De cerca | DIFERENTES FORMAS DE ACTUAR

«Tenía ganas de volver a la televisión»

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Gabriel Lerman (desde Los Ángeles)

Con una exitosa carrera en el cine, Michelle Pfeiffer se dio el gusto de incursionar en el mundo de las series. En The Madison se luce como una madre que pelea para mantener a flote a su familia.

Foto: Getty Images

Aunque ya pocos lo recuerdan, comenzó su vasta y asombrosa carrera en la televisión, con su papel en Delta House, en la que interpretaba a un personaje llamado simplemente «el bombón» cuando tan solo tenía 21 años. Hoy Michelle Pfeiffer está de vuelta en la pantalla chica, aunque tanto el medio como ella misma han cambiado por completo.

Hace mucho tiempo que pudo demostrar que no era simplemente una cara bonita, algo que comprueban sus 3 nominaciones al Oscar, y las más generosas de los Globos de Oro, en donde no solo le dieron una vez el premio sino que además compitió en otras 7 ocasiones.

Después de participar en la serie The First Lady, en la que compartió cartel con Viola Davis y Gillian Anderson, ahora es la absoluta protagonista en The Madison, una nueva propuesta de Taylor Sheridan en Paramount+, que transcurre en el mismo universo de su franquicia principal, Yellowstone. Allí Pfeiffer encarna a Stacy Clyburn, una adinerada neoyorquina que debe trasladarse con toda su familia a una remota región de Montana, cuando se entera que su esposo (Kurt Russell) acaba de estrellarse en una avioneta. 

–¿Qué tenía esta serie para que decidieras volver a la televisión?
–Hice The First Lady algún tiempo atrás. Tal vez pasaron unos tres años desde entonces, pero esa fue la primera vez en varias décadas que acepté trabajar en televisión. La calidad del material que he visto en las series que se hacen hoy me pareció envidiable, y durante un tiempo tuve muchas ganas de participar. Lo cierto es que Taylor Sheridan tiene una trayectoria impresionante y, cuando lo conocí, me encantó la forma en la que habló de mi personaje, de la historia de amor y la dinámica familiar. Me pareció que la idea era muy interesante, pero por sobre todas las cosas me apasionó todo lo que dijo sobre Stacy, porque era alguien con quien yo me podía identificar. 

–¿Es cierto que aceptaste el papel sin haber leído una palabra del guion?
–Si, es cierto. No es que me enviaron un guion incompleto, no había leído nada cuando me comprometí a participar. En televisión, los guiones muchas veces llegan cuando falta muy poco para empezar a filmar. O sea que no tuve tiempo para prepararme como a mí me gusta. Pero, por otro lado, creo que eso me ayudó: me obligó a trabajar de una forma más instintiva. Además, suelo pensar demasiado. Mi forma de trabajar requiere de cierta planificación, pero para The Madison no dispuse de ese tiempo. Que las cosas fueran así me permitió llegar al set, tratar de estar presente y confiar en las palabras que estaban en el guion y en la dinámica de la escena. Tuve que dejar que las cosas pasaran, en lugar de planificarlo todo. 

–¿Qué cosas pudiste explorar con este trabajo?
–Pensé que era una idea interesante, pero además yo tengo que sentir que este es el momento de hacer algo así. Hacía rato que tenía ganas de volver a trabajar en televisión. Me gusta la posibilidad de tener toda una temporada para desarrollar un personaje, al que voy a poder seguir explorando cuando llegue la segunda. Para los actores es un poco como hacer teatro, porque siempre podés volver al escenario para profundizar un poco más y agregarle una nueva capa al personaje. Por otro lado, lo que me divierte es que nunca sé qué es lo que va a pasar en el siguiente capítulo. Eso te obliga a improvisar y a dejar un poco de lado la planificación. En el cine, por lo general, me envían un guion y tengo que desarrollar una transformación completa para el personaje con el que voy a tener que vivir durante tres meses. Por eso inicialmente me desorientó un poco trabajar de esta forma. 

–¿Hay alguien que sea el eje de tu vida, como le ocurre a tu personaje con su marido?
–Sí, claro, mi esposo y mis hijos. Creo que desde que me convertí en madre alcancé un equilibrio en mi vida. Ser actriz te obliga a mirarte hacia adentro y estudiarte a vos misma desde afuera. Por eso fue un alivio encontrar finalmente algo que me alejara de mi narcisismo: le dio a mi vida un significado diferente.

