintas iniciativas de formación e investigación. 

Junio. «Estamos pintando nuestra aldea, construyendo conciencia colectiva y fortaleciendo los valores de la solidaridad».

Foto: Jorge Aloy

Política pública no estatal
Los Grupos de Investigación y Desarrollo Aplicado abarcan áreas estratégicas como videojuegos –con líneas vinculadas a financiamiento, desarrollo independiente, tecnologías y comunidades de creación–; desarrollo productivo y políticas públicas; cooperación internacional y circulación regional; inteligencia artificial, soberanía tecnológica y nuevos modos de producción cultural; comunicación, cultura y disputas por las subjetividades; información cultural; artivismos y prácticas culturales contemporáneas; artesanías y pueblos originarios; hip hop, folclore, circo y tango como industrias culturales; el impacto de la inteligencia artificial en los lenguajes audiovisuales y la economía creativa; y las políticas culturales y tecnologías desde la Universidad de Buenos Aires. La propuesta busca articular investigación, innovación y transferencia, fortaleciendo el vínculo entre el conocimiento académico, los sectores culturales y las experiencias colectivas que producen cultura.

Otro de los anuncios de la jornada estuvo relacionado con el crecimiento de Marca, la Plataforma Cooperativa de la Economía Cultural y del Conocimiento que, como explicó Ernesto Giacomini, coordinador del Programa de Desarrollo Federal del Observatorio, nació hace dos años con el objetivo de construir una herramienta capaz de fortalecer, visibilizar y potenciar el cooperativismo cultural. «Nos propusimos construir una política pública no estatal para acompañar a las organizaciones culturales desde una perspectiva asociativa y solidaria», explicó.

La plataforma articula el trabajo del IMFC con federaciones de cooperativas culturales. Giacomini detalló que la estrategia se organiza en cuatro líneas de trabajo. La primera consiste en una caja de herramientas destinada a fortalecer la gestión cooperativa mediante asesoramiento técnico, acompañamiento institucional y articulación con organismos públicos y entidades financieras. La segunda es Comunidad Marca, una red de convenios con universidades y sindicatos para facilitar el acceso de estudiantes y trabajadores a espectáculos, espacios culturales y propuestas artísticas desarrolladas por cooperativas.

La tercera línea son los foros sectoriales y federales, espacios de encuentro, formación y construcción colectiva que culminarán en el Foro Marca previsto para noviembre en el CCC. Finalmente, la cuarta es la organización de un Festival de Música Cooperativa que reunirá a artistas y bandas que desarrollan su actividad bajo formas asociativas. 

Internacionalizar la cultura cooperativa
Otra de las áreas que presentó nuevos proyectos fue el Programa de Cooperación Internacional, coordinado por Adriana Benzaquen, una propuesta que busca ampliar la presencia de cooperativas y emprendimientos culturales argentinos en circuitos internacionales de intercambio, comercialización y cooperación. «Creemos en la construcción de lazos solidarios que permitan fortalecer las redes de cooperación no solo dentro del país, sino también a nivel regional e internacional. Esos vínculos amplían oportunidades, potencian capacidades y fortalecen el desarrollo de las industrias culturales», señaló Benzaquen y entre los anuncios destacó el lanzamiento de Circular, una convocatoria orientada a profesionalizar experiencias culturales y cooperativas interesadas en desarrollar estrategias de exportación. El programa contempla apoyo para la participación en ferias, festivales y mercados internacionales, además de instancias de formación en inteligencia comercial, desarrollo de negocios y circulación internacional de bienes y servicios culturales.

Benzaquen destacó, además, el trabajo que se viene realizando junto con organizaciones de Uruguay y Chile para consolidar un corredor de cooperación Sur-Sur. La iniciativa tendrá uno de sus hitos este año en Micsur, el Mercado de Industrias Culturales del Sur, que se realizará en Paraguay.

El cierre estuvo a cargo de Juan Carlos Junio, director del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini y presidente del IMFC, quien recordó que «el cooperativismo en la Argentina tiene más de un siglo de trayectoria y ha sido protagonista en sectores como el agro, la vivienda, el crédito o los servicios públicos», pero que el cooperativismo cultural, en cambio, «es una experiencia más reciente y, justamente por eso, resulta tan significativo el trabajo que se está realizando».

«Vivimos una etapa marcada por políticas y visiones hostiles a la cultura, al cooperativismo y, en general, a todas las formas de organización colectiva y solidaria. Encuentros como este demuestran que existe una enorme reserva de compromiso, creatividad y voluntad transformadora en nuestro pueblo, y especialmente en las nuevas generaciones», dijo Junio para concluir con una definición que sintetizó el espíritu de la jornada y de la experiencia que impulsa el Observatorio: «Estamos pintando nuestra aldea, construyendo conciencia colectiva y fortaleciendo los valores de la solidaridad».

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