5 de agosto de 2021
Iaies se mueve con swing en un amplio arco cultural. Su amplitud política se puede comprobar entre tres admiradores, que con el tiempo también fueron amigos: Horacio Verbitsky, Beatriz Sarlo y Horacio González. González fue una extensión de su vínculo con Liliana Herrero, con quien tocó durante años. «Son personajes que tuve la suerte de conocer más allá del pensamiento político. Trabé con cada uno de ellos una relación en territorios entrañables, amigables. Horacio venía a los conciertos con Liliana Herrero. Después íbamos a cenar y los comentarios que hacía sobre los recitales eran desopilantes. Por otro lado, quiero mucho a Liliana. Me parece además una artista increíble, que canta desde el abismo».
–¿Y Verbitsky?
–Al Perro lo conocí en una circunstancia extraña. Yo tocaba en un boliche de mala muerte, con teclado. Un espanto. Pero ahí estaba él. Yo había leído Robo para la corona, me había encantado. Le pedí perdón por haber tocado en tan malas condiciones y le pregunté cómo se había enterado de que tocaba ahí. Me respondió riendo: «Yo siempre tengo mis informantes». Y después agregó: «No me pidás perdón. Vos en cuatro años estás tocando en Nueva York». Y tal cual. Ese diálogo fue en 1998. En 2002 me estaba presentando en el Lincoln Center de Nueva York. El Perro se hizo muy fanático y venía siempre. Beatriz Sarlo, también. Al principio ella venía a instancias de su marido, Rafael Filippelli. Una vez coincidieron Verbitisky y Sarlo en Café Vinilo. ¡Y el Perro armó flor de quilombo porque a Beatriz le habían dado mejor ubicación!