–Llama la atención que te definas como narcisista.
–Es que es una parte inevitable de esta profesión, es parte de su naturaleza. Uno tiene que tener un narcisismo inherente para poder hacer este trabajo. Te estás mirando todo el tiempo en la pantalla, lo tenés que hacer. Y después la gente dice cosas lindas sobre vos. Cuando intentás conectarte con tu personaje, inevitablemente te tenés que mirar a vos misma mucho más que como lo hace el resto de la gente. Y eso muchas veces te lleva a un lugar que no es saludable. 

Foto: Getty Images

–A pesar de la trama, en The Madison no falta el humor.
–Era importante que hubiese alguna forma de aliviar esa tensión, por eso los toques de comedia son tan necesarios. La historia tiene momentos de crudeza y de ternura, es visceral. Y hay otros en los que es inesperadamente divertida. Yo de verdad admiro a mis colegas del elenco por darnos ese respiro. Es que fue muy difícil encontrar el tono correcto para la historia, porque el humor está basado en la realidad, no puede pasar de cierto límite. Teníamos que ser cuidadosos para que esas situaciones divertidas no terminaran desorientando al público. 

–Hace 38 años trabajaste con Kurt Russell en Traición al amanecer. ¿Cambió mucho desde entonces?
–No cambió nada. Me puso muy feliz saber que íbamos a volver a trabajar juntos, tengo recuerdos muy lindos de aquella colaboración. Fue un gran aliado en aquel rodaje y lo más parecido a tener a un hermano mayor a mi lado. Si en algún momento tenía un problema, él estaba allí. Siempre tenía una actitud positiva, listo para apoyarme en todo lo que necesitara. Y en esta ocasión fue exactamente igual. Sigue teniendo los mismos hoyuelos, que son asombrosos. 

–¿Cuál es el desafío que se le plantea a Stacy?
–Stacy simplemente está tratando de sobrevivir. Intenta lidiar con la pérdida del amor de su vida. Y cuando se desbarranca el piso debajo de sus pies, debe encontrar la forma de reconstruirse y proteger a su familia. Pero en realidad todo gira en torno a cómo lidiar con esta enorme pérdida y el duelo que le provoca. 

–Durante un tiempo tuviste una cabaña en un remoto bosque canadiense, también visitaste la Patagonia. Me imagino que eso te ayudó a entender a tu personaje.
–Claro. A mi esposo le encanta pescar, por eso en una época solíamos ir mucho a Canadá. Era un lugar muy remoto, en donde no había nada. Ni siquiera un negocio. Había que traer todo por barco o por avión. Así que sí, sé muy bien cómo es vivir en un lugar así. A decir verdad, mientras filmábamos la serie, estábamos en un sitio como el que describe la historia. Estaba muy alejado de todo y no era que nos trataban como a reyes. Todos tenían que asegurarse de que hubiera suficiente comida y agua, y también nos cuidábamos entre nosotros. Pero no nos vino mal, al contrario: nos ayudó a zambullirnos en la realidad de lo que se estaba contando.

–¿Preferís la vida de ciudad o la de campo?
–Me encanta Los Ángeles y disfruto mucho de ir a Nueva York, creo que me inclino un 70 por ciento por las ciudades y un 30 por ciento por el campo. Me gusta irme a sitios alejados por algún tiempo, pero siempre necesito algo de estímulo en mi vida. Y si voy a estar en un sitio alejado, tiene que haber un baño completo, que es un requisito muy femenino. Y, por supuesto, que haya café.

–¿Qué mirás en la televisión?
–Lo que me encanta son los noticieros. No miro mucha televisión, pero no porque no haya cosas buenas. Simplemente me olvido. Siempre me pasa. Nos sentamos con mi marido y él me pregunta qué miramos, y yo me olvido de todas las series que en algún momento pensé que tenía que ver. En este momento estoy viendo Severance, que disfruto mucho. Y lo mismo con The Pitt. También me gustan los documentales.  Obviamente estoy muy entusiasmada por Margo’s Got Money Troubles, otra serie en la que participo y que se estrena muy pronto. Debo confesar que con David vimos todos los episodios de The Madison. Estoy muy orgullosa de lo que hice allí. 

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